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Averigua si tu fondo de inversión está dañado por la caída de Espírito Santo

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Las acciones de Banco Espírito Santo (BES) han sido suspendidas de forma indefinida en la Bolsa portuguesa. Previamente, se habían desplomado un 91% desde los máximos de 1,322 euros que alcanzaron el 3 de abril. Los problemas de la entidad se arrastraban desde hace meses. La primera alarma saltó a finales de mayo, cuando una auditoría de KPMG indentificó irregularidades en las cuentas y advirtió que la entidad estaba “en una delicada situación financiera”.

Los problemas fueron creciendo exponencialmente desde entonces. Las agencias de calificación rebajaron el rating de la deuda de BES hasta situarlo no ya en bono basura, sino en “altamente especulativa”. Las llamadas a la calma del Banco de Portugal no impidieron una huida de los depósitos, incluidos los captados en España, donde contaba con unos 75.000 clientes.

La situación estalló el pasado 1 de agosto, cuando el supervisor luso de los mercados (CMVM, por sus siglas en portugués) acordó suspender la cotización de BES y el Banco de Portugal intervino la entidad, la tercera más grande del país, que cuenta con bonos emitidos por más de 13.700 millones de euros. El domingo 3 de agosto la solución ya estaba encima del tapete. La parte sana se traspasaría a Novo Banco, mientras que los activos tóxicos se quedarían en BES.

Todos los depositantes, incluidos los de más de 100.000 euros –el límite a partir del cual dejan de estar blindadas las imposiciones cuando se produzcan rescates desde enero de 2016–, han quedado protegidos. También los bonos sénior (de máxima calidad) y las obligaciones hipotecarias (títulos similares a las cédulas hipotecarias españolas) han sido preservados en su totalidad.

La deuda subordinada, en cambio, sufrirá quitas, al igual que ocurrió en España con los dueños de participaciones preferentes y bonos subordinados de Bankia, Catalunya Banc y NCG Banco (hoy, Abanca).

Las instituciones de inversión colectiva españolas (fondos de inversión y Sociedades de inversión de capital variable –Sicav–) que apostaron por BES, ya sea por su deuda o por sus acciones, han comunicado a la CNMV diferentes incidencias en sus valores liquidativos.

Algunas carteras habían comprado deuda subordinada de BES o de sus filiales, como Rioforte;otras, acciones puras y duras; y otras, deuda sénior, que también ha sufrido caídas de precio, pese a que en principio está salvaguardada. Moody’s, de hecho, mantiene la calificación de Novo Banco en bono basura. Los accionistas de BES tendrán que esperar al proceso de liquidación de la entidad –la parte mala que no ha sido traspasada a Novo Banco– para saber qué parte de su inversión podrán recuperar. Igualmente, se determinará cuánto recuperarán los dueños de la deuda subordinada.

Gestoras de Renta 4, Bankinter, Barclays, Credit Suisse, Banco Madrid, Julius Bär, Alpha Plus, UBS, Popular Gestión Privada, Inversis, March, Gescooperativo, Sabadell, Deutsche Bank, Gesinter, Deutsche Bank, Santander Private Banking Gestión y la propia gestora española de Espírito Santo han comunicado incidencias sobre el valor liquidativo de sus fondos de inversión o de sus Sicav. Las carteras con incidencias son 58 y las pérdidas oscilan entre el 1% y el 6,5% (véase gráfico).

Caídas de más del 90% para la deuda perpetua

El rescate de BES ha sido un ensayo de lo que serán las resoluciones bancarias a partir de 2016, cuando entre en vigor la nueva fórmula europea de resolución bancaria. En este caso se aplicarán pérdidas a accionistas, preferentistas y a otros acreedores, salvo dueños de deuda sénior y depositantes.

Los bonos subordinados de la entidad portuguesa han sufrido un desplome desde que comenzaron a sonar los tambores del rescate. Así, la deuda perpetua que emitió BES en 2010 ha perdido el 91% de su valor en poco más de dos meses. Los bonos que vendió en noviembre de 2013 por 750 millones han caído un 80% desde finales del mes de julio. Estos bonos no son eternos, sino que vencen en 2023.