Editorial

España también exporta ingenieros

Una encuesta elaborada por Ranstad revela que dos terceras partes de los jóvenes españoles están dispuestos a emigrar para conseguir un empleo. Un dato que llama poderosamente la atención si lo comparamos con la disposición que hace sólo seis años, según la Encuesta de Población Activa, tenían los desempleados en general a cambiar de ciudad para disponer de un empleo: menos de la mitad aceptaban dejar Cáceres para ir a Tarragona, pongamos por caso, y ahora resulta que la mayoría asegura que si hay que ir a Alemania o a Arabia Saudí para trabajar, se va.

La situación de ahora poco tiene que ver con la de 2006: la tasa de paro triplica la de entonces, tanto a nivel general como juvenil. Pero más allá de las intenciones reveladas en las encuestas, es un hecho que miles de jóvenes con alto grado de preparación, sobre todo ingenieros y licenciados en ciencias de la salud o humanidades han salido los últimos años hacia Alemania, Holanda, Francia o Reino Unido. Si Europa se convierte en un mercado único, no puede serlo solo para los capitales y las mercancías: tiene que serlo también para las personas, y España debe aprovechar la ocasión porque tiene cohortes de jóvenes de muy elevada cualificación.

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