A última hora, entre mixtos y garantizados anda el juego

A última hora, entre mixtos y garantizados anda el juego

Con el final del año llegan las prisas por rebajar nuestra factura fiscal del próximo ejercicio. ¿Cómo? Las aportaciones a los planes de pensiones sirven para reducir la base imponible, una de las maneras de desgravar más atractivas con la actual normativa. Esa es la razón que lleva a las entidades a lanzar a finales de año campañas que buscan atraer al nuevo ahorrador y, de paso, robar la clientela a la competencia. Para ello, todo tipo de ofertas, desde los más variados regalos o el 3% de bonificación que ofrecen en BBVA a quienes trasladen su plan, hasta el diseño de nuevos productos como el PlanCaixa Objetivo 120, que propone una rentabilidad objetivo del 20% sobre la aportación realizada, en un plazo de seis años y medio, que centra la campaña de VidaCaixa, que junto a la entidad que preside Francisco González lideran este negocio.

En Santander han elegido para el cliente de perfil ahorrador planes de pensiones gestionados con objetivo de rentabilidad no garantizado, por ejemplo el Cumbre 2023 PP, que busca obtener una TAE objetivo no garantizada del 2,10% con el pago de rentas anuales a través de un plan de movilización, además de la preservación del 100% del capital.

“El perfil medio de nuestros clientes es conservador”, admiten desde Bankia, “por lo que la mayoría prefiere planes garantizados y mixtos de renta fija, aunque últimamente estamos empezando a notar un ligero incremento en la preferencia de productos con un mayor componente de Bolsa”. Para estos, una amplia oferta de productos, incluidos los planes sistemáticos de suscripción, que buscan fomentar las aportaciones de reducido importe y de forma continuada, en vez del ingreso de grandes cantidades una vez al año.

Recomiendan la contratación de cestas de planes que permiten equilibrar rentabilidad y riesgo de acuerdo con el perfil de inversión y el horizonte de jubilación del partícipe. También desde Citi apuestan por la diversificación y las carteras modelo de planes de pensiones, en las que se seleccionan distintos productos en función del perfil del cliente. La campaña de Banco Popular se centra en la bonificación de los traspasos externos, que puede llegar hasta el 8%, dando a elegir entre pagarla por anticipado guardando un periodo de permanencia obligada o a vencimiento. Además, acaban de lanzar un plan garantizado que ofrece una rentabilidad de hasta el 2,70% TAE en un plazo de seis años y tres meses.

“Nuestra propuesta en estas fechas y siempre es un buen asesoramiento”, asegura José Manuel Jiménez, director de marketing de Aviva, quien confía en que la recuperación económica y la expectativa del mantenimiento de los tipos de interés hará que los clientes vayan introduciendo algo de renta variable. “Aunque se ha reducido considerablemente el grado de incertidumbre, siguen existiendo clientes que prefieren renunciar al riesgo en sus inversiones, de ahí que las entidades sigamos poniendo en comercialización productos garantizados para las campañas de final de año”, aclaran desde Ibercaja. En su caso cuentan con el Plan Ibercaja Protección 2013, con rentabilidad garantizada del 15,09% para un periodo aproximado de siete años, es decir, un 2,10% TAE.

Deutsche Bank apuesta por su Plan Renta Fija Premium 2022, que invierte de forma diversificada en activos de renta fija pública, deuda corporativa y cédulas hipotecarias de emisores españoles. A un plazo similar y también de renta fija propone Barclays su Pensión Horizonte 2020. Mutuactivos ofrece un plan para tres perfiles de ahorrador: dinámico, conservador o moderado.
“Como es habitual, en las últimas semanas del año, es previsible que aumente el ritmo de renovaciones y nuevas operaciones, especialmente en aquellas modalidades con menos riesgo, es decir planes de pensiones mixtos y de renta fija, y los PPA, que garantizan por ley una rentabilidad al vencimiento”, analizan desde Mapfre Vida, al tiempo que invitan a dejarse asesorar personalmente para elegir bien entre sus 160 productos. Otro año más, las aseguradoras apostarán también por ofrecer planes de previsión asegurados (PPA) que, con las mismas ventajas fiscales, tienen una rentabilidad cien por cien garantizada, como es el caso del Generali PPA, que promete un interés técnico garantizado durante toda la duración de la póliza del 2,40%.

Claves para no errar en nuestra elección

A última hora, entre mixtos y garantizados anda el juego

Con qué edad tenemos previsto contratar el plan, cuál es nuestro perfil de riesgo y cuál es nuestra capacidad de ahorro son las tres preguntas que nos debemos plantear cuando nos disponemos a contratar nuestro plan. Y es que la EFPA (Asociación Europea de Asesores Financieros) aclara que no existe el producto perfecto. Tampoco hay un ideal en cuanto al tipo de entidad, banco, caja o aseguradora, cualquiera de ellas puede tener el plan de pensiones que mejor se adapta a nosotros. Eso sí, lo que es recomendable es analizar la calidad de la gestora que nos interesa, sobre todo ver si sus planes ocupan unas buenas posiciones en el ranking de rentabilidad a largo plazo y solvencia. “La información clara, puntual y de calidad de la entidad también debe ser fundamental para evitar sustos”, advierten.
También al contratar un plan debemos estar muy atentos a las comisiones de gestión y depósito, ya que esta puede llevarse parte importante de la rentabilidad. Pero sobre todo hay que recordar que nunca debemos elegir nuestro plan de pensiones por los regalos que ofrecen algunas entidades en la campaña de captación, ya que estos normalmente van ligados a una obligación de permanencia que quita la libertad del ahorrador para cambiar de plan en el caso de que no responda a sus expectativas iniciales.

