Directivos

Bonus, ese objeto de deseo... y de disputa

Los críticos del tope al bonus impuesto por la UE denuncian que traerá rigidez a los bancos

Los defensores afirman que las pagas variables no siempre hacen honor a su nombre

El canciller del Exchequer británico, George Osborne, fue la voz más fuerte contra el tope al bonus.
El canciller del Exchequer británico, George Osborne, fue la voz más fuerte contra el tope al bonus. REUTERS

A principios de este mes, los ciudadanos suizos aprobaron por una gran mayoría un referéndum para dar mayor poder a los accionistas a la hora de aprobar las remuneraciones más elevadas de las empresas. Pocos días después, los miembros de la Unión Europea (UE), con la única excepción de Reino Unido, respaldaron la normativa más dura de la historia para limitar la remuneración variable de los banqueros. A partir de el año próximo el bonus de un banquero o profesional de la banca de la UE no podrá superar el 100% de su salario anual y solo podrá llegar al 200% con la luz verde de una mayoría cualificada de la junta de accionistas.

Una semana después de que el Consejo de la UE anunciara su respaldo mayoritario a la medida, una voz en Londres denunciaba que 521 empleados de Barclays y el RBS ganan más de un millón de libras al año. “Miles de personas reciben una retribución más alta que el Primer Ministro solo en esas dos empresas. Y ocurre en firmas que han sido protagonistas de escándalos y que han estado muy lejos de tener un año exitoso”. No se trataba, como podría pensarse, de algún rezagado del movimiento Occupy, desalojado el año pasado a las puertas de Saint Paul´s Cathedral. El denunciante era Simon Walker, jefe del tradicional Instituto de Directivos del Reino Unido, una asociación dedicada a servir a los altos ejecutivos del país.

Desde luego que Walker no defendía el tope al bonus sino la necesidad de denunciar las malas prácticas empresariales para evitar las consecuentes “y dañinas” intromisiones públicas. Dado que el sector financiero representa el 10% del PIB del país, era previsible que Londres pusiera el grito en el cielo ante la propuesta de los parlamentarios europeos. Pero la soledad en que quedaron los británicos en Bruselas deja en evidencia lo impopular que es hoy en día defender el derecho a la generosidad de los bancos con sus empleados más valiosos. Una consecuencia más de la crisis, que puso en la agenda política la necesidad de ligar las remuneraciones de los ejecutivos a los riesgos que asumen. La regulación de las primas de los banqueros se coló como una condición para que se aprobara en el Parlamento Europeo la nueva norma sobre requisitos de capital para la banca (para trasladar a la legislación dela UE el acuerdo internacional de Basilea III).

Aunque fue impulsada sobre todo por los socialdemócratas y los verdes, el más conservador Partido Popular Europeo tampoco quiso mostrarse como defensor de los banqueros. Phillipe Lamberts, miembro del bloque de los Verdes y uno de los principales impulsores del tope al bonus, declaraba a la prensa, tras la aprobación de la nueva normativa en el Parlamento, que muchos en Paris, Frankfurt y Berlín no estaban contentos con la iniciativa, pero estaban encantados de que los británicos cargaran con el peso de liderar la oposición a la intromisión pública.

El responsable del Tesoro y canciller del Exchequer británico, George Osborne, defendió el derecho de los banqueros a retribuirse un bonus por el valor de varios de sus sueldos con el argumento de que los límites a la paga variable tendrán el efecto perverso de una subida en las remuneraciones fijas para compensar. El tope al bonus, sigue el argumento, tendrá un efecto contrario a lo que indican los lineamientos del denominado CDR III, que agrupa las reglas vigentes sobre capital financiero y apunta a dar preeminencia a la paga variable para atar las remuneraciones a los riesgos asumidos. Durante el debate en Bruselas un alto ejecutivo de Hong Kong declaraba de manera anónima a The New York Times que ante una bajada de beneficios no sería posible ajustar esas remuneraciones fijas más elevadas, lo cual, traería dificultades para reducir costes y provocaría más despidos.

Lamberts, el parlamentario del Partido Verde, explicó a CincoDías en una conversación telefónica por qué cree que hay motivos para descartar esa idea. “Si el bonus se fuera a remplazar tan fácilmente por un sueldo fijo más alto no habría tantos banqueros movilizados contra la iniciativa. ¿Quién se opondría a que un sueldo antes atado a los resultados ahora estuviera garantizado? Los accionistas no aprobarán sueldos fijos tan elevados”. Pero el parlamentario belga va más allá en su crítica al discurso de Osborne. “Dejemos de decir que el bonus es variable. Es fijo. Si miramos las remuneraciones de los directivos de bancos durante los peores años de la crisis, entre 2008 y 2010, los bonus cayeron alrededor de un 25% solamente, cuando no se deberían haber pagado”.

En España, entre 2007 y 2011 los consejeros y directivos de las empresas del Ibex 35, en promedio, incrementaron sus remuneraciones un 15,2% mientras los beneficios cayeron un 36,3%, según un informe publicado a principios de este mes por el sindicato CC.OO. En la Asociación Española de Directivos (AED) afirman que la paga variable siempre debería hacer honor a su nombre y defienden que, ante violaciones al marco legal en materia de retribución, la justicia tiene que actuar de manera clara e inequívoca. “Hay que depurar responsabilidades”.

Pero al igual que en el Instituto de Directivos de Reino Unido, en la entidad que agrupa a los ejecutivos locales se oponen a los límites fijados por ley. Defienden que la retribución pactada entre un directivo y una empresa es “libre y fruto del acuerdo entre las partes”. Las empresas están dotadas de órganos de supervisión y control de su política retributiva y por ello en la AED afirman no ser partidarios de que se fijen “de manera arbitraria límites que reducen innecesariamente su libre ámbito de actuación”. En cambio, creen que deberían evaluarse medidas que, sobre todo en las compañías cotizadas, aseguren la transparencia en los criterios de retribución y un mayor grado de participación de los accionistas al decidirlos.

Otro de los caballos de batalla de los opositores al tope al bonus es que deja en desventaja a los bancos con sede en Europa a la hora de captar a los mejores talentos. Al parlamentario del partido Verde, sin embargo, no le preocupa la tan anunciada huida de ejecutivos cotizados a Nueva York y Hong Kong. Al contrario, cree que si algunos se van en busca de bonus más abultados, la mayor fortuna será en realidad de Europa. “Necesitamos personas prudentes”, sentencia.

En AED afirman que los límites aprobados en Bruselas también ponen en desventaja al sector financiero frente a otros sectores no regulados. En línea con la institución española, a fines de febrero, el consejero delegado del Royal Bank of Scotland, Stephen Hester, criticaba en una entrevista con la BBC que a los banqueros se los trate como “criaturas especiales”.

Pero no parece que los banqueros deban preocuparse por esa discriminación por mucho tiempo. La directora de la comisión de asuntos económicos del Parlamento europeo, Sharon Bowles, declaraba a la agencia Reuters a principios de este mes que muchos en la cámara quieren ver remuneraciones más modestas en todos los sectores.

Hace poco más de dos semanas, en una entrevista con el rotativo Freien Presse, Merkel dijo considerar “muy positivo” que la UE prepare una iniciativa para obligar a someter al voto de los accionistas las retribuciones en todos los sectores. “La desmesura no tiene cabida en una sociedad libre y social”, afirmó.Todo indica que a la iniciativa no le faltará apoyo político.

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