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José María Marín, nuevo presidente de la CNMC durante su intervención en el Congreso el pasado jueves.
José María Marín, nuevo presidente de la CNMC durante su intervención en el Congreso el pasado jueves.

La CNMC, ese cándido organismo

En pocos días quedará constituida la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) después de que el jueves pasado la Comisión de Economía del Congreso respaldase, con el apoyo del PP y los nacionalistas vascos y catalanes, la composición del consejo propuesta por el Consejo de Ministros del último viernes de agosto. Su nacimiento oficial solo depende de que el BOE publique el nombramiento de los diez miembros que integrarán su consejo, con José María Marín Quemada en la presidencia.

Finalmente, tal como se esperaba después de que Pérez Rubalcaba rompiese relaciones con el PP en julio por el caso Bárcenas, el PSOE no participará en el nuevo organismo, que supone la fusión (y los poderes casi desactivados) de los actuales reguladores de la energía (CNE), de telecos (CMT) y Competencia (CNC) ni directamente ni con miembros afines. Todo ello a pesar de que Mariano Rajoy ofreció a los socialistas dos sillones, uno de ellos, la vicepresidencia del consejo.

Rubalcaba ha imitado así al propio PP, que se negó a participar en el último relevo del consejo de la CNE, en el que el Gobiero de Rodríguez Zapatero se quedó con la mayoría, aunque tuvo el detalle de nombrar a algún consejero ligado al PP, como fue el caso de la consejera Marina Serrano. Sin embargo, hay diferencias entre un rechazo y otro:cuando se produjo el relevo del consejo de la CNE quedaban pocos meses para unas elecciones generales en las que los populares se sabían ganadores y poco les importaba estar representados en un organismo que, tal como advirtió el entonces portavoz de Economía, Cristóbal Montoro, dinamitarían en cuanto ocupasen el poder, como así ha sido.

La automarginación de Rubalcaba deja al principal partido de la oposición en clara desventaja, pues carecerá de cualquier tipo de voz y voto así como de información de primera mano sobre las cuestiones a dictaminar por un organismo. Incluso el PNV y CiU contarán con un consejero, los que ahora les representan en la CNE:la exvicelendakari, Idoia Zenarruzabeitia, y el exalcalde de l’Escala, Josep Guinart, respectivamente.

La negativa del PSOE a participar, ha tenido otra grave consecuencia: Rajoy ha optado por un consejo de bajísimo perfil político (lo que no hubiese ocurrido de participar el PSOE) con el que pretende demostrar la independencia de sus miembros, especialmente ante la UE, que obligó a modificar la norma por la que se creaba el nuevo organismo. Pero, como bien conocen en estos organismos (hasta ahora reguladores y a partir de ahora simple supervisor), la verdadera independencia es la que se mantiene respecto a las empresas a las que se vigila. En este sentido, y a la vista de los nombramientos, las dudas se ciernen sobre el nuevo organismo. No falta quien denuncia que no es solo un consejo de bajo perfil político, sino también de bajo perfil técnico, lo que le hace “débil y secuestrable frente a las empresas”.

El Gobierno de Rajoy ha optado por un perfil técnico y político bajo para el nuevo organismo

Bien es cierto que la propia ley de creación de la CNMC, que entró en vigor el 6 de junio y daba dos meses de plazo para la aprobación de sus Estatutos como paso previo a la designación de los nuevos consejeros, la deja sin buena parte de las funciones de los organismos fusionados. El perfil del consejo viene a demostrar que la amenaza de Cristóbal Montoro de dinamitar los reguladores se cumplirá con todas sus consecuencias y que los poderes que tenían, especialmente los de la CMT y la CNC, se los queda el Gobierno.

Muchos consideran que la cruzada de Rajoy, auspiciada por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría y el propio Montoro, para engendrar la CNMC ha resultado inútil tras conocer la composición del consejo. A los politizados consejeros del PNV y CiU, (a sus escasos conocimientos de energía deben sumar ahora los que se derivan de un vasto organismo que aglutina también los sectores de telecos, ferroviario, audiovisual, aeroportuario, postal y competencia), se suman los miembros elegidos por el PP, en su mayoría desconocidos.

Entre ellos figuran tres funcionarias (María Fernández, que ocupará la vicepresidencia;María Ortiz y Clotilde de la Higuera), otros tres consejeros con claras connotaciones políticas (Fernando Torremocha, Benigno Valdés y Eduardo García Matilla) y un catedrático (Diego Rodríguez) al que se considera técnicamente el más solvente del equipo.

En cuanto al presidente, responde a la perfección al sesgo light que el Gobierno quiere para la CNMC. Catedrático de Economía de la UNED y muy vinculado al PP (presidió el tribunal que examinó la tesis doctoral de Rodrigo Rato) Marín Quemada era actualmente vocal del Banco de España. Curiosamente, en la referencia del Consejo de Ministros en que se aprobaron los nombramientos, se obviaba que durante diez años fue director de relaciones institucionales de Cepsa y se limitaba a subrayar su perfil académico.

Como aseguran la malas lenguas, con este consejo las empresas, especialmente las petroleras, “están de enhorabuena”. En los últimos años, estas han sufrido una dura persecución por parte de la CNC a cuenta de los precios de los carburantes, eso sí, sin más consecuencias que la de una mala imagen ante la opinión pública.

De momento, la CNMC deberá convivir varias semanas con los reguladores extintos en tanto aquella nombra al nuevo personal dicrectivo (los cuatro directores de sala serán clave); aprueba el reglamento de funcionamiento interno y toma las decisiones para la integración de los recursos para que pueda funcionar la nueva comisión.

 

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