Turismo interior

4 paraísos para amantes de la naturaleza

Bullen en primavera. Es el mejor momento para adentrarse en algunos de los más emblemáticos parques nacionales

La primavera es el mejor momento para adentrarse en algunos de los más emblemáticos parques nacionales.

Hábitat del lince ibérico y aves migratorias

Imagen de un lince ibérico en acción en Doñana.
Imagen de un lince ibérico en acción en Doñana.

Su extensión y situación estratégica convierten a este espacio natural de Huelva en una importante parada para las aves migratorias.

En estas fechas, además, aflora el llamado monte blanco, lo que da un peculiar colorido al paisaje. Doñana es una de las zonas húmedas más importantes de Europa y un auténtico paraíso para los aficionados a la ornitología.

A principios de otoño, y durante el invierno, se puede disfrutar de la presencia de miles de aves acuáticas, como ánsares y anátidas procedentes del norte de Europa.

En primavera y verano llegan desde África cigüeñas, garzas y golondrinas, entre otras especies.

Doñana es un lugar privilegiado dada la variedad de paisajes existentes en su entorno: El Coto del Rey, el Abalario y el pinar de la Algaida albergan extensos pinares y un denso matorral mediterráneo que proporcionan un hábitat adecuado al emblemático lince ibérico y a diversas especies de rapaces, como el águila imperial.

Excepcional paraje de monte mediterráneo

El ciervo es uno de los mamíferos que abundan en el Parque Nacional de Cabañeros.
El ciervo es uno de los mamíferos que abundan en el Parque Nacional de Cabañeros.

Es uno de los espacios protegidos de mayor relevancia de la península Ibérica. Situado entre las provincias de Ciudad Real y Toledo, el Parque Nacional de Cabañeros acoge gran diversidad de especies faunísticas y botánicas que, junto a su peculiar geología, hacen de este espacio una joya de gran valor.

Dentro de la red de parques nacionales, representa el paraje natural de monte mediterráneo.

Dada su extensión, cerca de 45.000 hectáreas, la visita al parque se puede realizar de varias maneras: una, a través de las rutas senderistas de forma libre, aunque es aconsejable realizar el recorrido acompañado por un guía para conocer mejor los valores del lugar; otra opción es ir en vehículos 4x4, acompañados por un guía-conductor para adentrarse por zonas restringidas del parque.

Algunas de las especies más representativas de este espacio son grandes rapaces (águila imperial ibérica, cigüeña negra o buitre negro) y mamíferos (ciervo, corzo y jabalí).

Laberinto de lagos, meandros y cascadas

Imagen de uno de los 200 lagos que se contabilizan en el parque Aigüestortes.
Imagen de uno de los 200 lagos que se contabilizan en el parque Aigüestortes.

Su principal seña de identidad corresponde a los más de 200 lagos o estanys (estanques en catalán), a los impresionantes riscos y a sus característicos meandros de alta montaña (las aigüestortes).

Este parque ubicado en Lérida es un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza: lagos, torrentes, cascadas, turberas, canchales, agrestes picos y frondosos bosques de pino negro, abeto, pino silvestre, abedul y haya constituyen el hogar de multitud de plantas y animales.

Representa los ecosistemas de la alta montaña pirenaica y constituye una magnífica muestra de la acción de los glaciares del Cuaternario. En sus lagos y montañas habitan el urogallo, el pito negro, el quebrantahuesos, el sarrio, etc. Bosques de abetos, pino negro y hayas cubren el parque.

A partir de los 2.200 metros, las condiciones climatológicas se endurecen, aquí el paisaje se compone de extensos peñascales y es hogar de numerosas aves y extensos prados. Una gozada en cualquier estación, sobre todo en primavera.

Un gran jardín botánico de montaña

El agua es seña de identidad de Ordesa, presente en cascadas y lagos.
El agua es seña de identidad de Ordesa, presente en cascadas y lagos.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Sobrarbe (Aragón), constituye una unidad geográfica de primer orden.

El paisaje muestra grandes contrastes: en las zonas altas predomina la aridez extrema de los desiertos kársticos, donde el agua de lluvia y deshielo se filtra a través de grietas y sumideros; en los valles, el agua está siempre presente en cascadas y barrancos cubiertos por una vegetación exuberante.

Es un espacio natural que podría ser definido como un gran jardín botánico de montaña. A las madreselvas, coronas de rey u orejas de oso, endémicas de la montaña pirenaica, les acompañan prímulas, gencianas, lirios, siemprevivas, saxífragas, potentillas y merenderas.

Entre la fauna destaca el quebrantahuesos, que se reparte el dominio aéreo con el águila real. El gorrión, el acentor y el lagópodo alpino son las aves más intrépidas, ocupando las zonas más elevadas y extremas.

En el suelo, se prodiga el endémico tritón de los Pirineos o la rana pirenaica.