La UE, del revés

Europa vuelve a las trincheras tras un año de tensa calma

La Unión Europea termina 2013 con la sensación de haber cumplido buena parte de sus objetivos.

Deja atrás el año más tranquilo desde el comienzo de la crisis en 2008.

La Unión Europea termina 2013 con la sensación de haber cumplido buena parte de sus objetivos y de dejar atrás el año más tranquilo desde el comienzo de la crisis en 2008. Pero también con la sospecha de que tiene por delante un ejercicio bastante más complicado que el anterior. Un terreno minado en el que la tensa calma de los últimos meses podría quebrarse y provocar el retorno a unas trincheras recién abandonadas.

La única positiva en ciernes es el final del rescate de la banca española el próximo 23 de enero. Ese día expira el Memorándum de condiciones que, a cambio de un préstamo de 41.300 millones de euros para reestructurar algunas entidades financieras, ha encorsetado la política económica delGobierno de Mariano Rajoy durante 18 meses.

Madrid recobra la independencia. Y aunque seguirá bajo la atenta mirada de Bruselas y Francfort, el Gobierno dispondrá de mayor margen de maniobra, siempre y cuando no se produzca otro latigazo de la prima de riesgo.

Y ese latigazo puede llegar si las previsiones de crecimiento se deterioran o por contagio de otros países donde la incertidumbre es mayor.

La primera incógnita se llama Portugal. El país vecino vivirá durante el primer trimestre de 2014 en las agitadas aguas de un rescate que, en teoría, llega a su fin, pero cuya prolongación nadie se atreve a descartar.

El FMI ha asegurado que “el final del programa está cerca”. Pero la última revisión de la troika (CE, BCE y FMI) afirma que el margen de maniobra presupuestaria del gobierno de Pedro Passos Coelho es muy escaso y que las previsiones de crecimiento y empleo no son nada halagüeñas. Todo lo cual, advierte la troika, “reduce las perspectivas de un retorno sostenible a los mercados”.

Lisboa desea repetir el modelo de Irlanda, que el 15 de diciembre puso fin a un rescate de tres años y 85.000 millones de euros sin necesidad de prórrogas ni de líneas de crédito preventivas. Pero la situación parece mucho más delicada en Portugal, con un Tribunal Constitucional que ha anulado varios de los ajustes exigidos por la troika y una coalición gubernamental que en cualquier momento puede saltar por los aires y forzar una convocatoria de elecciones anticipadas.

Mucho más inestable es la situación en Grecia, país que asumirá el día 1 de enero la presidencia semestral de la UE. El gobierno de Antonis Samaras y la troika forcejean desde hace semanas sobre la continuidad y dureza de los ajustes, con una creciente resistencia de Atenas a llevarlos a cabo. La deflagración definitiva podría producirse en primavera, tras las elecciones al Parlamento Europeo del mes de mayo.

Esas elecciones, en las que se espera un buen resultado de la oposición de izquierdas de Syriza, podrían desencadenar la ruptura de la gran coalición entre conservadores y socialistas, encargada de garantizar hasta ahora la aplicación de las exigencias de la troika. E incluso sin elecciones anticipadas, parece que el actual gobierno de Antonis Samaras está decidido a exigir de la troika una drástica revisión de las condiciones del rescate. Atenas tiene la baza, y no lo oculta, de romper la baraja y provocar una suspensión de pagos que podría des estabilizar al resto de la zona euro.

La siguiente incertidumbre se encuentra fuera de la zona euro: el referéndum en Escocia sobre su posible separación del Reino Unido. Los sondeos indican, por ahora, que los partidarios de la independencia perderán la votación del 18 de septiembre de 2014.

Pero la tensión entre Londres y Luxemburgo podría aumentar en los próximos meses. Y el gobierno de David Cameron tendrá que librar también su propia batalla por la independencia de Bruselas, espoleado por el euroescepticismo rampante que cultiva el partido de Nigel Farage (UK Independence).

Todo ello se traducirá, previsiblemente, en tensiones políticas e institucionales en el seno de la UE, donde las capitales ya empiezan a medir las fuerzas para una potencial reforma de los Tratados entre 2014 y 2016.

El referéndum de Escocia influirá además en el debate territorial en España, donde la Generalitat de Cataluña ha planteado la posibilidad de realizar una consulta sobre la independencia en noviembre de 2014. Un debate que podría llamar la atención a unos mercados que este año han aflojado su presión sobre España y, aun así, los tipos de interés de la deuda no han logrado situarse por debajo de la barrera del 4%.

Así que un año interesante por delante, en el que, además, se recordará profusamente el centenario de la Gran Guerra (1914-1918). Una matanza industrial que, como escribe Margaret McMillan, de la universidad de Oxford, “infligió un grave daño a la civilización europea y, sobre todo, aceleró su división en estados étnicos”. La UE nació para frenar la sangrienta huella de esa deriva y lograr que los europeos solo se enfrenten en trincheras diplomáticas y pacíficas.

El prestigio de la UE mejora tras tocar suelo en 2011

El prestigio internacional de la UE cayó hasta el punto más bajo de la historia reciente en noviembre de 2011. En aquel mes, los representantes europeos recibían en la reunión del G-20 en Cannes la bronca de EE UU y la burla de los países emergentes por su incapacidad para resolver una crisis de la zona euro que estaba poniendo en peligro la estabilidad de la economía mundial. En 2012 y, sobre todo, en 2013, Bruselas ha logrado recuperar su imagen. “Hemos disipado las dudas y nuestros socios del G-20 reconocen que hemos sabido extraer de la crisis las lecciones adecuadas”, celebró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, tras la reunión del G-20 en San Petersburgo el pasado mes de noviembre. Y tras la cumbre europea del 19 y 20 de diciembre, la última del año, los socios de la Unión (28 tras la incorporación de Croacia el 1 de julio) pudieron marcharse de vacaciones, por primera vez en mucho tiempo, celebrando una serie de buenas noticias: un principio de acuerdo sobre el futuro fondo de reestructuración bancaria, que por primera vez en la historia de la UE contempla la mutualización de los posibles rescates financieros; con el rescate de Irlanda concluido y con las primas de riesgo de la periferia en tasas más favorables.

Grecia asume la presidencia con dudas sobre su rescate

Grecia asumió el 1 de enero la presidencia semestral de la UE, herencia de Lituania. No es la primera vez que un país rescatado ocupa ese puesto. Irlanda lo hizo en el primer semestre de este año. Y Hungría en 2011 entre dos líneas preventivas de la UE y el FMI. Pero Grecia parece especial, tanto por la ingente cantidad de su rescate (más de un cuarto de billón de euros), como por los escasos resultados del mismo. Tan fallido que es probable que durante la presidencia se empiece a negociar un tercer rescate, lo que podría provocar la caída del gobierno. También eso tiene precedente: el gobierno checo cayó durante su presidencia en 2009.

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