El BCE prefiere cambiar el modelo cuando termine la crisis

Bruselas pide el fin de la troika tras el fiasco del rescate de Chipre

"Debemos reconocer que hay un problema estructural en la toma de decisiones"

El vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y responsable de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, a su llegada a la reunión de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo el miércoles 8 de mayo de 2013 en Bruselas (Bélgica).
El vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y responsable de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, a su llegada a la reunión de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo el miércoles 8 de mayo de 2013 en Bruselas (Bélgica). EFE

La Comisión Europea ha propuesto hoy la comunitarización de los rescates financieros acometidos en la zona euro, lo que pondría fin a la estructura actual dominada por la troika y apoyada por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

En vísperas del tercer aniversario del escalofriante fin de semana que en mayo de 2010 puso contra las cuerdas a la zona euro, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha pedido el final de los acuerdos intergubernamentales que sirvieron entonces para rescatar a Grecia y para la creación de los fondos de rescate (FEEF y, después, MEDE) a los que se han acogido Irlanda, Portugal y Chipre.

La propuesta del comisario ha tenido lugar durante una sesión extraordinaria de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo para analizar las consecuencias del rescate de Chipre. Rehn ha señalado que una de las lecciones importantes de esa operación ha sido que “debemos reconocer que hay un un problema estructural en la toma de decisiones en el área económica”. Y ha planteado como solución que “los acuerdos intergubernamentales se trasladen al marco comunitario”.

El representante del Banco Central Europeo en la audiencia, el alemán Jörg Asmussen, ha admitido que el fondo de rescate “se estableció en un momento de crisis y en un futuro habría que cambiar su configuración”. Y ha abogado por avanzar “hacia un sistema totalmente comunitario, que rinda cuentas ante el Parlamento Europeo”.

Pero el ejecutivo del BCE ha defendido la supervivencia temporal de la troika porque, a su juicio, “está funcionado bien y no debe modificarse [la estructura] en medio de la crisis”. Asmussen aseguró, además, que de momento “no tenemos alternativa a la troika”.

 

El fiasco de la operación de Chipre, en la que por primera vez un parlamento nacional rechazó la propuesta de rescate negociada por la troika, es el origen de la renovada petición de Bruselas para poner fin al modelo de gestión de crisis impuesto en los últimos tres años por Berlín.

Rehn ha recordado hoy que ya “en la fausta o infausta noche del 9 al 10 de mayo de 2010, la Comisión propuso la creación de un fondo de recate comunitario, pero la idea no fue aceptada”. En su lugar, se creó un mecanismo intergubernamental (Facilidad Europea de Estabilidad Financiera) cuya dotación (440.000 millones de euros) e instrumentos se revelaron rápidamente insuficientes.

Tras varias reformas, para ampliar su potestades (y permitirle por ejemplo intervenir en el mercado de deuda, la zona euro creó un nuevo fondo (Mecanismo Europeo de Estabilidad o MEDE), mejor dotad (500.000 millones de euros) y con más armas (como la recapitalización bancaria), pero todavía gestionado al margen de la UE y en base a una garantía nacional de cada país.

La gestión operativa de los rescates, a cargo de la CE, el BCE y el FMI, también ha revelado en estos tres años sus carencias. Por lo pronto, las discrepancias entre las recetas de las tres instituciones, con el organismo dirigido por Christine Lagarde favorable a unas reestructuraciones de la deuda que Bruselas y Fráncfort no aceptan.

Pero han fallado, además, todas las previsiones sobre la capacidad de recuperación de los países rescatados, a los que se han debido revisar las condiciones financieras (rebaja de tipos en el préstamo) y macroeconómicas (prolongación de los plazos de los ajustes) para compensar la recesión provocada por los ajustes.

El rescate de Chipre ha rematado la saga, tras un acuerdo inicial que imponía una tasa a todos los ahorradores de la isla (incluidos depósitos garantizados de menos de 100.000 euros) para financiar una operación valorada en 17.000 millones de euros (o 100% del PIB de la isla). El plan generó una corriente de inquietud entre los depositantes de la zona euro. Y aunque fue corregida a posteriori, los responsables de la troika llevan varias semanas intentando justificar el origen del error, achacado al gobierno chipriota.

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