Los expertos no descartan medidas para elevar la liquidez y el crédito

El BCE se enfrenta de nuevo al dilema de la deflación

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

Giro de 180 grados. El último dato de inflación de la zona euro, que se mantuvo en febrero en el 0,8%, una décima menos de lo previsto, prácticamente ha descartado la posibilidad de un recorte de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) este jueves. Tras la inacción de la autoridad monetaria en la reunión de febrero, muchos analistas esperaban con convicción un movimiento de ficha en marzo. Pero la sorpresa positiva de la inflación modera, al menos por ahora, los temores de deflación y resta presión al BCE para adoptar nuevas medidas de estímulo, según los expertos.

En Inversis Banco aseguran que “los precios, el principal argumento para pensar en tipos más bajos, han restado apoyo a esta posibilidad” esta semana. Y desde Renta 4 apuntan que a la inflación se suma “el buen tono de los PMI’s manufactureros de febrero, que aun a pesar de un ligero retroceso frente al mes anterior se mantienen en zona clara de expansión”. Así, en opinión de Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets, se han “enfriado mucho las expectativas de que el BCE emprenda alguna de las 4 o 5 medidas de política monetaria que el mercado lleva meses considerando”.

Con todo, 16 de las 54 estimaciones recogidas por Bloomberg pronostican una rebaja de los tipos de intervención hasta el 0,15% o el 0,10%, desde el 0,25% actual. Y también algunos economistas ven posible que se materialice algunas de las medidas adicionales que baraja el BCE para elevar la liquidez en el sistema y favorecer la fluidez del crédito, sobre todo a las familias y las pequeñas y medianas empresas.

José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, sostiene que “con el crédito en negativo, un crecimiento desigual, una liquidez baja y un euro al alza… se dan muchas condiciones para que el BCE dé un paso más en términos de medidas expansivas”. Espera por tanto que el organismo dirigido por Mario Draghi baje los tipos y también suspenda el drenaje semanal de liquidez por el programa de compra de valores SMP (según sus siglas en inglés) que lanzó en el año 2010 y fue sustituido en 2012 por el OMT.

El BCE esteriliza cualquier compra de deuda soberana para evitar así incurrir en políticas monetarias expansivas que alimenten la inflación. Por eso, el BCE realiza una subasta inversa cada semana en la que paga a los bancos hasta un 0,25% para retirar del sistema el importe comprado en deuda. Con la inflación lejos del 2%, la retirada de este drenaje es una de las herramientas que los expertos consideran más eficaz en estos momentos. Si bien esta opción necesita vencer las reticencias alemanas.

Otra de las medidas extraordinarias que el BCE tiene encima de la mesa es poner en negativa la tasa a los depósitos que los bancos guardan en el organismo central, actualmente en el 0%, para así fomentar el crédito. Javier Urones, analista de XTB, cree que esta opción es “la más viable”, junto con otra subasta de liquidez la banca, conocida como LTRO.

Según ha reiterado Draghi, en caso de otra inyección de liquidez esta vez estaría condicionada a la concesión efectiva de crédito, teniendo en cuenta que en el pasado la banca usó el dinero del LTRO para comprar deuda soberana y hacer carry trade.

Marian Fernández, directora de estrategia de Inversis Banco, coincide que las medidas que podría tomar el BCE en su reunión de este jueves irán destinadas a propiciar la financiación de las pymes, “donde se detecta que está el grueso del problema”. Fernández destaca que el propio economista jefe del BCE, Jürgen Stark, ha afirmado que no sabe hasta qué punto una nueva bajada de los tipos, ya en mínimos históricos, podría ayudar.

Por su parte, Holger Fahrinkrug, economista jefe de Meriten Investment (BNY Mellon), señala que “en la eurozona el PIB del último trimestre de 2013 demuestra que casi todos los países han vuelto a crecer, al menos de forma moderada”. Y destaca también el avance de los países periféricos como España y Porgual. “Con estos datos, un programa de flexibilización cuantitativa por parte del Banco Central Europeo es innecesario”, esgrime. “Un cambio de postura podría darse sólo si la economía real y las presiones deflacionarias se convirtiesen en fuente de preocupación”, añade. Credit Suisse Gestión prevén una inflación del 0,4% para el próximo mes en la zona euro.

Con la crisis de Ucrania como telón de fondo

La cita del BCE de marzo transcurrirá con la crisis de Ucrania como telón de fondo. Pero el propio Mario Draghi ha quitado importancia al impacto de las tensiones en la Europa del Este en la zona del euro. “Si miramos los lazos financieros y comerciales de Ucrania con la eurozona, vemos que son bastante reducidos”. Ucrania supone “menos del 1% de la demanda extranjera de bienes exportados por la eurozona”, de modo que “lo más probable es que el impacto económico sea relativamente limitado”, dijo el máximo responsable del BCE el lunes.

Hasta ahora, el conflicto en Ucrania, que se ha recrudecido con la intervención de Rusia, ha afectado sobre todo a las Bolsas, “pero los vaivenes han estado contenidos en los mercados de deuda y de las divisas principales”, indican desde Banca March.