Tribuna

Auge de la inversión cruzada China-Europa

A lo largo de este último año, hemos visto una aceleración significativa en el interés de inversores chinos en activos españoles y un aumento de la exportación del producto español a China. Las cifras hablan por sí mismas; incremento de la inversión extranjera china de 75.000 millones de dólares en 2011 a 84.000 millones de dólares en 2012. Además, las inversiones directas exteriores de China ya han alcanzado el mismo nivel que la media de las realizadas por seis países del G7 (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón, Italia y Canadá) y, aunque Asia sigue siendo el principal destino inversor para las empresas chinas, Europa y Norteamérica han experimentado un crecimiento notable en los últimos años.

Con respecto a la inversión de China en el exterior, hay que destacar el papel del Duodécimo Plan Quinquenal lanzado en 2011, que concede la misma importancia a la entrada de inversiones extranjeras a China que a la inversión china en el extranjero, y que, además, potencia la capacidad del país para aprovechar los mercados y recursos nacionales e internacionales de forma segura y eficaz. Por otra parte, todas las empresas, con independencia de su estructura de propiedad, recibirán asesoramiento para invertir y cooperar en mercados extranjeros de acuerdo a principios establecidos para la toma de decisiones independientes y orientadas al mercado. Con este plan, se espera asistir a un nuevo auge de la actividad de inversión en otros países, que integrará más la economía china en el entorno económico global.

Al mismo tiempo, vemos que las inversiones de China se han diversificado en una variedad más amplia de sectores. Hasta ahora, se ha invertido, sobre todo, en contratación e ingeniería, energía y minería, electrodomésticos, automoción y servicios financieros y, de cara al futuro, es de prever que los nuevos sectores que estarán en alza serán: agricultura y productos alimenticios, energías renovables, sector inmobiliario y fabricación de productos de alta gama.

Por otro lado, las inversiones de China en el exterior se acercan a un punto de inflexión. Se están realizando inversiones para que las empresas chinas avancen en la cadena de valor, y son cada vez más las empresas que intentan adquirir activos en mercados desarrollados y llevar a cabo transacciones para adquirir tecnologías avanzadas y capacidad en I+D con el fin de mejorar la competitividad de las empresas tanto a nivel internacional como en el mercado doméstico chino.

Igualmente, en España también existen oportunidades para aprovechar nuestras ventajas competitivas en la atracción de inversión china durante los próximos años, en sectores como la automoción, infraestructuras, telecomunicaciones, tecnología y hostelería/turismo, donde contamos con empresas multinacionales líderes y con equipos de dirección muy cualificados. Tampoco podemos olvidar el potencial que ofrecen las empresas españolas en el desarrollo de la inversión china en América Latina, donde nuestra experiencia y fortaleza aporta confianza a la introducción de empresas chinas en dicho mercado.

Si revisamos la inversión histórica de empresas españolas en China, encontramos diversos enfoques a la hora de entrar en ese mercado, desde inversiones greenfield y uniones temporales de empresas con socios locales hasta alianzas globales con inversiones recíprocas. Si consideramos que el objetivo mutuo de las empresas españolas y chinas es crecer globalmente a través de la puesta en común de recursos, tecnologías, I+D, procesos avanzados, etc., y a la vez superar las diferencias de cultura social, política y empresarial que tenemos, podemos decir que las alianzas estratégicas son la clave para que ambas partes consigan esos objetivos.

Cabe desatacar de la II edición del Foro Anual de Esade China Europe Club, celebrado ayer en Madrid, la importancia de la integración posinversión, que incluye la integración de mercados, culturas, tecnología, gestión y cadena de suministros. Podemos decir que, de alguna manera, Europa tendrá que competir para mejorar su cuota de inversión extranjera en China y cada país europeo tendrá que jugar su rol. Para que el aumento del interés de las inversiones chinas llegue a buen fin hay mucho trabajo por hacer y tanto instituciones públicas como Gobiernos, corporaciones, inversores financieros y asesores profesionales han de colaborar para intentar agilizar y promover estas inversiones.

David Hohn es socio responsable de la Práctica China de KPMG en España

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