El Parlamento aprueba medidas de control de capitales para evitar fugas

Chipre busca una alternativa para evitar el abismo

Habrá un impuesto de más del 10% sobre los depósitos de más de 100.000 euros

Se creará un fondo solidario y se cerraran los bancos con problemas

Varios asistentes muestran pancartas durante una manifestación frente al Parlamento de Chipre.
Varios asistentes muestran pancartas durante una manifestación frente al Parlamento de Chipre. EFE

La lluvia caía con fuerza el viernes por la tarde en la capital de Chipre, Nicosia, justo cuando su Parlamento se preparaba para una nueva reunión a vida o muerte: la aprobación de un plan B, diseñado en coordinación con la troika (Bruselas, BCE y FMI), para concretar la aportación de Chipre a su propio rescate, y así poder desbloquear la ayuda de 10.000 millones comprometida por el Eurogrupo. En la calle, el clima de tensión llegaba a su apogeo, con el edificio del Parlamento rodeado por cientos de manifestantes enfurecidos después de una semana con los bancos cerrados y con la amenaza de un impuesto sobre sus depósitos. Algunas personas llegaron a quemar banderas de la Unión Europea.

La urgencia por encontrar un acuerdo con el que desbloquear la negociación entre la troika era máxima después de que el BCE advirtiese de que, en caso de que no hubiera ninguna solución, el lunes dejaría de proveer liquidez a los bancos chipriotas, lo que llevaría al colapso al sistema financiero del país.

Y arrancó con la votación para aprobar los ingresos fiscales extraordinarios con los que conseguir los 5.800 millones –que algunas fuentes elevaban el viernes hasta 6.700 millones– exigidos por Bruselas. El Parlamento chipriota aprobó la ley que permitirá imponer controles de capitales para evitar la salida masiva de fondos y la creación de un fondo solidario, en el que la Iglesia ortodoxa de Chipre podría aportar activos, así como los fondos de pensiones de funcionarios públicos, y la  reestructuración del segundo banco del país.

Otro de los asuntos que parecían claros es que los propietarios de depósitos de más de 100.000 euros sufrirán una importante quita, de más del 10%, y que para importes inferiores no habrá ninguna quita, de acuerdo con las primeras informaciones.

Para evitar esta situación y poder decretar la apertura de las sucursales bancarias tras nueve días con el cierre echado, los políticos chipriotas han negociado durante toda la semana con los delegados del Eurogrupo para concretar fuentes de financiación alternativas al plan originario: una quita del 6,75% para los depósitos de menos de 100.000 euros y del 9,99% para el resto. Este, aceptado la semana pasada por el presidente chipriota Nikos Anastasiadis y el Eurogrupo, fue rechazado por el Parlamento unos días más tarde.

Romper el tabú sobre la salvaguarda de los depósitos en un país miembro de la Unión Europea es una decisión peligrosa y muy impopular, el peculiar caso de Chipre justificaría esta decisión, según explicaba el viernes el primer ministro de Finlandia, Jyrki Katainen, en un encuentro con periodistas europeos en Laponia. “Si se mira la estructura de los depósitos en Chipre, se ve que no son los ahorros de familia, sino que responden a un objetivo de inversión y, en cualquier economía, los inversores siempre asumen un riesgo, por lo que es lógico que contribuyan al rescate”, informa Bernardo de Miguel.

Rusia descarta ofrecer más crédito

Además de las presiones ejercidas desde Bruselas (Eurogrupo), Berlín (Angela Merkel pidió el viernes a Chipre que no ponga a prueba la paciencia de sus socios europeos) y Fráncfort (BCE), también ha sido determinante para que saliera adelante un plan B ante el rechazo de Rusia de ofrecer una ampliación del crédito de 2.500 millones concedido a Chipre para evitar el rescate del país en 2011. El ministro de Finanzas chipriota pasó dos días en Moscú, pero se volvió con las manos vacías porque el Kremlin prefiere que antes haya una solución europea a la situación de Chipre.

Entre tanto, el nerviosismo ante la situación en Chipre crecía entre las autoridades europeas y llevaba a convocar una reunión del Eurogrupo, integrado por los ministros de Economía y_Finanzas de la zona euro, para este domingo. Al mismo tiempo, los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y de la Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, anunciaban que se suspendía la cumbre entre la UE y Japón prevista para el próximo lunes debido a la grave situación en Chipre.

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