Cubrirán la parte de ampliación que no pondrá el consejo

Popular tratará de que los grandes inversores aporten unos 700 millones

Arranca la macroampliación de Popular. Los consejeros le garantizan el 16,8% del total (420 millones), pero ellos tienen el 30%. El objetivo es elevar el peso de los inversores institucionales y que estos aporten en torno al 27% de la operación. Esto supondría el desembolso de casi 700 millones.

La ampliación de capital de 2.500 millones de Popular está garantizada. Los 15 colocadores -entre ellos, Deutsche Bank, Santander, Merrill Lynch, JP Morgan y UBS- tienen un compromiso firmado: la operación tiene que salir sí o sí. De ella depende no solo la independencia de la entidad, también la credibilidad del sistema bancario español. El valor sufrió el martes un desplome en Bolsa del 12,3%, el mayor de su historia.

La mala noticia es que el núcleo duro de accionistas del banco ha garantizado que acudirán con el 16,8% del capital (420 millones). Y aunque finalmente el porcentaje suba hasta el 23% (575 millones), como aseguró el propio Popular a la CNMV el pasado 23 de octubre, todavía queda por repartir una suma importante. De acuerdo a un reciente documento remitido a la CNMV, el consejo de la entidad tiene en su poder alrededor del 30%. Es decir, quedarían por repartir siete puntos porcentuales (175 millones) y también el 4,4% (110 millones) que el banco tiene en autocartera.

Los pequeños inversores controlan en torno al 47% del capital y el objetivo es que la mayor parte de ellos acuda o eleve su participación a través de compras de derechos de suscripción. Popular confía también en que nuevos particulares inviertan en el banco a través de la ampliación. Para lograrlo, confía en la campaña publicitaria protagonizada por Pau Gasol y en su poderosa red de oficinas para conseguir que una parte de sus clientes -los que tienen una cuenta corriente, un depósito, una tarjeta o una hipoteca, por ejemplo- se conviertan en accionistas. Fuentes financieras señalan que esperan que los minoritarios se hagan cargo del 50% del importe total de la operación: unos 1.250 millones.

Los inversores institucionales cuentan actualmente con el 19% del capital (el 15% extranjeros y el 4% nacionales) y fuentes de mercado apuntan a que el esfuerzo de los bancos de inversión se centrará en elevar este porcentaje. Si el consejo asume el 23% y los minoritarios, el 50%, queda otro 27%. Este porcentaje sería el que deberían asumir los grandes fondos de inversión y de pensiones, entre otros grandes inversores. Pondrían encima cerca de 700 millones de euros (el 27% equivale a 675 millones).

En todo caso, la ampliación está garantizada. Si al cierre del 28 de noviembre no se ha cubierto el importe total, Popular recurrirá a la asignación de acciones adicionales. ¿Qué significa esto? Un accionista puede solicitar no solo los títulos que le corresponden a su participación, sino que puede comunicar a la entidad en la que tiene los derechos que está dispuesto a invertir más dinero en caso de que no se cubra la ampliación en el periodo de suscripción preferente. No tendría por tanto que comprar derechos en el mercado, sino que pagaría las acciones al precio de emisión: 0,401 euros.

Si tampoco en esta segunda vuelta se cubre la operación, entrarían en juego los colocadores en la denominada "tercera vuelta" o "asignación discrecional de acciones". Tratarían de colocar las acciones que no se hayan suscrito a 0,401 euros entre inversores institucionales extranjeros y nacionales. En caso de que no lo consiguieran, deberán adquirir ellos mismos las acciones a las que se han comprometido en el folleto.

Dilución de hasta el 78,9% con las convertibles

Popular va a emitir nuevas acciones en una cuantía que supone elevar en un 286,7% su capital social. Pondrá en circulación 6.234,4 millones de títulos, valorados en 2.500 millones de euros. Sus accionistas van a asumir una importante dilución que no va a terminar sin embargo con la ampliación de capital, ya que deberán encajar también el efecto de las emisiones de convertibles ahora en circulación.

Según explica la entidad en el folleto remitido a la CNMV sobre la ampliación, las obligaciones convertibles supondrían, de acuerdo con un ejercicio teórico planteado por el propio banco, la emisión futura de 1.892,55 millones de nuevos títulos, a un precio de 0,60 euros por acción. Y advierte que, en tal caso, la dilución para el accionista ascendería al 78,9%. Sería el resultado de considerar la ampliación de capital que hoy se pone en marcha junto a las emisiones de convertibles.

La advertencia alude a dos colocaciones aún pendientes de conversión. Por un lado, Popular propuso a sus titulares de participaciones de preferentes un canje de estos activos por bonos convertibles en acciones, en una oferta que concluyó en el mes de abril y por la que la entidad tiene ahora en circulación convertibles por 1.109 millones de euros. Su fecha de conversión obligatoria es el 4 de abril de 2018, si bien el banco ofrece ventanas de conversión obligatoria en los días 4 de abril y octubre de cada año.

En estas convertibles, el precio quedará establecido en relación al mercado, una diferencia fundamental y mucho más favorable para el bonista frente a la otra emisión de convertibles aún pendiente de su transformación en acciones. Se trata de otros 652 millones de euros de una emisión que sí tiene ya un precio fijado de conversión, de modo que sus titulares están sujetos de antemano a asumir pérdidas si la acción está por debajo de ese nivel en el momento del canje. Estas convertibles proceden de una emisión de 2009, que vencían en octubre de 2013, y sobre las que el banco decidió ampliar plazo y remuneración, con el fin de minorar las minusvalías para los titulares. El plazo de vencimiento de estas convertibles es ahora noviembre de 2015, si bien hay ventanas trimestrales de conversión anticipada. En definitiva, los accionistas terminarán por encajar el impacto de un instrumento, las convertibles, que había servido para ampliar capital evitando los rigores del merado.