Racionalización del horario laboral en España

Los españoles, los ejecutivos que más horas echan

Con unos horarios racionales se aumentaría el beneficio de las empresas

El cambio pasa por imitar a Europa en materia de horarios

Los españoles, los ejecutivos que más horas echan
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De nueve de la mañana hasta pasadas las nueve y media de la noche. Demasiadas horas en sus despachos, tres horas más que los del resto de Europa. A veces, incluso hasta cinco. La razón no es otra que el planteamiento que existe en España de las jornadas laborales. Demasiado largas. Y todo ello repercute no solo en la agenda del ejecutivo sino en la del resto de la plantilla de la empresa. Así lo aseguró ayer el presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, Ignacio Buqueras, durante la presentación del libro sobre el VIII Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles, que hizo hincapié en el efecto arrastre que tienen estos excesivos horarios. “No solo repercuten en los directivos sino también en los chóferes, conserjes y resto de trabajadores”.

La diferencia con el resto del continente es abismal, ya que en todos los países, las empresas y la Administración apagan sus luces a las 17.00 horas, y en España siguen encendidas, en ocasiones, hasta cerca de las 22.00 horas. “Es necesario legislar y establecer medidas drásticas en la Administración”, aseguró Manuel Valle, director general de Industria de la Pyme, durante la presentación del citado libro. En este sentido aseguró que al final de la jornada solo hay dos horas productivas y que el resto se pierden. “Hay franjas horarias en las que no se puede contactar con nadie, por lo cual la productividad es bajísima. Entre el café de las diez y las dos horas para la comida, solo se puede trabajar con normalidad entre las doce y las dos de la tarde”, explicó.

Buqueras añadió que hay que acabar con la cultura del trabajo presencial, muy extendida en España y que se resume en que lo importante es estar en el lugar de trabajo, se esté trabajando o no. Esta lacra explica, según Buqueras, que en España seamos líderes en horas de estar en el puesto laboral y simultáneamente líderes en baja productividad.

“Las mujeres conocemos de primera mano la odisea de compatibilizar el mundo profesional y personal”, aseguró la presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe), Ana Bujaldón. Para las directivas, ajustar el horario profesional con el personal es aún más complicado, ya que las mujeres cuentan con dos jornadas laborales, dentro y fuera de casa. “Un cambio que permita separar el ámbito profesional del personal, es un cambio lógico, racional y saludable”, añadió Bujaldón.

El cambio pasa por imitar a Europa, declaró Buqueras. “En estos países, lo normal, tanto en el mundo de la administración como en el de las empresas, es que a las cinco de la tarde la jornada finalice”, agregó. Pero no finaliza solo por el bien de los trabajadores, si no pensando también en el beneficio de la entidad. Con unos horarios racionales, las empresas aumentarían su productividad, reducirían gastos y ganarían en capital humano. “Empleados felices son empleados más productivos”, aseguró Anastasia de las Peñas, subdirectora de relaciones laborales y sociales de Mapfre. Este grupo asegurador, que necesita estar en contacto con sus clientes a todas las horas del día, ha establecido tres turnos diferentes para sus trabajadores, anteponiendo la importancia que tiene atender las necesidades personales de cada empleado.

El tique de comida no más tarde de las tres

El cambio hacia la racionalización de los horarios exige una serie de cambios.

1 Adaptarse a los horarios de Europa, para que el español esté acorde con el meridiano que le corresponde. “Llevamos 70 años fuera de nuestra coordenada. Somos el único país europeo desfasado”, asegura Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles.

2 Establecer medidas, que aunque drásticas, son necesarias para cambiar el funcionamiento. “No pagarle a un alto cargo la comida si trae el tique más tarde de las tres. Entre estas medidas, se penaliza apagar las luces a partir de las seis de la tarde. También es bueno centralizar el uso de los coches oficiales para que vuelvan a su aparcamiento a las siete de la tarde, haya salido de su despacho o no el ministro o el alto cargo”, explica el director general de la Industria de la Pyme, Manuel Valle.

Fomentar la corresponsabilidad en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos. “De la misma manera que la mujer ha salido mayoritariamente de casa, el hombre aún no ha entrado”, afirma Ana Bujaldón, presidenta de Fedepe.

Respetar el tiempo de los demás, en relación con la falta de puntualidad en los actos públicos, las reuniones o las conferencias. “Nadie tiene derecho a hacer esperar a nadie, ni el Rey, aunque la Casa Real es siempre bastante puntual”, aclara Buqueras.

5 Saber utilizar las nuevas tecnologías y ser capaces de apartarse de los móviles y ordenadores para no ser esclavos del imperio tecnológico. Al mismo tiempo, los medios de comunicación, pueden actuar, apunta el citado defensor de los horarios racionales, como motor de cambio si modifican sus horarios.