El Banco de España explica que las exportaciones atenúan el deterioro de la economía
Vista de la fachada del Banco de España.
Vista de la fachada del Banco de España.

La economía enfila la estabilización al caer solo el 0,1%

El menor deterioro del consumo interno y el sector exterior explican la mejoría

La destrucción de empleo también se suaviza hasta el 4% desde el 4,5%

Los indicadores adelantados volvieron a acertar. Aquellos primeros síntomas de que la recesión estaba tocando fondo parecen confirmarse a tenor de las cifras publicadas ayer por el Banco de España. En su último informe de coyuntura, estima que el PIBdisminuyó un 0,1% intertrimestral y un 1,8% anual por el tirón del sector exterior y el freno en el deterioro de la demanda interna.

La buena noticia es que se trata ya del segundo trimestre consecutivo en el que la tendencia es más favorable que en los tres meses anteriores. Tal y como explica el regulador en su último informe de coyuntura, la economía española moderó significativamente el ritmo de contracción de la actividad, dejando atrás el pronunciado descenso que experimentó a finales de 2012.

Según la información disponible, todavía incompleta, el Banco de España estima que el PIB disminuyó un 0,1% en tasa intertrimestral (-0,5% en el periodo enero-marzo), lo que situaría la tasa interanual en el -1,8%. Esta mejora se apoyó sobre todo en la fortaleza de la demanda exterior neta que, impulsada por el dinamismo de las exportaciones de bienes y servicios, contribuyó en 0,4 puntos porcentuales a la tasa intertrimestral del PIB. Además, la demanda interna suavizó muy ligeramente su pauta de disminución (-0,6% frente al -0,7% anterior) en un contexto en el que el gasto e los hogares y de las empresas siguió estando influido por unas condiciones financieras adversas, la necesidad de seguir avanzando en el desendeudamiento y los efectos directos e indirectos del proceso de consolidación fiscal.

Como consecuencia de todo ello, el empleo moderó su ritmo de descenso, más allá de lo atribuible a las contrataciones estacionales de los meses previos a la temporada estival, estimándose un retroceso interanual de la ocupación en términos de contabilidad nacional del 4% (-4,5% en el periodo inmediatamente anterior).

Menos costes laborales

A su vez, los costes laborales habrían prolongado la trayectoria de moderación que se había afianzado en el primer trimestre. El efecto conjunto de este comportamiento salarial con la evolución de la productividad habría determinado una significativa reducción de los costes laborales unitarios (en torno al 3% en tasa interanual), que refleja, no obstante, una ligera contención en su pauta de ajuste.

El consumo de las familias, uno de los pilares del PIB español, mantuvo el tono contractivo, con una tasa de variación intertrimestral que se podría situar en el entorno del -0,4%, en línea, por tanto, con la observada el trimestre anterior. Además, con información solo hasta marzo, la renta disponible atenuó su ritmo de caída y la tasa de ahorro aumentó levemente por primera vez desde 2009, que fue cuando alcanzó su nivel máximo (17,8%), hasta alcanzar el 8,5% en términos acumulados de cuatro trimestres.

En el caso de las empresas, la inversión productiva mostró un comportamiento similar al del periodo enero-marzo, manteniéndose las diferencias entre la inversión en equipo (para las que se estima un pequeño repunte del 0,3% en tasa intertrimestral) y la inversión en construcción no residencial (para la que se prevé un nuevo retroceso, por el mayor impacto de los planes de austeridad sobre los proyectos de obra civil).

Y es que por el lado de la oferta, toda la información disponible recopilada por el supervisor apunta a un alivio del tono recesivo en los principales sectores productivos. En la industria, cabe vincular esta mejoría a la recuperación de las exportaciones y, en menor medida, a la reactivación de algún segmento de la demanda nacional, como puede ser el de la producción de automóviles. En otras actividades pertenecientes a la categoría de servicios de mercado, el comercio y la hostelería parecen haber recuperado cierto dinamismo, en línea con lo observado el trimestre precedente. Por su parte, la construcción parece también haber atenuado su ritmo de contracción, si bien prosiguió su ajuste, tanto en el subsector residencial, como en el de la obra civil.

Respecto al excelente comportamiento que registró un trimestre más el sector exterior (en mayo rozó el superávit comercial), tuvo mucho que ver la recuperación de la demanda mundial, tras la ralentización experimentada durante el primer trimestre, la reorientación de las ventas de los productos y servicios españoles hacia los mercados emergentes y el aumento sostenido del número de empresas españolas que venden parte de su producción en el exterior. Entretanto, la evolución de las importaciones continúa condicionada por la debilidad de la demanda interna. Sobre el comportamiento del sector público, el Banco de España subraya que se han producido avances en el control del déficit público y recuerda la trascendencia de las últimas medidas adoptadas por el Ejecutivo.

Entre las iniciativas puestas en marcha, el regulador destaca las últimas subidas de impuestos, una nueva fase del mecanismo de financiación para el pago a proveedores de comunidades autónomas y ayuntamientos, con el objetivo de agilizar la reducción de la morosidad y la aprobación del proyecto de ley de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Asimismo, valora positivamente que se haya puesto en marcha la reforma eléctrica, así como la de las Administraciones Públicas. El próximo día 30 de julio el INE publicará su avance del PIB correspondiente al segundo trimestre, una cifra que suele coincidir con la del Banco de España.

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