Tribuna

Wall-e, Kung Fu Panda, Ralph y la economía global

Estamos en marzo de 2013 y aún existen incertidumbres sobre la magnitud de la crisis financiera y el nuevo panorama mundial. Una de las dudas aún por resolver es si podíamos habernos anticipado al periodo económico tan complejo que vivimos. Lo cierto es que sí existían múltiples señales que nos indicaban los cambios por venir, incluso en las películas de dibujos animados, que lanzaron claros mensajes premonitorios. Me explico, en el año 2008 las dos películas de animación más vistas fueron Wall-e y Kung Fu Panda.

La primera, Wall-e, una película un tanto subversiva, explica cómo el consumismo desenfrenado acaba con la vida en el planeta Tierra y los humanos quedan abocados a una vida de completa austeridad en el espacio. Aunque no hemos llegado a esos extremos, Wall-e es en una interesante advertencia de lo que meses después sufrirían las economías de EE UU y Europa con el estallido de la crisis económica y financiera.

Por su parte, Kung Fu Panda cuenta la historia de Po, un oso panda que por una serie de circunstancias es seleccionado por el Maestro Oogway para convertirse en el mejor combatiente de artes marciales del mundo: el Dragón Guerrero. Gracias a su esfuerzo y, a pesar de que Po duda de sí mismo, consigue su objetivo. Se puede considerar que este panda representa a una China emergente que ha conseguido crecimientos de en torno al 9% durante todos los años de la crisis, y que, en un plazo de cinco años, tiene bastantes posibilidades de superar a Estados Unidos posicionándose como la primera economía mundial.

El duro ‘entrenamiento’ de China ha conseguido atraer la inversión exterior como ninguna otra región en el mundo. Actualmente, la inversión en China supone el 50% del Producto Interior Bruto (PIB), quince puntos más de lo que representaba en el año 2000. ¿Cuáles son las dudas que se le plantean en el camino para que pueda convertirse en ‘Guerrero Dragón’? Entre otras, destaca el drástico descenso del consumo interno, que ahora mismo supone el 35% del PIB, el ratio más bajo a nivel mundial. Este hecho ha provocado un importante desajuste de la estructura económica del país, que necesita aumentar considerablemente el consumo doméstico para poder absorber toda la inversión que recibe. Éste sin duda parece el reto más importante de los gobernantes del gigante asiático para los próximos años. Para poder superarlo, el ejecutivo chino ya está tomando medidas al respecto, principalmente a través de la apreciación del yuan, el aumento de salarios y la reducción del escenario de represión financiera que vivimos en la actualidad.

Este último punto también es una condición para la Zona Euro, que parece haber tomado el ‘camino largo’ para lograr la recuperación económica: hablar sobre sus problemas. Los dirigentes europeos se han enfrascado en largas conversaciones sobre su relación y los conflictos a los que se enfrenta. Pero al igual que en cualquier relación de pareja, hablar sirve de poco, lo importante es cambiar y solucionar los conflictos que se presentan. Consideramos que si el crecimiento vuelve a Europa, los problemas de relación se acabarían y esas interminables charlas no serán necesarias. Por tanto, consideramos que sería conveniente enfocarse en retomar la senda del crecimiento más que en los esfuerzos políticos. Sin embargo, no creemos que esto ocurra en el corto plazo, lo que tendrá un claro efecto negativo tanto para el euro como para la libra esterlina.

Volviendo a las películas para niños, nos encontramos con que el reciente éxito de taquilla es Rompe Ralph, un ‘rebelde’ personaje de videojuegos que quiere convertirse en un ‘buen chico’. Durante este proceso, Ralph libera a los ‘ciber-bichos’ y todo empeora de manera considerable hasta que el personaje principal consigue volver al buen camino, salvando el día y convirtiéndose en un héroe. En este caso, Ralph representa a la economía estadounidense. Muchas de las miradas de culpabilidad por la crisis financiera se dirigieron al país americano y, desde 2008, ha tratado de dar los pasos adecuados para volver a limpiar su imagen y retomar el papel del bueno de la película. Parece que 2013 puede ser el año definitivo de la ‘salvación’ de EE UU, los intereses reales están en crecimiento y los inversores estadounidenses están reduciendo sus exposiciones en el extranjero. Todo esto augura un buen comportamiento del dólar a lo largo del año y, consecuentemente, esperamos que el euro pueda situarse en el entorno del 1,20 y la libra en 1,45 hacia el final del ejercicio.

Bilal Hafeez es responsable global de divisas de Deutsche Bank.

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