Mercados

El Ibex firma su segunda mejor semana del año

La expectativa de otro rescate respaldado por el BCE deja una ganancia del 7,3% y relaja la prima por debajo de los 500 puntos

El mercado ha encontrado este mes de agosto un nuevo clavo ardiendo al que agarrarse para salir de la interminable crisis de deuda soberana. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, avanzó el pasado 2 de agosto la ruta que están siguiendo los inversores. La institución comprará deuda, sí. Pero con la condición de que el país beneficiario solicite el rescate y asuma con ello ante sus socios europeos el compromiso de tomar todas las medidas fiscales necesarias para cumplir con los objetivos de déficit. El escenario que manejan ahora los inversores es, por tanto, que España pida de nuevo auxilio -esta vez para sus vencimientos de deuda, aprobada ya la ayuda para sus bancos- y que el BCE entre en acción con la artillería compradora. El propio Mario Draghi avanzó que esas compras se concentrarían en los tramos más cortos de la curva, lo que ha desinflado las rentabilidades del bono español a dos y tres años, que se han recortado en el mes del 5,2% al 3,7% en el dos años y del 5,8% al 4,5% en el bono a tres.

Y a medida que el aire fresco de las compras ha vuelto a entrar en la deuda española -con más contundencia en los plazos cortos y con timidez en el largo plazo-, los avances se han contagiado de forma milimétrica a la Bolsa. El Ibex cierra su segunda mejor semana del año con un alza del 7,28% y en los 7.561 puntos, que permite recuperar los niveles de abril. La sesión del viernes concluyó con un alza del 1,94%, animada por la ruptura de la resistencia de los 7.200 puntos en la jornada previa y que, según los parámetros del análisis técnico, da fuelle ahora al selectivo para intentar el asalto a los 8.000, una cota que se perdió en marzo.

El balance anual del Ibex sigue dejando números rojos, aunque mucho más leves que los de finales de este pasado julio, cuando el temor a un rescate atropellado y total para España -sin la promesa entonces de compras de deuda del BCE- alcanzó su punto álgido. El Ibex perdía entonces el 30% y ahora desciende en 2012 el 11,74%, al tiempo que reduce la brecha con el Dax alemán, que gana el 19,37% anual. La oleada compradora que despierta la expectativa del rescate -concentrada en España- ha derribado otra importante barrera esta semana. La prima de riesgo ha caído de los 500 puntos básicos y el viernes quedó en los 494,7 puntos, con el bono en el 6,44%.

El bono español a dos años ha reducido su rentabilidad en el mes del 5,2% al 3,7%

Sin embargo, la gran paradoja de la que ahora se beneficia la deuda española es que el mercado sube cuando está cerca de suceder lo que tanto se temía hace no tanto tiempo: el auxilio europeo ante la evidencia de que España no sea capaz de afrontar el pago de su deuda pública. Y sabiendo ya que el BCE actuará como refuerzo, los inversores toman posiciones. El jefe de renta fija de HSBC, Steven Major, reconocía el viernes que las compras orquestadas por Draghi podrían rebajar la rentabilidad del bono español a dos años al 2%. Desde el 3,7% actual, hay margen de ganancia para quien comprara ese día, teniendo en cuenta que los precios de la deuda se mueven a la inversa de su rentabilidad. Y esta operativa refuerza la idea de que las subidas de precios de la deuda se apoyan en compras reales, no solo en el cierre de posiciones cortas de los primeros días.

Desde el área de deuda pública de Ahorro Corporación señalan que el volumen de negociación de la deuda a dos años se ha llegado a multiplicar por cuatro respecto a la media habitual, más allá de la menor actividad propia de agosto. Distinto es aún en la deuda a 10 años, donde no se cruzan apenas operaciones y son los bancos creadores de mercado -obligados a ofrecer precios diarios de compra y venta- los que están contribuyendo al descenso en la rentabilidad del bono. Y todo ello sin que, en realidad, haya habido novedades de calado en estos días. "No se ha dado ningún paso más respecto a julio. Ni reuniones, cumbres o subastas relevantes. Hay que esperar a ver qué pasa en septiembre, a que haya un debate real que no sea solo un flujo de declaraciones oficiales", señalan desde Société Générale. Y los desafíos pendientes capaces de dar solidez a los avances no son menores: España debe confirmar su voluntad de pedir el rescate -pese a la tentación de aplazar el momento a la vista del alivio para la deuda, en todo caso aún en niveles muy elevados-; el Constitucional alemán debe aún otorgar su visto bueno al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) o fondo de rescate permanente, y los líderes europeos deben dar nuevas señales de avance en la unidad fiscal y bancaria en una cumbre que podría celebrarse en otoño.

Y todo ello en caso de que el BCE cumpla con dos premisas básicas que alimentan la expectativa del mercado: que renuncie a su condición de acreedor preferente en caso de quita -como sucedió con Grecia- y que sus compras de deuda sean de la contundencia ilimitada que se espera, aun si ello fuera en perjuicio de la inflación. Dos grandes y decisivas incógnitas, advierten los analistas, que muestran la fragilidad del momento.

OPV por el 25% de Santander México

Santander comunicó el pasado viernes a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) su intención de colocar en el parqué casi un 25% de su subsidiaria en el país norteamericano.

El primer banco español tiene previsto repartir entre inversores mexicanos entre un 5,41% y un 6,22% del capital de la filial. La operación también dispondrá de un tramo destinado a inversores internacionales, al que se asignará entre un 16,24% y un 18,67% de las acciones de Santander México. Así pues, la entidad española planea deshacerse entre un 21,65% y un 24,89% de su compañía.

Entre los bancos que actúan como colocadoras se encuentran Citigroup, JP Morgan, Deutsche Bank y el propio Santander.

El grupo español no ha dado estimaciones oficiales sobre cuánto dinero espera lograr con la operación, pero fuentes consultadas por Bloomberg afirman que aspira a lograr unos 4.000 millones de dólares (3.200 millones de euros).

Emilio Botín, presidente del banco, ha explicado en varios actos públicos que el banco opera a través de filiales autónomas en capital y liquidez. Este modelo actúa como cortafuegos y aísla a las distintas unidades entre sí en caso de problemas. Asimismo, la salida a Bolsa de algunas filiales permite recabar capital para financiar su expansión, mejora su transparencia y permite medir su comportamiento ante los mercados. Informa Eduardo G. Ercoreca.