En una reunión celebrada el viernes pasado

El Banco de España alerta al sector del retraso en realizar sus tasaciones

Fachada de la sede del Banco de España
Fachada de la sede del Banco de España

El Banco de España ha avisado a las entidades del retraso que llevan en las nuevas tasaciones de activos que deben realizar como preludio al examen que llevará a cabo el BCE. El objetivo es despejar las dudas sobre la salud de la banca europea. Las tasaciones, que afectan a unos 15.000 créditos, deben entregarse el 30 de mayo, fecha “improrrogable”, según el supervisor. El BCE amenaza con penalizar a los grupos que se demoren.

El pasado viernes fue un día intenso en el Banco de España. Mientras que los consejeros delegados de prácticamente todas las entidades financieras españolas se reunían por la tarde con la vicepresidenta del consejo de supervisión del Mecanismo Único y miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo, Sabine Lautenschläger, en los majestuosos salones del edificio de la madrileña calle Alcalá, 48, los directivos del también Banco de España mantenían reuniones one to one con los responsables de riesgo de estos mismos bancos.

Y así, mientras que Lautenschläger comunicaba a cada entidad el nuevo inspector del BCE que se les había asignado como consecuencia de la supervisión única europea que comenzará a funcionar en noviembre, los directivos del Banco de España alertaban a las entidades financieras sobre el retraso que mantienen en las entregas de las nuevas tasaciones de activos, sobre todo inmobiliarios, y que afectan a más de 15.000 créditos.

El pasado 2 de abril el supervisor reclamó información actualizada a la banca sobre los activos inmobiliarios con menos de un año de antigüedad –no anteriores al 1 de enero de 2013–. El objetivo es poner al día las tasaciones vinculadas al ladrillo correspondientes a las garantías de cerca de 15.000 créditos que forman parte de la muestra seleccionada para el examen que realizará el BCE sobre la calidad de los activos (AQR) de las instituciones y de los test de estrés.

En esta comunicación, el Banco de España facilitó dos fechas clave para la entrega de estos datos. La primera se fijó para finales de abril, fecha en la que debían haber entregado las tasaciones de mayor tamaño de la muestra. Y la segunda tanda estaba prevista para el viernes 30 de mayo. Pero ante la lentitud y, sobre todo, la complejidad de llevar a cabo estas nuevas tasaciones el organismo que encabeza José María Linde olvidó la primera fecha para comunicar a los bancos que todo había que entregarse a finales del presente mes. Pese a ello, las entidades financieras han avanzado poco, lo que ha llevado al supervisor a alertar a los bancos sobre dicha demora en una serie de reuniones que matuvo individualmente con las firmas financieras.

Los directivos del Banco de España fueron más lejos, al comunicar al sector que algunos bancos solo habían realizado el 10% de las tasaciones que deben realizar. En estas reuniones el supervisor apremió a la banca a agilizar estas tasaciones y les aseguró que el BCE –futuro responsable de velar por la salud de la banca europea– no estaba dispuesto a prorrogar el plazo de entrega, explican varias fuentes financieras.

Explicó también que el Banco Central Europeo les había transmitido su intención de que la entidad que no cumpoliese con el calendario establecido podría ser penalizada, según fija ahora la nueva normativa de supervisión única europea. Los bancos sí han remitido a los auditores contratados por el Banco de España los expedientes de riesgos.

El calendario del Banco Central Europeo marca también como fecha clave el próximo 12 de junio, límite en el que los auditores deben tener en su poder todos los expedientes de la banca. No solo fueron malas noticias las que transmitió el Banco de España a las firmas supervisadas.

Les comunicó un cambio positivo para aminorar ligeramente los potenciales riesgos de la banca en sus créditos con empresas. A partir de ahora pueden incluir las garantías con las que cuentan sus créditos a empresas, ya que hasta ahora solo podían restar de los potenciales riesgos los colaterales inmobiliarios. El problema es que este cambio supone una nueva revisión de estos créditos, lo que puede retrasar más las tasaciones, explican fuentes bancarias.

A pesar del retraso en la entrega de las nuevas revisiones de activos, sobre todo inmobiliarios, que sufre la banca española, la banca francesa y alemana es la que sale peor parada, ya que la demora de sus tasaciones es muy superior a la de la banca española.

 

Unas duras exigencias para despejar dudas

Las nuevas tasaciones deben cumplir una serie de duras exigencias. Una de ellas es que una misma entidad no podrá encargar a una misma tasadora más del 40% del conjunto de las nuevas valoraciones requeridas. Ello obliga a que cada banco contrate un mínimo de tres firmas. En estas reuniones el Banco de España también insitió en un mensaje que lleva tiempo predicando, la capitalización. El supervisor considera que la banca nacional debe mejorar sus ratios de solvencia con más capital, ya que este es el principal requerimiento de los test de estrés. No en vano, Sabine Lautenschläger declaró el viernes en Madrid que sería “de suma importancia responder rápidamente, rigurosamente y de forma consistente cuando haya faltas significativas de capital” en una entidad financiera una vez se conozcan los resultados de las pruebas a finales de octubre.