Muchas cláusulas de garantía salarial no se activarán

El año que los precios volvieron a ayudar a la renta disponible

Dos operarios trabajan, desde una plataforma elevadora, en la retirada del revestimiento de la cubierta del Palau de les Arts tras los deprendimientos del pasado mes de diciembre.
Dos operarios trabajan, desde una plataforma elevadora, en la retirada del revestimiento de la cubierta del Palau de les Arts tras los deprendimientos del pasado mes de diciembre.

Los precios registraron en 2013 el menor avance de los últimos 52 años. Hace, por tanto, medio siglo que el nivel de vida no permanecía tan estable de un año para otro. Según los datos detallados del Índice de Precios de Consumo (IPC) al cierre del año publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación avanzó un 0,3% en 2013, el dato más bajo desde 1961.

A la luz de este dato, ¿qué ha pasado con el poder adquisitivo de los españoles en 2013? La respuesta depende de qué estadísticas y que periodo de medición de precios se utilicen.

A pesar de la nueva ley de desindexación de la economía aprobada el pasado año, la mayoría de las negociaciones colectivas en materia salarial siguen teniendo como referencia fundamental el nivel de precios. Aunque que cada vez son más los convenios que incluyen otras variables como la productividad de la empresa o de los trabajadores en la negociación retributiva.

Dicho esto, las estadísticas del Ministerio de Empleo sobre convenios colectivos sitúan el incremento salarial pactado en 2013 para cinco millones de asalariados en el 0,57%, el más bajo desde que empiezan las estadísticas oficiales en 1986. En función de este aumento salarial, este grupo de trabajadores (un tercio de los cotizantes a la Seguridad Social) habrían ganado este año casi tres décimas de poder adquisitivo.

Es más, dentro de estos cinco millones de trabajadores habría un colectivo de medio millón con incrementos salariales pactados de entre el 1,1% y el 1,6%, con lo que habrían registrado ganancias de su poder de compra de entre el 0,8% y el 1,3%, respectivamente.

Dicho esto, el hecho de que el IPC se sitúe por encima de los incrementos salariales medios pactados significa que la mayoría de las cláusulas de revisión salarial –que son una garantía para que los trabajadores no pierdan poder de compra si el IPC es superior al salario acordado– ni siquiera se activarán este año. Aunque también hay otros 1,6 millones que vieron congelados sus tablas salariales de convenio (incremento del 0%). Si estos trabajadores contaran con una de estas cláusulas de revisión salarial, sí podrían activarse.

No obstante, cada vez son menos los asalariados que cuentan con una de estas garantías, que ya solo afectan a uno de cada tres trabajadores.

De esta forma, si se toman como referencia los datos de la negociación colectiva, el bajo nivel de inflación en 2013 habría ayudado a una parte de los trabajadores a ganar poder adquisitivo o, al menos a no perder poder de compra. Esto ocurría, por distintas circunstancias, en los años de bonanza previos a la crisis y hasta 2009 incluido, cuando los aumentos salariales pactados eran siempre superiores a la inflación. Algunas veces esto ocurría de forma inicial y, otras, tras aplicarse las cláusulas de garantía salarial.

Pero la fuerte reducción de los precios en 2013 –que se han contraído 2,6 puntos porcentuales– ha propiciado que por primera vez desde 2009 los salarios medios pactados en convenio hayan ganado poder adquisitivo, sin que ni siquiera haya faltado activar las cláusulas de garantía salarial. Sin embargo, la lentitud con la que desde hace dos años se negocian los convenios hace que este dato no sea del todo significativo.

Así para observar lo que están haciendo los salarios con el IPC pueden tomarse también los datos de remuneración por asalariado de la Contabilidad Nacional o el coste salarial de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral. En ambos casos el último dato es del tercer trimestre por lo que habría que compararlos con la inflación media hasta septiembre (1,8%).

Según esto, dado que la contracción fuerte de los precios se produjo a partir de septiembre, el comportamiento de los salarios en la mayor parte del año perjudicaría el poder de compra de los trabajadores, ya que según la Contabilidad Nacional las remuneraciones cayeron un 0,2% hasta septiembre;y, según la Encuesta de Costes Laborales, los sueldos bajaban un 0,2%. Si bien esta contracción de las remuneraciones y salarios se ha ido moderando con el paso del año, lo que podría suponer que cuando se conozcan los datos del cuarto trimestre, registrarán pérdidas de poder de compra mucho más leves en término medio.

La otra gran fuente de renta de los ciudadanos son las pensiones. En este caso, el Gobierno decidió no actualizarlas en función del IPC de 2012, con lo que perdieron un 1,9% de poder de compra. Parte de esto ha podido ser recuperado este año, cuando sí las subió un 2% –las de menos de 1.000 euros mensuales– y un 1% las superiores a esa cantidad. Así, recuperaron entre el 0,7% y el 1,7% de poder adquisitivo en 2013.

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