La iniciativa supondría incrementar las aportaciones en más de 21.000 millones al año
Un jubilado pasea por una calle en Madrid.
Un jubilado pasea por una calle en Madrid.

Caser pide duplicar la cotización de los trabajadores para no bajar la pensión

El director del 'Observatorio Caser Pensiones' defendió un aumento de la contribución de los asalariados para el Fondo de Reserva de la Seguridad Social.

La aportación se duplicaría para los trabajadores que ingresarían más de 21.000 millones adicionales al año.

Para asegurar la estabilidad financiera de la Seguridad Social es necesario aumentar las aportaciones desde el 30% de las bases de cotización actual a un 36%, y que este peso sea asumido en su mayor parte por el asalariado, explicó ayer Manuel Álvarez, director del Observatorio Caser Pensiones. Este incremento de seis puntos porcentuales supondría duplicar la aportación del trabajador, y nada menos que unos 21.000 millones de euros más al año.

El debate está “encendido y envenenado”, afirmó Manuel Álvarez ayer durante la presentación de su estudio Un sistema de pensiones sostenible. Su tesis es que asegurando las pensiones del futuro se fomenta el consumo a largo plazo de uno de los colectivos más importantes: los jubilados. Sin embargo, el grueso de la carga para alcanzar este objetivo debería recaer sobre los trabajadores, que hoy pagan un 6% del 30% de las cotizaciones sociales, según Álvarez. De esta manera, podrían ver duplicada su aportación hasta un 12%. 

El director del Observatorio de la empresa aseguradora Caser explicó que el sistema público de pensiones español combina la tradición latina que carga a los empresarios con los mayores tipos de cotización y la corriente centroeuropea que procura un modelo fuerte de prestaciones. Pero para alcanzar la sostenibilidad del sistema en España, es necesario, en su opinión, un aumento del tipo general de cotización del 30% al 36%. Además, para Álvarez, este incremento debería recaer en una mayor proporción sobre la cotización de los trabajadores, que tendrían que ingresar más de 21.000 millones adicionales al año. Esto contrasta con la previsión del Gobierno de que este año cierre la Seguridad Social con un déficit de 14.000 millones.

El fin sería asentar un Fondo de Reserva de la Seguridad Social (FRSS) “fuerte y en crecimiento”. Y con esta subida de las contribuciones de seis puntos porcentuales (un 20% en términos relativos), en quince años la hucha de las pensiones, que representa hoy un 5,7% del PIB, alcanzaría el 20% del PIB, unos 200.000 millones, según los cálculos del economista.

El experto en consultoría de pensiones, temas de responsabilidad social corporativa y apasionado de la teoría de juegos, defendió el sistema público de pensiones como un instrumento para la cohesión social. Sin embargo, alertó sobre la enorme hipoteca que recaerá sobre las generaciones futuras “que al verse tan cargadas puedan cortar con las prestaciones”. El equilibrio entre las contribuciones y las prestaciones debe por ello establecerse dentro de un modelo a “75 años vista”, en su opinión.

En su libro, y aunque uno de los capítulos transcurre en un mundo imaginario llamado Urano donde no hay ni aseguradoras, ni bancos, el director del Observatorio Caser mantuvo que es necesario contar con sistemas privados de pensiones complementarios, equiparables en activos a la estructura pública, para apostar por una sociedad con una demanda interna sostenida.

Estos complementos privados a las pensiones se encuentran en España a “unos niveles ridículamente bajos”, en un 8%, según sus datos, frente a más de un 60% de media en los países de la OCDE.

Además, existe “un elemento de incertidumbre serio” sobre la cantidad de prestación que recibirá un asalariado en su jubilación a partir de la suma cotizada. En consecuencia, Álvarez propone una línea de aportación definida que individualiza el cálculo entre lo aportado por el trabajador y lo que obtendrá que sustituiría el actual sistema de redistribución solidario. En definitiva, y puesto que no hay un modelo único de pensiones, España, que para Álvarez está ya recuperada de la crisis, debe apostar por el ahorro a corto plazo, consecuencia del incremento del tipo de cotización en la cuota de los trabajadores. España “no debe ser el eslabón débil de la cadena europea”, insistió.

La apuesta que Álvarez hace en su libro es la de un sistema inspirado en el modelo sueco y no cuenta con que la Unión Europea sea capaz de crear un sistema común de pensiones a corto o medio plazo. El economista criticó que “la brújula de Bruselas no indica ninguna dirección clara” y que la mayor ayuda que puede recibir España es la suya misma, llevando a cabo la reforma adecuada del sistema.

La discrepancia con el comité de sabios

El director del Obervatorio de Pensiones de Caser, Manuel Álvarez, admitió ayer sus discrepancias con el informe de la comisión de doce expertos que realizó sus propuestas para la reforma de las pensiones. El problema es, en su opinión, que este estudio se pidió “para que el sistema no descarrile”, pero el objetivo debería haber sido una reestructuración del modelo distributivo para la jubilación.

El comité de sabios aprobó el pasado junio un primer borrador que fue criticado en dos puntos principales: el Fondo de Equidad Intergeneracional, que liga la pensión a la esperanza de vida (a mayor esperanza de vida, menor prestación), pero “no admite vuelta de hoja”; y el Factor de Revalorización Anual, que desvincula la revalorización de las pensiones del aumento del IPC, vinculándolo más a las cuentas de la Seguridad Social, algo “incalculable”.

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