Columnista- PATRICIA LAMPREAVE MÁRQUEZ

Ausencia de sinergias en la UE

La cumbre europea pone de manifiesto los desencuentros entre los Estados miembros. La autora responde a las principales preguntas que surgen de la negociación del marco financiero.

El pasado 7 y 8 de febrero de 2013 se reunieron los 27 Estados miembros (EM), el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para abordar la compleja negociación del marco financiero plurianual (MFP) para el periodo entre 2014 y 2020. En un primer momento, las posturas enfrentadas pusieron de manifiesto la ausencia de convergencia en la Unión Europea (UE) que podía haber devenido en un nuevo fracaso, tras la reunión mantenida en noviembre, en la que no se logró ningún consenso.

El MFP presentado por la Comisión en un primer momento tenía un techo de gastos de 1,08 billones de euros, pero al ser duramente criticado por su ausencia de austeridad, Van Rompuy, conocedor de las ansias británicas y germanas por el ahorro, presentó en la madrugada del 7 de febrero un techo de gastos de 960.000 millones de euros¤-13 millones menos que su propuesta anterior-, con un tope de pagos de 908.000 millones, lo que finalmente recibió la fumata blanca de los gobiernos de la UE. Es importante remarcar que ello supone un recorte de 33.000 millones de euros respecto al septenio anterior.

Pero, ¿qué es el MFP? Es un plan de gasto plurianual, que traduce en términos financieros las prioridades de la UE y fija un techo de gasto durante un período determinado. El actualmente en vigor (2007-2013) fue aprobado en 2006. El que se está debatiendo ahora concierne al periodo 2014-2020 y debe ser votado con la unanimidad de los EM y posteriormente refrendado por el Parlamento Europeo.

¿Qué conforman los recursos propios de la UE?. Lo conforman las exacciones reguladoras agrícolas, los derechos de aduana, un porcentaje del IVA recaudado en cada país y las contribuciones de cada EM según su PIB, siendo este último el más polémico (supone un 75% del presupuesto) y conlleva la desnaturalización de la noción de recursos propios.

¿A qué se destina lo recaudado? Fundamentalmente a la Política Agraria Común (PAC) y a fondos estructurales y de cohesión territorial. El Estado que más se beneficia de la PAC es Francia -de ahí la postura francesa tan enfrentada con la de otros EM-, seguido de España, Alemania e Italia y, desde 2004, los nuevos EM. Los fondos de cohesión, refuerzan el desarrollo económico y social de las regiones más desfavorecidas, lo que beneficia a Irlanda, España, Portugal, Grecia y a los nuevos EM, siendo los destinatarios de estas ayudas las regiones con una RNB per cápita inferior al 90% de la media comunitaria, distinguiéndose entre ellas las regiones prioritarias (RNB inferior al 75%) y las regiones en transición (RNB entre el 75% y el 90%). No olvidemos que Croacia se incorpora a la UE en 2013 y que Islandia, Macedonia, Turquía, Albania, Montenegro, Serbia, Kosovo y Bosnia-Herzegovina son candidatos a formar parte de la UE. Todo ello disparará sin duda el gasto y afectará la configuración de los ingresos.

¿Cuáles son las críticas concretas al MFP? El techo de gasto del MFP se calculó tomando como referencia los periodos desde 2007 a 2009, cuando el impacto sobre la crisis en las dimisiones que actualmente conocemos no se había producido, por lo que no puede ser admisible que los recortes impacten directamente en los fondos de cohesión. También se critica que continúan sin reflejar la austeridad reinante en la UE, habiendo echado en cara a las instituciones de la UE, fundamentalmente a la Comisión, que no prediquen con el ejemplo respecto a la austeridad exigida a los EM en relación a los salarios y pensiones de los funcionarios. Capítulo aparte merece que Van Rompuy pida austeridad y haya trasladado la sede del Consejo al lujoso Residence Palace, con el gasto que ha conllevado.

¿Cuánto aporta y recibe España y como le afectarían estos recortes? El saldo financiero neto en 2012 fue de en torno a 1.812,26 millones de euros (recibimos más de lo que aportamos), pero en breve seremos contribuyentes netos. España, tras el acuerdo, pasará a recibir un 0,20% de nuestro PIB en lugar del 0,15%, lo que, sin duda, es buena noticia para nuestro país. Las ayudas se destinarán a un nuevo fondo contra el desempleo juvenil dotado de 6000 millones -de los cuales 924 serán para España-, a los fondos de desarrollo agrícola -de los que se recibirán 500 millones adicionales-, pero España perderá 1000 millones del denominado cheque específico de cohesión.

¿Sería posible encontrar nuevos recursos para sufragar los gastos de la UE? Sí, de hecho, y en concordancia con el artículo 311 del TFUE, se pretende ir hacía un modelo de autofinanciación. La Comisión ha propuesto incorporar nuevos recursos propios, fundamentalmente el debatido Impuesto sobre transacciones financieras, y un nuevo cálculo en la aportación del IVA recaudado en cada EM. También es necesario revisar el cheque británico otorgado en 1984 (David Cameron manifestó que es innegociable) y los mecanismos de corrección aplicables a Alemania, Suecia, Holanda y Austria.

A modo de conclusión, si bien esta reunión ha sido otra palmaria manifestación de la falta de sinergias en la UE, donde cada EM defiende su propio beneficio (unos quieren más inversión en I+D+i y en políticas nuevas de crecimiento y competividad frente a otros que requieren reforzar la PAC y la cohesión), se ha podido llegar a un acuerdo sobre algo que parecía poco probable, si tenemos en cuenta las posturas entroncadas de Cameron frente a las de Monti, Rajoy o Hollande.

Personalmente considero que no hace falta gastar más, sino mejor y, sobre todo, priorizar ciertas políticas (revisando si pueden ser optimizadas) con una distribución más equitativa de las ayudas. Es previsible que se apruebe un MFP más austero, pero la clave será qué partidas y en qué cuantía serán modificadas.

Sin duda, el ideal sería que la UE se nutriese de recursos propios, pero esto conllevaría una cesión de soberanías, lo que no parece muy probable en la situación de crisis en la que nos encontramos. Ahora los EM disponen de tiempo suficiente, hasta la siguiente reunión sobre el MFP, para decidir que tipo de Unión desean mantener.