Recogidas en la llamada Carta Universia Río 2014

Las 10 tareas pendientes de los rectores

Hay que fomentar la formación continua del profesorado

La transferencia de conocimiento entre la universidad y la empresa, uno de los compromisos

El presidente de Banco Santander y de Universia, Emilio Botín.
El presidente de Banco Santander y de Universia, Emilio Botín.

Los rectores tienen deberes este verano. A punto de irse de vacaciones, han adquirido el compromiso de atender y abordar una serie de temas acuciantes para el futuro de las universidades. Todo ello queda recogido en la llamada Carta Universia Río 2014, fruto de dos días de debates entre los más de 1.100 rectores y representantes de universidades de habla hispana y portuguesa que participaron en el III Congreso Internacional de Rectores de Universia, celebrado en Río, a la que también asistió el presidente de esta institución y de Banco Santander, Emilio Botín, que manifestó una vez más su apoyo a la educación superior al destinar 700 millones de euros para proyectos universitarios en los próximos cuatro años.

1. Consolidar el Espacio Iberoamericano del Conocimiento (EIC). Ya se han dado algunos pasos en esta dirección, aunque no son suficientes para su afianzamiento, ya que se requieren nuevos, mayores y más decididos compromisos en ámbitos como la movilidad universitaria, el reconocimiento y la transferencia de créditos, así como la comparación de la estructura de las enseñanzas y el reconocimiento de los títulos o la acreditación de las instituciones y estudios.

2. Responsabilidad social y ambiental de la universidad. Los centros deben servir como instrumento de inclusión social, de transmisión de valores, de igualdad de oportunidades y de protección medioambiental. Este compromiso debe incluir diversas iniciativas y actuaciones para favorecer el incremento del acceso a la universidad, especialmente de estudiantes provenientes de hogares menos favorecidos, la formación en principios, valores y capacidades o el refuerzo de políticas de género. Como ejemplo de este último tema, el rector de la Universidad Complutense de Madrid, José Carrillo, explicó que en su campus solo el 37,2% del profesorado es mujer y solo el 18% de los catedráticos son féminas. “Y esto supone un problema importante", afirmó Carrillo.

José Carrillo, rector de la Universidad Complutense de Madrid.
José Carrillo, rector de la Universidad Complutense de Madrid.

3. Mejora de la información sobre las universidades iberoamericanas. El objetivo es dar a conocer las características propias de cada institución, sus actividades y sus programas en beneficio de los estudiantes y de los empleadores. Es una tarea de especial trascendencia en estos momentos, ya que la visión sobre el entorno universitario global y la posición que cada universidad ocupa está dominada, así lo creen los rectores y expertos, por unos rankings que presentan sesgos y deficiencias. Es por ello que las universidades iberoamericanas se plantean trabajar en su perfeccionamiento y crear instrumentos más adecuados de información y comparación.

4. Atender a los alumnos. Sin estudiantes no existiría la universidad. Por tanto, es preciso atender sus expectativas. Esto es, trabajar las actitudes, aptitudes, perfiles, habilidades, modos y formas de comunicación de las nuevas generaciones, que constantemente plantean nuevos retos a las universidades. En este apartado, los rectores destacan la incorporación de nuevos lenguajes y soportes de relación, la constante revisión curricular de las enseñanzas y el impulso de novedosas titulaciones que no defrauden las necesidades de inserción laboral y emprendimiento en los jóvenes.

También es necesario flexibilizar los planes de estudio para promover la movilidad estudiantil, reducir el abandono prematuro de los estudios, asegurar la colaboración con los empleadores y facilitar la participación de experiencias y conocimientos de profesionales.

Salustiano Mato, rector de la universidad de Vigo.
Salustiano Mato, rector de la universidad de Vigo.

5. Formación continua del profesorado. Subsisten aún debilidades en la conformación de los cuerpos académicos, en la proporción de docentes doctores, en la disponibilidad de recursos suficientes para la enseñanza, las infraestructuras y equipamientos para una docencia de calidad. Corregir todo esto debe ser prioritario. Es imprescindible disponer de sistemas rigurosos de selección de docentes, organizar esquemas transparentes de promoción a lo largo de la carrera académica, contar con planes de actualización para el profesorado en servicio, con el fin de alentar su motivación y evaluación, e incentivar la innovación en el uso de nuevos métodos y técnicas pedagógicas. Además, deben fomentar el uso de tecnologías educativas vinculadas al entorno digital y ampliar la movilidad internacional del profesorado. “En estos momentos de crisis económica y de falta de recursos, el profesorado tiene un incremento de tareas burocráticas que no favorece su plena dedicación a la investigación y la docencia. Nos gustaría que se pudieran dedicar a ambas tareas. En ello va el futuro de la universidad", aclaró Carrillo.

