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Los representantes de los premiados (José Bogas, director general de Endesa en España y Portugal; Joxe Mari Aizega, director del Basque Culinary Center; Iosu Zabala, rector de la Universidad de Mondragón, y Joaquín Mollinedo, dirección general de relaciones institucionales de Acciona) posan junto al ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, tras recibir los galardones.
Los representantes de los premiados (José Bogas, director general de Endesa en España y Portugal; Joxe Mari Aizega, director del Basque Culinary Center; Iosu Zabala, rector de la Universidad de Mondragón, y Joaquín Mollinedo, dirección general de relaciones institucionales de Acciona) posan junto al ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, tras recibir los galardones.

Innovación, el motor necesario de la economía

Los galardones Cinco Días abren el debate sobre los retos de la I+D+i

Vivimos en el cambio. La innovación es el mecanismo que permite a las empresas adaptarse a las nuevas necesidades que van surgiendo en las sociedades. “Muy pronto recibiremos paquetes a través de drones, que sustituirán el reparto tradicional en camiones. Los coches se conducirán solos, llevaremos dispositivos en las gafas y las impresoras 3D nos permitirán fabricar productos en casa. Todo esto ya está sucediendo”, espetó el jueves el emprendedor Bernando Hernández, director de Flickr en Yahoo y anteriormente director de producto de Google. Otro ejemplo irrefutable de la irreversibilidad de los cambios: “Nokia dominaba hace diez años el mercado de la telefonía móvil. Hoy apenas tiene una cuota del 7%”. Lanzó estas reflexiones durante la conferencia magistral que ofreció durante la entrega de los Premios de CincoDías a la Innovación Empresarial, galardones patrocinados por La Caixa y Repsol que nacieron hace seis años para conmemorar el 30 aniversario del diario decano de la información económica. Acciona, Endesa y el Basque Culinary Center han sido este año las empresas galardonadas.

El premio a la iniciativa más innovadora en responsabilidad social empresarial (RSE) lo recibió Endesa por el proyecto de reconversión del complejo minero-eléctrico de As Pontes (LaCoruña). Acciona fue distinguida en la categoría de iniciativa más innovadora en el campo de las nuevas tecnologías por el desarrollo de una depuradora de agua autosuficiente energéticamente por la reutilización de fangos y otros residuos. La acción empresarial más innovadora ligada a la universidad de esta edición de los premios ha sido el Basque Culinary Center. El jurado desatacó la cooperación con la Universidad de Mondragón en la transformación de vanguardia de la gastronomía española.

La innovación se antoja como un proceso necesario para el desarrollo económico. “Yo no soy un ministro que haya hablado mucho de I+D+i. Saben que hemos estado ocupados con otras prioridades”, reconoció el jueves el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en la conferencia de cierre del acto de entrega de los premios. “La mayor aportación que ha hecho este Gobierno a la investigación ha sido evitar el colapso financiero de la economía española”, subrayó tras destacar la extrema importancia de la innovación. Tanto es así que, tal y como anunció, el Ejecutivo revisará el año que viene de forma global la política española de I+D+i. “El análisis comparará todas las prácticas, gastos, incentivos y organismos con los de otros países y se harán recomendaciones básicas”, apuntó el ministro. Lograr aumentar la inversión privada en tecnología será otro de los objetivos del plan.

Acercar la innovación a la empresa

Entre las asignaturas pendientes en España (también en Europa) es la transferencia del conocimiento científico a las empresas. Aunque ha habido progresos. El 22,1% de las pymes realiza innovación interna, según datos de Cotec (Fundación para la Innovación Tecnológica), y sigue aumentando la colaboración entre empresas en esta materia. El 28,1% introduce mejoras de producto o proceso, mientras que el 27,7% aplica el I+D+i a reenfocar la organización o la maquinaria comercial de la empresa.

Más fondos públicos para investigar

La dotación presupuestaria de las cuentas públicas de 2014 para la política de I+D+i se sitúa en 5.633 millones de euros, un 1,3% más que en el ejercicio de 2013.

Con todo, sigue siendo necesario mejorar los canales de comunicación entre centros de innovación y empresas. “Los institutos españoles han tenido que aprender ese camino recorriéndolo. Hay que mejorar la interlocución entre los institutos de innovación y los órganos de decisión de las empresas”, opina Cristina Garmendia, exministra de Ciencia e Innovación, presidenta de Genetrix y socia de la firma de capital riesgo Ysios Capital.

Innovación interna entre las pymes

El 22,1% de las pymes lleva a cabo procesos de innovación interna, según datos de Cotec. Se suelen centrar en la mejora del producto y la reorganización de la maquinaria comercial.

Casos como el del centro de investigación aplicada Tecnalia, del País Vasco, son un faro en medio de la tormenta. Creado en 2010 a partir de la fusión de ocho centros tecnológicos de la región, se ha convertido en un modelo a seguir para las entidades que buscan estrechar la distancia entre la investigación y el mercado. Actualmente ocupa el puesto 20 en el European Research Ranking, que evalúa a más de 5.000 entidades de la UE según, entre otras cosas, el número de proyectos en que participan, la cantidad de estos que lideran y la fidelización con las empresas.

La industria, el sector más innovador

La última encuesta sobre innovación tecnológica en las empresas que realiza el INE señala que la industria es el sector con el mayor porcentaje de empresas innovadoras (27,4%).

