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Útil distinción en los sueldos ejecutivos

El populismo Europeo por los salarios va de aquí para allá. Los votantes suizos dieron este fin de semana un rotundo “no” a la limitación de los pagos a ejecutivos y días más tarde los holandeses se esfuerzan por superar incluso a la Comisión Europea en el intento de limitar los bonus bancarios.

Bruselas ha tomado la delantera en los límites a las retribuciones. Quiere que los bonus de casi cualquier banquero se limiten a no más de un 100% del salario. Eso conmocionó a la industria, pero no impidió levantamientos en los países.

Puede que Suiza no haya ratificado un referendo para limitar los sueldos de los altos directivos a 12 veces el salario más bajo de una empresa, pero ha sido escenario de una exitosa medida drástica contra los dorados apretones de manos corporativos. Los Países Bajos están ahora intentando restringir las primas bancarias a un 20% del sueldo base. Sin embargo, los mensajes no están tan mezclados. La posición de Suiza es instintivamente justa y meritocrática. El sentido común dicta que recompensas multimillonarias por hacer poco o ningún trabajo son inmerecidas. Del mismo modo, un ejecutivo que asume la responsabilidad de dirigir una empresa y tiene éxito en la creación de riqueza y prosperidad para dueños y trabajadores puede merecer que se le pague un alto múltiplo.

El sentido común dicta que las recompensas millonarias por hacer poco o ningún trabajo con inmerecidas

Es fácil entender por qué las finanzas seguirían siendo un caso atípico en la ecuación. La reforma del sistema bancario de Europa es todavía un trabajo en proceso. Los bancos generalmente siguen estando poco capitalizados y es algo difícil de resolver en una crisis, lo que significa que siguen siendo una potencial gran carga para sus respectivas ciudadanías. Pese a ello, los sueldos en banca de inversión siguen siendo mucho más altos que en otras industrias, incluso aunque las relaciones entre retribución e ingresos hayan bajado ligeramente.

El sector bancario ha mostrado poco dominio de sí mismo en comparación con su desproporcionado papel en un colapso casi sistémico. Si los financieros no están dispuestos a autoregular su salario de forma más estricta, tendrán que seguir luchando contra aquellos que ven la necesidad de hacerlo por ellos.

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