Secretos de despacho

Un ‘loft’, un futbolín y desenfado en La Nevera Roja

José del Barrio dirige el portal de comida a domicilio en un ambiente flexible y ágil

La web cuenta con 500.000 usuarios, 250.000 clientes y 2.500 restaurantes

Un ‘loft’, un futbolín y desenfado en La Nevera Roja

Al llegar al moderno loft en el barrio de Manoteras de Madrid, una puerta en forma de nevera roja recibe al visitante. Tras traspasarla, se ve un espacio diáfano y pequeño donde un grupo de empleados permanecen pegados a la pantalla del ordenador, en silencio, todos con auriculares. Pero ni rastro del electrodoméstico de ese color. “La Nevera Roja nace pensando en esa persona que está en el sofá de casa y comprueba que no tiene nada de comer en el frigorífico”, explica José del Barrio (Madrid, 1983), su fundador. “La única neverita roja es una del tamaño de una lata, que me regaló mi hermano en reyes”.

Este emprendedor estudió Administración de Empresas y Economía y trabajó en Accenture antes de irse un año a Australia y Latinoamérica a realizar proyectos de cooperación. “Aunque ayudas de forma altruista, el que te enriqueces eres tú con esa experiencia”.

Un crecimiento del negocio del 600%

José del Barrio, en el futbolín de la oficina.
José del Barrio, en el futbolín de la oficina.

La jornada de José del Barrio comienza bien temprano, entrenando para participar en sus primer ironman, el triatlón más exigente. En su muñeca lleva un reloj para calcular sus ritmos y en su escritorio tiene un conector para pasar sus marcas al ordenador. Pasa gran parte del día en la oficina. De hecho, considera que una de las dificultades de emprender es compatibilizarlo con la vida personal. “Es un reto difícil. Hay que estar fuerte porque el primer año es como una travesía por el desierto”, reconoce. También destaca como barreras “saber priorizar bien en el producto” y “la búsqueda de financiación, ya que no se puede contar con créditos bancarios en esta etapa”.

Los dos fundadores comenzaron la empresa con sus ahorros, unos 20.000 euros. “Solo teníamos nuestros argumentos y un powerpoint. Costó, pero lo conseguimos”. Llegó el dinero de amigos y familiares, de algún business angel, de la firma Next Chance Invest y del capital riesgo de La Caixa. Actualmente vuelven a estar en una ronda de financiación. Necesitan recursos para seguir con sus planes, que pasan por seguir creciendo y ganando notoriedad, e innovando para usuarios (que emplean aplicaciones móviles) y para restaurantes. Explica que se diferencian de la competencia porque precisamente apuestan por la innovación y cuentan con más variedad de oferta. No le va mal la apuesta, ya que crecen actualmente en negocio a un 5% semanal, un 600% al año. “Los empleados se tienen que adaptar a un entorno de hipercrecimiento. Aquí se contrata a alguien nuevo cada semana”.

Y si tiene curiosidad por saber qué piden sus clientes, sigue ganando ampliamente la cocina asiática, seguida de hamburguesas, kebabs y pizzas.

Este portal español de comida a domicilio nació como idea de Del Barrio y de Íñigo Juantegui, que entonces eran consultores de PwC. “Trabajábamos hasta muy tarde y acabábamos pidiendo comida para cenar en la oficina. Pedíamos del restaurante Alfredo’s y también mucho sushi. Vimos una necesidad que no estaba cubierta”, recuerda. Además, habían trabajado en un proyecto con una gran cadena de comida a domicilio, así que conocían bien el sector. En 2011, dejaron su empleo, “colgamos la corbata”, y a finales de ese año comenzó a funcionar La Nevera Roja.

Actualmente cuenta con 500.000 usuarios registrados, 250.000 clientes y 2.500 restaurantes asociados en toda España. El consumidor solo tiene que registrarse y ver qué establecimientos sirven en su zona. Se hace el pedido por internet y en unos minutos llega la comida a casa. Esta compañía cobra entre un 10% y un 15% de comisión al local. “Si no tienen pedidos no cobramos ni un euro. Los dueños están contentos porque su facturación sube con nosotros entre un 20% y un 25%”, asegura. Además, si lo prefieren, la empresa les ayuda con el reparto.

El espacio de trabajo de Del Barrio se sitúa en el piso intermedio, también una zona abierta. Junto a su escritorio se sienta su socio. “Hay una cita que dice que el número de socios adecuado es cero. No estoy de acuerdo. Yo me complemento perfectamente con Íñigo”, quien se encarga de la captación de talento y las operaciones. Del Barrio se responsabiliza de la estrategia, del marketing y del producto. Trabaja con un iPad con teclado y en su mesa apenas hay nada personal: un portátil conectado a otra pantalla y un aparato para mantener caliente la taza de café.

“Del equipo buscamos que disfrute de su trabajo y que cada día lo haga mejor, que no piense que su vida empieza fuera de la oficina. Queremos que lo viva y que le ilusione”. Actualmente, 25 personas completan la plantilla y otras 25 están subcontratadas. Como tantas otras empresas nativas de internet, y de fundadores jóvenes, el estilo es “desenfadado”, asegura. “No queremos formalismos ni rigideces. Buscamos un ambiente ágil, flexible y dinámico”. Eso significa que no importan los horarios mientras se cumplan los objetivos o, por ejemplo, que cada departamento se reúna de pie durante cinco minutos, para que cada persona cuente lo que está haciendo “sin jerarquías”.

El ambiente distendido también se traduce en una vía de escape, en el último piso, al que se accede desde una escalera de caracol. Se trata de una terraza con barbacoa, “para celebrar cosas”, revela, y una zona acristalada con un futbolín. “Quería un espacio luminoso y un juego de equipo. Aunque yo no puedo dedicarle mucho tiempo”, reconoce. Desde la terraza, y a través de las enormes cristaleras de los dos pisos inferiores, se ve la sierra madrileña y la futura sede del BBVA.

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