La caída de los tipos permite refinanciar a mejores precios los vencimientos más caros

El Tesoro abre la puerta a recomprar deuda para rebajar los costes en 2014

Íñigo Fernández de Mesa, secretario general del Tesoro.
Íñigo Fernández de Mesa, secretario general del Tesoro.

España ha metido el turbo en su calendario de emisión con el objetivo de sacar partido de los favorables tipos de interés a los que puede colocar la deuda. En las dos primeras subastas programadas del año, junto a la colocación privada del miércoles, el Tesoro ha recaudado 21.200 millones de euros en deuda a medio y largo plazo, el 16,6% de toda la prevista para 2014.

Los bonos ligados a la inflación, encima de la mesa del secretario general del Tesoro Íñigo Fernández de Mesa desde el año pasado, ya están en el disparadero para atraer a fondos de pensiones y aseguradoras, entidades con un peso reducido en la cartera de deuda estatal hasta ahora, con un 9,3%, según las últimas estadísticas.

El arma adicional que se ha guardado el organismo dependiente del Ministerio de Economía son las recompras de deuda en el secundario. “Es una fórmula que se ha utilizado a lo largo de los años y cuyo objetivo es retirar del mercado emisiones realizadas a elevados tipos de interés, con el propósito de abaratar los costes”, señalan desde el departamento de mercado de capitales de una entidad financiera.

En 2012, por ejemplo, el interés del bono a 10 años superó el 7,5% en el mes de julio, cuando en el arranque del presente ejercicio se ha situado por debajo del 3,7%, los niveles más bajos desde 2006. El cinco años se mueve cerca de las cotas de finales de 2005, ligeramente por encima del 2%, y la rentabilidad del bono a dos años ha llegado a perder el 1% por primera vez en la historia.

Fuentes cercanas al Tesoro explican que la posibilidad de realizar amortizaciones anticipadas está encima del tapete, ”lo que no prejuzga que vaya a usarse”.

Las recompras en el mercado secundario de deuda soberana se han realizado desde 1997, y la estrategia para 2007 fue el último documento en el que aparecen mencionadas estas operaciones. En 2006, recompró deuda por un conjunto de 4.532 millones.

Son operaciones de refinanciación, que tienen como objetivo bajar los costes en una favorable coyuntura de mercado. “Ahora es un buen momento para hacerlas, pues los costes de emisión están por los suelos”, afirman fuentes financieras. “Para que sean interesantes han de combinarse, eso sí, dos ingredientes: que el coste de nueva emisión sea atractivo y que salga rentable retirar esas referencias del mercado”, añaden.

El espectacular aumento del apetito extranjero por la deuda española conlleva una rebaja de los tipos de interés de las nuevas emisiones y, por esta misma razón, la deuda vendida en años anteriores con rentabilidades más elevadas aumenta de precio. Por ejemplo, una emisión de obligaciones a 15 años colocada en marzo de 2011, con un saldo en circulación por 12.372 millones de euros, cotiza al 118% del nominal. A la hora de recomprarla, hay que calcular si realmente es interesante ahorrarse los intereses, del 6,6% anual, y abonar el mencionado sobrecoste del 18% en el mercado secundario. A cambio, el Tesoro pagaría bastante menos en intereses en una nueva referencia al mismo plazo: un 4,2%.

El organismo que dirige Íñigo Fernández de Mesa cerró 2013 con un excedente de 7.100 millones de euros obtenido en deuda a medio y largo plazo. Así redujo la emisión prevista de letras en más de 7.100 millones de euros y logró atenuar el descenso de la vida media de la deuda, que se sitúo a cierre de 2013 en los 6,20 años frente a los 6,35 correspondientes a 2012. El Tesoro alcanzó el máximo plazo en 2007, con una cartera que tenía una duración media de 6,85 años.

A la hora de decidir si se ejecutan este tipo de operaciones, es muy importante también la perspectiva del mercado que se tenga: “Si el escenario principal se basa en que los tipos de interés sigan cayendo, lo más lógico sería esperar a realizar las recompras”, apuntan desde la mesa de deuda soberana de una entidad financiera.

El Tesoro, para refinanciar a mejor precio, puede también lanzar ofertas de canje sobre diferentes referencias. Si en la amortización se compra directamente en el secundario para ofrecer nueva deuda en una subasta ordinaria, en los canjes, el organismo “saca del mercado determinadas referencias de valores, entregando a cambio otras referencias”, según explica el organismo de financiación.

El estallido de la crisis acabó con esta operativa

La posibilidad de recomprar deuda o de efectuar canjes no es nueva. El Tesoro ha estado ejecutando operaciones de este tipo desde 1997, hasta que el estallido de la crisis hizo extremadamente complicado mejorar las condiciones de la deuda ya en circulación. Las últimas operaciones de recompra se remontan a mayo de 2006, cuando se adquirió un total de 925 millones de euros.

Fue Jaime Caruana, actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) el que impulsó este tipo de operativa en el Tesoro, al que llegó en 1996 como director general.

En 2005, las recompras supusieron más de 4.300 millones de euros y en 2004 ascendieron a cerca de 3.700 millones. Pero fue en 2003 cuando se desarrolló el programa de recompras de mayor tamaño: ese año se adquirió deuda por más de 7.200 millones de euros.


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