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¿Qué puede aprender un directivo de las artes interpretativas?

¿Qué puede aprender un directivo de las artes interpretativas?

La interacción con la audiencia es fundamental tanto en la escena como en los negocios

Se puede estar diciendo una cosa por la boca y otra distinta con los gestos

Hay veces que no logramos captar la atención de la audiencia, por muy interesante que nos parezca la información que se quiere transmitir. Resulta que en la comunicación tan importante o más que el propio mensaje es la manera en la que se traslada. El tono, la pose, la espontaneidad... hasta los silencios pueden llegar a decir más que las palabras.

La misión fundamental de un actor es transmitir emociones a su audiencia a través de un personaje, provocar cambios. Y eso es imposible de conseguir si no se conecta con el público. Lo mismo pasa en el mundo de la empresa, independientemente de que el interlocutor sea un cliente, un consejo de Administración o el auditorio de una sala de conferencias.

"El coaching actoral se basa un 100% en conseguir seguridad. Lo que tiene que conseguir el actor o el ejecutivo es estar absolutamente relajado, y para ello hace falta seguridad en uno mismo", asegura Darío Facal, profesor de la Escuela de Arte Dramático Work In Progress. Este director y actor ha conducido sesiones y seminarios con directivos y empresarios. Un ejemplo de los ejercicios que tutoriza: "pongo a uno de los ejecutivos a hacer una exposición, mientras que los del resto del grupo conversan deliberadamente entre ellos. Con esta práctica se ve cómo gestiona el speaker la frustración de que no le hagan caso, pero al mismo tiempo se trabajan maneras de lograr captar la atención de los demás", explica.

El ‘fingido’ discurso de Ana Botella ante el COI

Lo último que le aconsejaría a cualquiera que tenga que hacer una exposición es que actúe o finja: hay que tratar de ser lo más natural posible", explica Darío Facal, profesor de interpretación en Work In Progress.

Un ejemplo reciente, grabado a fuego en la retina de todos gracias a internet: el caso de la Alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en su exposición final ante el COI para defender la Candidatura Madrid 2020. Y no solo por su conocida frase del "relaxing cup of café con leche", sino por el tono de todas sus intervenciones.

"No se puede mostrar una emoción sobredimensionada, porque se ve rápidamente que es falsa. Yo no digo que la señora Botella no sintiese entusiasmo por lo que decía, pero no se puede subir el nivel de energía hasta el punto de fingir", apunta Facal.

Durante la retransmisión de las conferencias se pudo ver que los errores no fueron patrimonio de Botella. "Daba la impresión de que muchos políticos no hablaban con nadie", abunda Javier López Patiño, profesor de la misma escuela. "Un discurso puede estar muy bien preparado y construido, pero si no logra conectar con no llega a ninguna parte", señala. "Memorizar un discurso no es lo mismo que transmitirlo. Cuando se habla se hacen pausas, gestos... todo de forma natural. Si no, el otro desconectará a los 30 segundos".

"Cuando entras en una reunión quieres que al salir de allí la gente haya cambiado su opinión sobre algún tema. Y tienes que asegurarte de que se produzca ese cambio. Por eso es tan importante cerciorarse de que el interlocutor te está prestando atención", explica Javier López Patiño, otro de los profesores de Work In Progress.

Control de la situación

La seguridad en uno mismo es la base de todo lo demás para controlar una situación. "Si se transmite seguridad a la audiencia, esta, como mínimo, te atenderá. Otra cosa es que luego te haga caso...", explica López. Son muchos los factores que ayudan a transmitir esa sensación. Hay que mirar a los ojos, lograr un tono de voz firme pero no amenazante, utilizar silencios y pausas para enfatizar o añadir dramatismo al discurso... Y, sobre todo, nunca perder la naturalidad.

El control corporal es muy importante, pero también lo es el ser capaz de dominar el espacio. "Una persona que entra en un escenario para triunfar tiene que ganarse la habitáción, la sala o el lugar que sea. Da igual si se está moviendo o si se queda quieta: con los pies firmes en el suelo, recto, bien plantado y mirando fijamente a la otra persona uno se gana el espacio. Es una sensación cuasi antropológica de dominación", señala López.

El profesor insiste en que hay que ser muy consciente en todo momento de cómo se está colocado en el lugar: no hay que andar encorbado, no se debe titubear, etcétera. Resulta también clave trabajar la empatía. "Para un ejecutivo es crucial entender qué sabe el otro y qué necesita saber. Con miradas y pasusas podemos comprobar si en una presentación es necesario contarlo todo o no, o si hay que explayarse más en algún punto en concreto", reflexiona Facal.

Atención: todo esto no significa que los ejecutivos deban preparar su personaje antes de salir a escena. Al contrario. "Si alguien finge, el interlocutor nota la impostura. Las personas tenenmos una intuición muy fina. La confianza es fundamental en el mundo de la empresa, y fingir es, en este sentido, lo peor que se puede hacer", indica el artista y coach.

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