Cómo acertar con el mejor plan

Pablo Pico

Un plan de pensiones es una herramienta de ahorro a largo plazo, una inversión con vistas al momento en el que se alcanza la jubilación y el nivel de ingresos se resiente o termina. ¿Qué plan se adapta mejor a las circunstancias particulares? Inverco ofrece una guía orientativa, en función de la edad y del perfil de riesgo.
l Para los menores de 40 años.
Recomienda un plan con predominio de renta variable. Aconseja destinar un 70% del patrimonio a Bolsa y un 30% a renta fija. Mayor riesgo, pero también más rentabilidad. Sugiere planes de Bolsa y de renta variable mixta (vehículos que combinan acciones bursátiles, entre el 30% y el 75% del plan, y distribuyen el resto del patrimonio en renta fija). Javier Sáenz, analista de Morningstar, indica que “para este segmento de edad, situaríamos la proporción entre renta variable y fija, en un 80% en acciones y el 20% en deuda.
l Hasta 45 años.Propone diversificar entre renta variable y renta fija, en proporción 60% Bolsa, 40% bonos.
l Hasta 55 años.La cuantía de acciones va descendiendo (45%) mientras que sube la de renta fija (55%).
l Con más de 55 años. La renta variable baja al 30% y sube al 70% la fija. El objetivo es consolidar el patrimonio ahorrado y evitar que un vaivén bursátil pueda llevar al traste los ahorros de toda la vida. Destacan los planes de pensiones de renta fija y los planes de renta fija mixta, con activos de renta variable hasta un máximo del 30%. A partir de esta edad, razona Sáenz, “desde un punto de vista económico-fiscal, los planes de pensiones dejan de tener sentido frente a otros productos de inversión, pues las deducciones fiscales previas se contrarrestan con el importe que habrá que aportar a Hacienda en el momento del rescate del plan”.
Martínez-Aldama aclara que “esto es lo que dice la teoría, a menor edad, mayor porcentaje de renta variable. Pero personalizar un plan es más complicado, pues inciden no solo la edad, también la aversión al riesgo, la disposición a asumir pérdidas latentes y transitorias, si prima más la rentabilidad o no perder dinero, el horizonte temporal de jubilación, las cargas económicas, o el importe destinado a la inversión”. La recomendación básica es “analizarnos y que nos analicen, disponer del asesoramiento adecuado”, concluye.

Hacer hucha a paso lento pero seguro

A última hora, entre mixtos y garantizados anda el juego

Pablo Pico

La conjunción de dos factores clave en la inversión, como la rentabilidad y la fiscalidad, unido a su flexibilidad y el hecho de que estén sujetos a supervisión pública, han situado los planes de pensiones como el principal complemento para la pensión pública de jubilación.

1APORTACIÓN ÚNICA. En busca de los mejores beneficios fiscales, inversores y ahorradores aprovechan el final de año para realizar el grueso de las aportaciones a sus planes, momento en el que la industria de inversión colectiva explota todas sus bazas. Pero no por extendida esta práctica resulta la más adecuada.
2MEJOR ENVARIOSMESES.Realizar una sola gran aportación en diciembre “nos parece un error de base”, explica Javier Sáenz de Cenzano, director de análisis de fondos de Morningstar. “Las rentabilidades a largo plazo pueden verse mermadas si se entra en un punto alto del mercado”. Por ello, recomienda “una entrada en estos productos más diferida a lo largo de los meses, pues las ventajas fiscales serán las mismas y podremos seleccionar la opción más adecuada a nuestras necesidades”. “Es una práctica que resulta muy beneficiosa para los partícipes. Resulta más factible para la población en edad activa aportar pequeñas cantidades periódicas que una grande una vez al año. Asimismo, al llegar a la jubilación, la cantidad sería mayor, gracias tanto a las aportaciones acumuladas como al efecto del interés compuesto obtenido.
Para Ángel Martínez-Aldama, director de Inverco, la patronal del sector, optar por aportaciones continuadas “permite un mayor rendimiento. Además, tanto en periodos alcistas como bajistas de mercado, llevar a cabo aportaciones periódicas evitará los vaivenes en el precio de la inversión, haciéndola más estable, al compensar los ciclos”. Recuerda también la posibilidad para el partícipe de “fijar las aportaciones con la periodicidad deseada, sin obligaciones, realizar aportaciones extras o no realizarlas, o cambiar o combinar distintos planes (sin coste)”.
3BENEFICIOSFISCALES. Los planes cuentan con un favorable trato fiscal. Un partícipe menor a 50 años puede deducirse de su base imponible del IRPF hasta 10.000 euros anuales o el 30% de la suma de los rendimientos del trabajo y de actividades económicas. Para los mayores de 50 años, el máximo son 12.500 euros, con un tope del 50%. Al rescatar el plan, las cantidades retiradas tributarán, “el importe dependerá del tipo marginal de IRPF de cada partícipe y de las fechas de las aportaciones. Con estos datos, se puede calcular la mejor fórmula de cobro”, expone Mercado. “Si las aportaciones se realizaron antes de 2007, están exentos de impuestos en un 40%, si se rescata de una sola vez”.

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