6. Garantizar la calidad de las enseñanzas y adecuarlas a las necesidades sociales. Esto requiere de un equilibrio entre conocimientos, habilidades y competencias, incorporar metodologías interdisciplinares, facilitar la adquisición de destrezas profesionales, renovar los métodos de enseñanza y aprendizaje y extender el uso de las tecnologías digitales. Pero también es necesario contar con instrumentos que permitan captar las demandas sociales, disponer de mecanismos eficaces para la inserción laboral de los titulados universitarios y establecer planes mejor definidos de formación continua.

Para garantizar la calidad de los estudios se precisa hacer esquemas y procedimientos de acreditación, organizados como servicios públicos a cargo de agencias independientes, dotados con estándares internacionales y criterios académicos rigurosos que actúen sin imponer una pesada carga burocrática a las universidades. Corresponde al Estado, concluyen los rectores, la garantía de su profesionalidad, su respaldo institucional, así como el respeto a su autonomía y su correcta financiación.

Josep Antón Ferré, rector de la Universidad Rovira y Virgili.
Josep Antón Ferré, rector de la Universidad Rovira y Virgili.

“Se debe tener claro que un país desarrollado no puede serlo si no invierte en la universidad, como lo hace en carreteras. Tenemos que saber capturar a gente de fuera pero también formar a gente para que se vaya a trabajar fuera. Antes de los 30 años tienes que haber recorrido medio mundo para que a los 40 se pueda elegir en qué país quiere vivir uno", sentenció el rector de la Universidad Rovira i Virgili, Josep Anton Ferré.

7. Mejora de la investigación, la transferencia de resultados y la innovación. Para ello, las universidades deben extender sus capacidades investigadoras, mejorando el rendimiento y la calidad de sus resultados y activando su utilidad en procesos innovadores y de transferencia. Deben colaborar entre sí y con todas las partes interesadas para utilizar el conocimiento como elemento de productividad y competitividad económica, de creación de riqueza y empleo, de innovación y cohesión social.

Jaume Viaño, rector de la Universidad de Santiago de Compostela.
Jaume Viaño, rector de la Universidad de Santiago de Compostela.

Han de crear centros de excelencia fomentando la movilidad de recursos humanos entre la universidad y la empresa. Para todo ello es imprescindible una mayor financiación pública y privada, nacional e internacional.

8. Internacionalización e iniciativas de movilidad. Esta es una tarea irrenunciable para la que es prioritario mejorar la proyección y el atractivo de las universidades, que han de participar en programas, redes y alianzas internacionales, pero además deberá explotar las posibilidades para atraer estudiantes, investigadores y profesores internacionales. Pero la movilidad requiere de un compromiso adicional para remover los obstáculos financieros, administrativos y académicos existentes. “Necesitamos plataformas que favorezcan el marketing, que nos pongan en valor, y esa baza tenemos que jugarla todas las universidades unidas", afirmó la rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle.

9. Utilización plena de las tecnologías digitales. Estas herramientas están provocando un trascendental cambio en el escenario educativo, al tiempo que genera profundas transformaciones e innovaciones. Adaptarse a este proceso de cambio constituye un reto para las universidades, que no han desarrollado todavía una visión digital completa. Se requiere para esto una cooperación entre universidades orientada a promover la investigación y el desarrollo de contenidos educativos digitales e impulsar la formación continua con recursos en la red. En esta línea aparecen los MOOC, programas de formación masivos en red y gratuitos.

Adelaida de la calle, rectora de la Universidad de Málaga.
Adelaida de la calle, rectora de la Universidad de Málaga.

De hecho, en este encuentro de rectores se presentó MiriadaX, una iniciativa auspiciada por Banco Santander y Telefónica para ofrecer educación abierta online. “Es una formación complementaria, no debe ser lo esencial de la universidad. Es como el teléfono: sirve para hablar cuando la persona no está cerca, pero si lo está, prefieres hablar cara a cara. El futuro de la universidad es en gran parte presencial porque para muchas competencias que enseñamos, como el desarrollo del trabajo en equipo, se requiere formación presencial", señaló Ferré. “La formación online la tenemos que tener en cuenta para acceder a la gente que no puede", dijo Juan Viaño, rector de la Universidad de Santiago de Compostela.

10. Adaptación a nuevos esquemas de organización, gobierno y financiación. Las universidades más sólidas y con prestigio internacional se caracterizan por una alta concentración y atracción del talento, abundantes recursos y financiación y una gobernanza flexible y profesional. Estos deben ser objetivos estratégicos para las universidades iberoamericanas, que han de disponer de una moderna estructura organizativa, más ágil, cualificada y responsable, con las más modernas técnicas de gestión y dirección. “Debería haber una cooperación inteligente entre las universidades para multiplicar las posibilidades de conseguir recursos", afirmó Salustiano Mato, rector de la Universidad de Vigo.