El director de Tecnalia, Joseba Jauregizar afirma que el centro nació con el objetivo de poner fin a una de las paradojas de Europa y España “Hay un desarrollo tecnológico y científico muy bueno pero no somos capaces de trasladarlo a las empresas”. Tecnalia surgió con la clara finalidad de transformar el conocimiento en PIB. Jauregizar afirma que para ello es clave la participación de unas 30 empresas en su patronato, la división del trabajo de investigación en sectores económicos, y no tanto según el tipo de tecnologías, así como contar con investigadores que conozcan en profundidad las tendencias de los diferentes mercados. Jauregizar señala que una gran ventaja de la fusión de los diversos centros es que los desarrollos que se producen en un sector son más fácilmente utilizables por los otros. “Juntos podemos hacer tecnologías transversales”. Cerca del 60% del presupuesto del centro proviene del sector privado.

El peso de las regiones se mantiene

Madrid, Cataluña y el País Vasco siguen concentrando la mayor parte del gasto empresarial en I+D, el 65,8% del total de España, según los últimos datos del INE, de 2011.

Para el director del Parque Tecnológico de Galicia, Ricardo Capilla, una de las razones por las que existe un desajuste entre la oferta tecnológica de los centros y las demandas de las empresas es que durante los años de bonanza económica muchas entidades fueron creadas “de la noche a la mañana” y como resultado de un interés político. “Se ha empezado la casa por el tejado. No tiene sentido crear un centro tecnológico si no hay un sector empresarial que lo respalde”.
Garmendia, buena conocedora de la situación, coincide en este punto. “Hay regiones con mucha tradición de investigación, como el País Vasco o Cataluña, donde estos centros nacen por necesidad, fruto de la asociación con empresas. En otros lugares se han desarrollado más por iniciativa institucional que empresarial”, ilustra la exministra.

La variedad de entidades por sector y por comunidad autónoma no permite hacer diagnósticos generales, pero Capilla señala que los centros que hoy funcionan sin problemas son los que han sido creados con un fuerte apoyo de las empresas. En el caso de Galicia destaca a Gradiant, una fundación privada establecida en 2007 con el objetivo de alinear la I+D universitaria con las demandas empresariales en el campo de las tecnologías de la información en las comunicaciones (TIC). El director de Gradiant, Fernando Pérez, afirma que la colaboración con las empresas es muy intensa. “En 2012, casi el 55% de nuestros ingresos provino de contratos con la industria, y hemos trabajado con más de 90 empresas diferentes durante nuestros más de cinco años de vida. Desde el principio hemos tenido muy claro que un centro tecnológico sólo tiene sentido si va de la mano de las empresas y hemos tratado de situarnos cerca del mercado”, explica.

El director del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), Héctor Barberín, afirma que el desajuste entre la oferta de los centros tecnológicos y las necesidades de la industria es una realidad, pero está convencido de que la crisis, paradójicamente, ha ayudado a corregirlo. “La caída de los fondos públicos ha forzado a los centros a acercarse mucho más a las necesidades de las empresas”. Barberín añade que en estos años el centro que dirige ha aumentado los ingresos provenientes del sector privado. “Tiene que haber propuestas de interés de parte de los centros, además de mucha cercanía y mucho diálogo”.

El director ejecutivo de la Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit), Áureo Díaz-Carrasco, no cree que haya desconexión entre la demanda empresarial y la oferta tecnológica. Díaz-Carrasco asegura que el problema está en la falta de ayudas públicas y de inversión privada orientadas al desarrollo de la investigación estratégica, que permitirían avanzar las necesidades futuras de las empresas.

¿Qué ocurre con las pymes, que conforman en torno al 98% del tejido empresarial? ¿Hasta qué punto se pueden beneficiar de la actividad de los institutos de innovación? No resulta fácil establecer sinergias en este aspecto. “Es necesario que haya una estrategia de especialización en la que se tenga en cuenta el entorno completo del sector en cuestión”, reflexiona Garmendia. “Hacen falta institutos de innovación especializados en áreas concretas en relación con las pymes que trabajan en ese mismo sector. Las grandes empresas deben jugar aquí un papel de tractores de las más pequeñas. Telefónica y Repsol, por ejemplo, ya lo están haciendo a través de medidas de apoyo al emprendimiento”, añade.

La pymes subcontratan la innovación

A la práctica, muchas pymes (más del 30%, de acuerdo a los datos de Cotec) acaban subcontratando los procesos de innovación a otras empresas o a consultoras. “Las empresas acuden a nosotros porque quieren ofrecer algo diferente y no saben qué o por qué han llegado a la conclusión de que tienen que cambiar para mejorar su situación”, comenta Cristina Serrano, de la consultora Yademás. Sus clientes, normalmente microempresas y emprendedores, suelen necesitar ideas para desarrollar nuevos servicios o conceptos de producto.

Lantern, por su parte, provee a empresas de tamaño medio y grande. “Empezamos con un diagnóstico, evaluando su diseño organizativo de la innovación, los procesos y herramientas utilizados y su actitud cultural. También analizamos su capacidad tecnológica y de I+D+i, su cartera de productos, su posicionamiento de marcas y su estrategia de negocio y comercial”, explica Jaime Martín, director general de la consultora.

Huelga decir que la financiación es en estos momentos un impedimento para la innovación. “Hay un número insuficiente de empresas de rápido crecimiento. Estas son las que hay que identificar y potenciar con instrumentos distintos a la financiación bancaria, como los fondos de inversión o de capital riesgo”, reflexiona la exministra Garmendia. La revisión de la política estatal de I+D+i anunciada por De Guindos en la entrega de los Premios Cinco Días a la Innovación tiene, pues, diversos frentes abiertos.

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