Tribuna

La sucesión no tiene por qué ser un culebrón

Al recordar hace unos días el icónico culebrón de los ochenta Dallas, con sus sombreros de cowboy, sombras de ojos azules y pelos cardados, me ha hecho reflexionar sobre cómo la gente se transforma cuando se enzarza en discusiones sobre su patrimonio. Los dueños de las empresas familiares ya se enfrentan a suficientes dramas en el día a día de sus negocios, así que cuando llega la hora de ceder su participación, lógicamente cuanto menos se parezca este proceso a un culebrón, mejor.

Probablemente el capital riesgo no sea la primera opción que le viene a la cabeza a los dueños de empresas familiares cuando estos están preparados para mover ficha, pero quizá debería serlo. El capital riesgo, si se hace correctamente, puede ser la forma más sencilla para dejar la empresa en buenas manos y prepararla para un mayor crecimiento, además de aportar mucha más flexibilidad.

Poca gente es consciente de cuántas veces el capital riesgo invierte en pequeñas compañías ni de qué simple y beneficioso puede ser el proceso. El énfasis que se ha puesto en el apellido riesgo o capital privado ha envuelto esta industria en un halo de misterio. Mientras que las grandes firmas de capital riesgo copan los titulares de los medios de comunicación con adquisiciones de empresas como la de Atento o el grupo Quirón, muchas de las transacciones del sector en España y en el resto del mundo se hacen en pequeñas y medianas empresas, incluyendo a miles de compañías familiares.

Los dueños de empresas familiares pueden tener innumerables razones para vender sus negocios cuando llega el momento adecuado. Entre algunas de las más comunes, por ejemplo, se encuentra el que a menudo los dueños de las empresas simplemente desean la libertad y flexibilidad que aporta la liquidez recibida por vender su compañía. Tras largos años de esfuerzos dedicados a levantar su empresa, son libres de poder sacar partido a su inversión, diversificar su patrimonio y disfrutar un merecido descanso. Otro motivo muy frecuente es la jubilación, que suele convertirse en una fuente de preocupación porque normalmente el que se va a jubilar (el presidente, dueño de la empresa, etc.) no sabe cómo elaborar un plan de sucesión. En estos casos, las familias pueden vivir escenas típicas de los culebrones, tipo Dallas, producidos por las luchas de poder internas, las ansias de suceder en la presidencia u otras cuestiones similares inherentes a cada familia.

La mayoría de los dueños de empresas son emprendedores apasionados a quienes les gustaría ver que su legado se mantiene. Los potenciales vendedores pueden trabajar con firmas de capital riesgo fiables porque su sistema está diseñado para hacer crecer a la empresa y mejorarla, a la vez que crea oportunidades de generación de riqueza al dueño vendedor. Es más, las firmas de capital riesgo deben proteger el legado de la empresa y satisfacer las necesidades de la familia vendedora de la siguiente forma: pagando un precio justo y bueno, creando una alianza flexible, centrándose en el crecimiento de la compañía y procurando la paz mental del vendedor.

Un buen socio de capital riesgo trabaja para construir sobre el legado del fundador y mejorar la empresa a través nuevos recursos y del talento tanto interno como externo. Todo esto es muy beneficioso cuando, por ejemplo, la viabilidad de la empresa requiere de los recursos y el talento del fundador. Un buen socio de capital riesgo puede ayudar en las finanzas y en la planificación estratégica. También en aquellos casos en los que la compañía está dirigida por un número insuficiente de directivos, lo que limita su crecimiento y no permite la adecuada planificación de la sucesión bajo una nueva dirección. Asimismo, el conocimiento, la experiencia y contactos dentro de un sector en concreto que puedan aportar las empresas de capital riesgo son necesarios para crear nuevas oportunidades de negocio y cambios estratégicos. Finalmente, el capital riesgo también es muy útil cuando la empresa no tiene planes específicos sobre el futuro del negocio y necesita ayuda para planificar su potencial crecimiento.

Un buen socio de capital riesgo diseñará un modelo de propiedad para motivar y premiar a todos los partícipes por el éxito de la compañía. Encontrar al socio adecuado para una empresa familiar depende en buena medida de dejar la compañía en buenas manos, a la vez que se barajan diferentes alternativas de sucesión a los activos y se desdramatiza la situación. ¡Hay que dejar los culebrones para la televisión!

 Marcos Llado es Socio director de The Riverside Company para España y Portugal

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