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Carreras en Portugal para reordenar BES

Lisboa necesita poner orden en Banco Espírito Santo –rápido–. Pese a su reciente y satisfactoria emisión de derechos, el segundo mayor banco de Portugal por valor tiene un importante accionista en problemas y una gran exposición a los inestables préstamos de Angola. Con un ascenso en la rentabilidad de los bonos de Portugal de hasta 40 puntos básicos desde el 7 de julio y las acciones de los bancos nacionales en caída, hace falta una rauda reestructuración.

El valor de mercado de BES casi se ha reducido a la mitad desde mayo, cuando se conocieron los detalles de “importantes irregularidades” en su sociedad matriz, Espirito Santo International. Este es el primer gran problema del banco. ESI y la cadena de empresas intermediarias en el grupo Espirito Santo se financian con bonos a corto plazo, algunos de los cuales se venden a través de la red minorista de BES.

ESI y otra empresa del grupo, Rioforte, parecen estar luchando para refinanciar su deuda. Sin embargo, otra entidad, Espirito Santo Financial Group –matriz directa de BES– ha estado tapando el hueco. Esta aseguró al mercado el 3 de julio que su exposición a Rioforte y ESI se había casi duplicado en solo seis meses a 2.400 millones de euros “para apoyar el reembolso de la deuda (de ESI y Rioforte)”.

Las operaciones del banco en Angola crecieron con fuerza a partir de 2005 e incluso en plena crisis

Eso deja a BES con un problema: ha prestado más de 1.000 millones de euros a ESFG y Rioforte juntas. Con aproximadamente 6.000 millones de euros de capital Tier 1, la suspensión de pagos golpearía su ratio del 9,8% de core Tier 1 de Basilea III justo cuando el Banco Central Europeo esté sometiendo a los bancos de la zona euro a los test de estrés. Una reestructuración del grupo BES, como se describía en los medios de comunicación portugueses el 9 de julio, ayudaría.

El problema es que los términos de los que se ha informado no suenan tan bien para los tenedores de bonos. Para ellos, habría pérdidas de hasta el 70%, según los cálculos de Breakingviews.

Luego está el negocio en Angola. Las operaciones del banco en la ex colonia portuguesa se incrementaron fuertemente después de 2005, incluso durante la crisis soberana de Portugal entre 2011 y 2012. Se basaba en su matriz de financiación: la ratio de créditos sobre depósitos alcanzó un 220% para el año 2013. Ese rápido crecimiento está resultando contraproducente. Los préstamos de dudoso cobro en Angola se dispararon un 84% entre 2010 y 2013, de acuerdo con KPMG.

El gobierno de Angola ha dado a BES una garantía personal pero que solo cubre el 70% del de los 6.000 millones de euros de la cartera de préstamos, y expira a mediados de 2015. Si BES Angola quebrara, la entidad portuguesa podría tener que amortizar el valor de su participación –o incluso enfrentarse a pérdidas de 2.700 millones de dólares en préstamos dentro del grupo–.

El Banco de Portugal, que regula a la entidad ha empezado a hacer lo correcto. Le obligó a nombrar a una persona ajena a la misma cuando el patriarca de la familia Espírito Santo, Ricardo Salgado, renunció como consejero delegado el mes pasado. También cuenta con 6.500 millones en su Fondo de Apoyo a la Solvencia de los Bancos si el BES necesita ayuda.

Las autoridades portuguesas tienen que hacer más. Citi calcula que su capital Tier 1 podría caer al 3,1% en el peor de los casos, pero puede que nunca llegue a eso. BES debería explicar mucho mejor las exposiciones potenciales que tiene a sus empresas matrices, la cantidad de deuda que está asegurada y en qué está asegurada. Y tendría que revelar cuáles podrían ser sus potenciales pérdidas en Angola, y qué proporción de la deuda dentro del grupo está asegurada. Una vez que la posición de BES esté clara, podría ampliar capital si es necesario, o buscar el apoyo del gobierno.

En segundo lugar, el gobierno debe gestionar de la mejor manera posible las discusiones entre las empresas del grupo Espírito Santo, presionando a través de una reestructuración ordenada, y asegurándose de ser equitativo con los acreedores. Será traumático para los prestamistas, en particular para aquellos que pensaban que poseían bonos seguros. Uno de los acreedores, Portugal Telecom, ha perdido un tercio de su valor de mercado en el último mes. Sin embargo, aunque dolorosa, la reestructuración debería ser manejable.

El grupo ha conseguido crear una crisis nacional a raíz de un drama familiar. Perder el tiempo podría acrecentar lo que ya es un gran lío.