Turismo
El casco viejo de estilo medieval imprimecarácter a Vitoria.
El casco viejo de estilo medieval imprimecarácter a Vitoria.

Una tentadora invitación para celebrar la buena vida

“Ven y saboréala, ven y disfrútala. Euskadi.Estás invitado”. ¿Quién se puede resistir?

Son algunos de los eslóganes de las exitosas campañas publicitarias del Gobierno vasco para promover el turismo: la buena mesa, disfrutar de los placeres de la vida y la hospitalidad de sus gentes han convertido a Euskadi en un destino de lo más apetecible. Y además, ahora el clima ni siquiera es una excusa para demorar una visita.

Euskadi lo tiene todo o casi: paraísos naturales para aburrir y elegir entre mar y montaña sin que la retina se canse de contemplar tanta belleza, una rica gastronomía, tradiciones, cultura y modernidad. La variada y exquisita cultura culinaria es “el segundo motivo más valorado por los turistas que acuden al País Vasco”, según las conclusiones del último informe Ibitur Ocio 2012, realizado por el Observatorio Turístico de Euskadi (Basquetour).

El primero “es conocer las ciudades”. El viajero “se gasta unos 700 euros en una estancia media de 4,47 noches”, según las mismas fuentes. El 55,4% de los viajeros que llegan al País Vasco proceden del resto de las autonomías, fundamentalmente de Madrid y Cataluña, mientras que el 44,6% son extranjeros.

Bilbao, como capital de la modernidad, tiene en el museo Guggenheim uno de sus edificios más emblemáticos; la cosmopolita San Sebastián, con su Festival de Cine, acapara cada vez más interés, y Vitoria, quizá la más desconocida de las tres capitales vascas, esconde desde la Edad Media uno de los lugares de paso más impresionantes del Camino de Santiago.

Gastronomía, paisaje, entorno natural y su gente, lo más valorado por los turistas

Las tres ciudades comparten unos cuidadísimos y conservados cascos antiguos, medieval en el caso de Vitoria, y están situadas muy cerca de parajes naturales que sobrecogen al visitante. La sierra de Gorbeia, el Parque Natural de Izqui, los lagos de Laguardia o la reserva de Uradaibai merecen una visita, pero también pueblos y localidades como Bermeo, Zarauz, Guetaria, Guernica y muchos más.

Las posibilidades son muchas para hacer agroturismo, gastroturismo o enoturismo, tan en boga, y alojarse en casas o caseríos típicos en zonas rurales y de montaña, ubicados normalmente en lugares preciosos, baratos y cercanos a importantes núcleos de población, lo que permite hacer escapaditas a balnearios –para salir como nuevos de tanto paseo– o, para los más aventureros, acercarse a playas salvajes a practicar surf.

El enoturismo sitúa el ‘txakoli’ en la senda de las catas

Las catas de txakoli, un vino blanco con unaacidez quelo caracteriza, son típicas.
Las catas de txakoli, un vino blanco con unaacidez quelo caracteriza, son típicas.

Durante generaciones “quedar de potes con la cuadrilla” en el País Vasco es algo más que una tradición para reunirse con los amigos de bar en bar y disfrutar de un zurito (vaso pequeño de cerveza), un txiquito (ídem de vino tinto) o un kalitxikis (el tradicional calimocho a base de vino y Coca-Cola).

El txakoli es el vino típico de Euskadi y son muchos los pueblos que celebran el Txakolin Eguna, o día del txakoli, con el que da comienzo la vendimia.

Para aprender a diferenciar los distintos tipos de txakoli, en las Bodegas Berroja ubicadas en la reserva de la biosfera de Urdaibai, cerca de Guernica, se puede disfrutar de una cata de esta denominación y descubrir que tienen un gusto bastante diferente.

Rutas ricas, ricas, para comprar, aprender, cocinar y saborear

Bacalao al pilpil, uno de los manjares vascos más demandados.
Bacalao al pilpil, uno de los manjares vascos más demandados.

Cada vez son más los turistas que viajan a Euskadi seducidos por su gastronomía. Además de los tradicionales pintxos y restaurantes, se puede disfrutar de otras experiencias, como visitar el tradicional mercado de Ordizia con un cocinero local, comprar los productos de temporada e ir a una sociedad gastronómica a preparar los platos.

Los amantes de los pintxos pueden hacer un taller con el chef Josetxo Lizarreta en el casco viejo de San Sebastián o de la mano de La Salsera irse de tertulia, por supuesto, de pintxos (pintxosandblogs.com), hasta hacerse expertos; asistir a una clase de alta cocina con el chef Dani García en el Zortzico (Bilbao), o darse un dulce homenaje en el Museo Confitero de Gorrotxategi (Tolosa).

Setas seductoras, sin riesgo de alucinaciones

Setas.
Setas.

En Euskadi, la recolección de setas es toda una tradición que culmina en elaboradas recetas. De septiembre a noviembre es la mejor época para internarse en pinares, bosques y veredas en busca de setas, níscalos, bonetes y otras exquisiteces micológicas, mejor acompañados siempre de un guía que verifique que las piezas son comestibles.

La comarca de Las Encartaciones, cerca de Bilbao, es una ruta muy recomendable para iniciados y novatos. Desde los montes de Gordexola se disfruta además de la espléndida naturaleza del País Vasco.

Una opción es alojarse en el Hotel Ibaia (69 euros en habitación doble, en Rumbo), que se asienta en el antiguo convento de clausura de Santa Isabel, del siglo XVII. Antes o después del paseo por la naturaleza, se puede tener un encuentro con la historia.

Cruce de rutas comerciales, Avellaneda, conserva una calzada romana y la comarca es famosa por sus casas torre medievales o el puente románico de La Muza.

Un singular misterio natural encerrado bajo tierra

Las cuevas de Pozalagua.
Las cuevas de Pozalagua.

La voladura de una cantera, un 28 de diciembre de 1957, descubrió de forma fortuita un fenómeno casi único en el mundo, la cueva de Pozalagua. Inocentada o capricho de la naturaleza, no fue hasta 1991 cuando se instaló para quedarse en el mapa de las rutas turísticas... diferentes.

Ubicada a 52 kilómetros de Bilbao, en las Peñas de Ranero y en pleno Parque Natural de Armañón, estas cuevas se caracterizan por una anomalía geológica que las hace singulares.

Se trata de una extraordinaria congregación de estalactitas excéntricas. A diferencia de las convencionales, que se forman de arriba abajo obedeciendo a la ley de la gravedad, las excéntricas crecen caprichosamente como las ramas de un árbol.

Protegidas por una de las zonas más bellas y desconocidas de Vizcaya, en el municipio de Carranza, las cuevas, a 500 metros de altura sobre el nivel del mar, con una altura máxima de 17 metros, un desnivel de 6 metros y una temperatura de 13 grados todo el año, han sido elegidas por los viajeros como el mejor rincón de España 2013 en un concurso organizado por la Guía Repsol.

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