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Redención de la deuda sin solución

La arriesgada deuda soberana de la zona euro desde Portugal a Grecia es una de las estrellas del año nuevo. Las economías periféricas se están reformando, y sus bonos ofrecen un oasis frente a los estadounidenses. Sin embargo, la zona euro no tiene ninguna solución para el problema de la elevada deuda y el bajo crecimiento. Los tenedores de bonos no estarán siempre protegidos.

La deuda soberana periférica lo está haciendo bien. Las acciones mundiales son variables, ya que los mercados se están preparando para el fin de la impresión de dinero de Estados Unidos y la desaceleración del crecimiento en las economías emergentes. La rentabilidad de los bonos irlandeses, españoles e italianos está cómodamente por debajo del 4%, mientras que los rendimientos griegos han vuelto a un 7,5%, nivel visto por última vez antes del rescate del país en 2010.

La deuda periférica es una especie de paraíso. A medida que la Reserva Federal de Estados Unidos reduce su programa de estímulo, las tasas libres de riesgo subirán, perjudicando los bonos del gobierno. La zona euro estará relativamente a salvo, ya que el débil crecimiento y la inflación obligarán al Banco Central Europeo a mantener los tipos bajos.

La rentabilidad de los bonos irlandeses, españoles e italianos está situada por debajo del 4%

Y hay razones para creer que la crisis ha disminuido. La promesa del presidente del BCE, Mario Draghi de comprar bonos ha convencido a los inversores de que una ruptura de la zona euro es poco probable. El fin de la recesión en todo el euro ha reducido el riesgo de una crisis política. Los países han recortado los déficits y –hasta cierto punto– reformado sus economías.

La crisis se ha cobrado un alto tributo: los altos niveles de endeudamiento. La deuda puede continuar aumentando debido al bajo crecimiento y la inflación, más aún si la recuperación mundial es de corta duración.

Los diferenciales de renta fija pueden caer aún más ya que los inversores huyeron de la deuda periférica durante el regreso de la crisis.

Los ciudadanos de la zona euro han puesto la unión fiscal en espera y su banco central no está dispuesto o no puede generar mucha inflación. Tarde o temprano, puede volver la idea de una suspensión de pagos.

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