COLUMNA

Confianza

Berkshire, el fondo de inversión de Warren Buffett, es de los más exitosos en décadas. Tiene 162.500 millones de dólares en ingresos anuales y 300.000 empleados. Por otra parte, Buffett donó la mayor parte de su patrimonio a la Fundación Gates, centrada en combatir las enfermedades de los pobres, entre otras vías, financiando y buscando vacunas para la malaria, la polio, la tuberculosis y otras enfermedades que se cobran millones de vidas anualmente. También lidera con Gates “el compromiso de dar”, que pide a los 500 más ricos que aporten más del 50% de su fortuna a causas de interés público.

La multitudinaria asamblea anual de Berkshire es seguida con gran interés. En la última (el pasado 6 de mayo), el vicepresidente Charles Munger hizo un sorprendente anuncio. Señaló que la compañía está basada en la confianza en su personal. Dijo, según informa The New York Times: “De acuerdo a los estándares del mundo, nosotros sobreconfiamos. Algunos lo verán como una debilidad. Hasta ahora ha funcionado muy bien”. Informó de que en lugar de llenar la organización de abogados e interventores, tratan de reclutar personas en las que realmente confían y les dejan hacer su trabajo. No tienen ni un consejero legal general ni un departamento de recursos humanos. Munger y Buffett argumentan que con los controles básicos, contratando gerentes confiables, y dándoles un gran espacio para decidir, se crea más valor que si se controla cada uno de sus movimientos.

Un estudio de la Universidad de Zúrich confirma sus tesis, destacando que las culturas convencionales centradas en el control y las sanciones estimulan las motivaciones más egoístas.

Junto a la confianza en las personas, estudios últimos corroboran que otros “intangibles” son decisivos para el rendimiento laboral. Muestran que las personas son más productivas si tienen más interacción social. Así, en diversas empresas de magnitud, la introducción de pausas para tomar el café colectivamente en grupos de trabajo, o de un lugar para tomar café, creó nuevas oportunidades para el contacto social entre los trabajadores. Mejoraron los resultados y disminuyó la rotación.

Confianza e interacción social en el trabajo son claves para el desempeño. Reforzar dimensiones como estas y el trabajo decente implica romper con visiones gerenciales tradicionales y revalorizar el rol de la gente y los intangibles en la organización. Significa asimismo practicar la responsabilidad social en la propia empresa.

Presidente de la Red Latinoamericana de Universidades por el Emprendedurismo Social