COLUMNA

Egipto, objetivo de los bancos

Los bancos egipcios están a punto de caramelo. El Banco Nacional de Qatar (QNB) está en conversaciones para comprar el 77% que Société Générale tiene en su filial local, NSGB, el segundo mayor banco privado por valor de mercado. Con una transición política en auge y la promesa del presidente de no devaluar la libra, algunos bancos podrían cambiar de manos con el retroceso de sus dueños europeos en un intento de estos de apuntalar su capital. La mayoría de los vendedores están forzados. BNP Paribas está vendiendo su banca comercial y Crédit Agricole Egipto es un objetivo de compra. El año pasado, Standard Chartered abandonó las conversaciones para adquirir el negocio del Banco del Pireo. Egipto sigue siendo un mercado atractivo a largo plazo, pese a que el crecimiento del crédito casi se ha paralizado tras el cambio de Gobierno. Solo el 10% de la población tiene una cuenta bancaria. Los créditos representan menos del 10% del PIB, comparado con el 50% o más de los mercados desarrollados.

Egipto, como Turquía, es un mercado clave para cualquier banco que quiera ser un jugador fuerte en la zona. QNB tiene un capital excesivo para financiar su ambición de convertirse en una marca icónica. Sin embargo, la entidadjuzgó mal la desesperación de Dexia de vender a principios de año, cuando presentó una oferta a la baja por el turco Denizbank. El banco vendió por 1,3 veces su valor contable. En Egipto hay pocos activos en oferta y el regulador no está dando nuevas licencias. Por lo que habrá más competitividad, con mayores valoraciones. Una oferta por el total de NSGB, según las reglas egipcias, le costaría a QNB unos 2.800 millones de dólares al precio actual, o 2,2 veces el valor contable. Menos que las 2,8 veces de antes de la revolución. Las acciones han crecido un 20% desde que se anunciaron las conversaciones. Con un 25% de prima, QNB podría tener un retorno de la inversión del 8,6% en el primer año. Eso deja algo de margen por si la moneda de Egipto pierde parte de su valor a pesar de la promesa del presidente.