Solo China y Reino Unido la han superado entre enero y septiembre
El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz
El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz

España, el tercer país del mundo en el que más crecieron las exportaciones

El Ejecutivo ha fiado gran parte de la suerte de la economía española en el sector exterior. La demanda externa aportará 1,2 puntos al crecimiento previsto (siete décimas) mientras que la demanda interna restará cuatro décimas. Unas previsiones que, sin embargo, pueden corregirse por el deterioro experimentado por Francia o Alemania en la segunda mitad del año o por la caída de pedidos en algunos países emergentes. Los últimos datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), correspondientes al tercer trimestre, apuntan a que la economía española habría salido indemne, por ahora, del enésimo parón económico en los seis años que ya dura la crisis económica.

Entre enero y septiembre, las exportaciones de bienes de España al exterior se han elevado a 165.901 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 7,5% respecto al mismo período de 2012. Un crecimiento que contrasta con el experimentado por el resto de los grandes socios europeos, como Francia (0,9%), Alemania (2,1%) e Italia (2,3%). En comparación con los veinte mayores exportadores del mundo, que aglutinan el 75% de los intercambios comerciales mundiales, el avance de las exportaciones españolas supone el tercero más importante, tan solo por detrás de China, con un 8%, y de Reino Unido, con un 15,4%. Ambas economías se han visto muy favorecidas por la debilidad de sus monedas (libra esterlina y yuan) frente a las otras dos grandes divisas (euro y dólar), lo que les ha abaratado sus ventas a otros países y les ha permitido alcanzar máximos históricos.

Estos datos muestran como, por ahora, el frenazo experimentado por Alemania y Francia en el tercer trimestre no han afectado a las exportaciones españolas, ya que las empresas han buscado acomodo en países fuera de la UE. Las exportaciones a destinos extracomunitarios registraron un aumento del 9,4% entre enero y septiembre hasta alcanzar el 37,8% del total. Fuentes del Ejecutivo resaltan, no obstante, la necesidad de que la zona euro crezca con fuerza a corto y medio plazo, puesto que los sectores más importantes para el exterior tienen gran parte de sus intereses en esos países. Automóvil y bienes de equipo suponen el 34% de las exportaciones y sus ventas dependen en gran medida de los pedidos que reciban de Francia, Alemania o Reino Unido, que absorben más de la mitad de las ventas.

Esa evolución positiva de las exportaciones ha propiciado que la cuota exportadora, que mide la participación de España en los intercambios mundiales, haya crecido un 5,6% y se haya situado en el 1,69% frente al 1,60% del mismo período de 2012. En la clasificación de los 20 mayores exportadores, la economía española escala una posición y se sitúa en el decimoséptimo puesto por encima de Taiwan.

La primera posición de ese ranking la monopoliza China, que se convirtió en 2009 en el mayor exportador y que en cinco años ha dejado muy atrás a EE UUy Alemania. Entre enero y septiembre registró una cuota del 11,7% frente al 8,5% de EE UU y el 7,8% de Alemania.

El ‘efecto sustitución’ impulsa las importaciones

En marzo de 2013, la economía española obtuvo el primer superávit comercial de su historia. Eso significa que por primera vez desde 1971 España vendió en un mes más bienes y servicios de los que compra.

Un hito que se produjo por el impulso de las exportaciones combinado con un desplome sin precedentes de las importaciones. Los expertos lo achacaron casi en exclusiva a una demanda interna muy debilitada, con un consumo doméstico y una inversión empresarial en mínimos históricos. En sus comparecencias trimestrales, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, ha rechazado permanentemente esos argumentos y ha señalado a un efecto sustitución provocado por la devaluación de precios y salarios.

En otras palabras que muchas empresas habrían optado por comprar bienes nacionales frente a los extranjeros por el abaratamiento de los primeros. BBVA Research, servicio de estudios de la citada entidad financiera, fue más allá al precisar que el 42% de la caída de las importaciones se habría producido por ese efecto.

Ese ajuste de las importaciones ha tocado a su fin en agosto. En septiembre y octubre, las compras a terceros países han crecido. Un dato que puede recibir dos interpretaciones. La positiva es que respondería a un incremento de la demanda interna, un argumento de difícil encaje si se tienen en cuenta las previsiones del Ejecutivo para este año.

La negativa es que el crecimiento de las importaciones podría suponer un freno en la corrección del abultado déficit comercial acumulado por España en los quince años continuados de crecimiento. Entre 2007 y 2013, ese desfase ha pasado de 100.000 a 15.000 millones de euros.

Se cierra la brecha entre emergentes y desarrollados

Antes de la caída de Lehman Brothers, los intercambios mundiales estaban dominados por los países desarrollados, con Alemania y EE UU, arropados por la gran mayoría de países europeos, como Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Reino Unido y España. De entre los emergentes, tan solo aparecían China, que se situaba en tercera posición, e India, en los últimos puestos de las veinte naciones más exportadoras.

Seis años después, el panorama ha cambiado drásticamente. Todos los países de la zona euro han ido perdiendo poder en favor de los emergentes que han ido ocupando las primeras posiciones. China, la nación más exportadora del mundo, ya saca más de tres puntos de cuota de mercado a la segunda (EEUU), mientras que Japón, la cuarta en la clasificación, ha conseguido mantener el tipo frente a Holanda, la quinta, pese al profundo impacto negativo que tuvo en su economía el tsunami de 2011 y la rotura de los reactores de la central nuclear de Fukushima.

Otro dato que avala que la brecha entre desarrollados y emergentes se está cerrando es que Corea, la séptima en la clasificación, está pisándole los talones a Francia (en sexta posición). Corea tiene una cuota del 3% de los intercambios mundiales y Francia tan solo tiene una décima más. Hace tres años, la diferencia entre ambas naciones era de cuatro décimas. Algo similar ha sucedido con Rusia o Italia. En 2010, Italia le sacaba tres décimas; en 2013, es Rusia la que le saca una centésima.

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