Mercedes Martín. Directora general de Carbunión

"No hace falta más dinero para solucionar la crisis del carbón"

La patronal de las mineras cree que la solución para salvar el sector del carbón pasa por redistribuir partidas presupuestarias ya aprobadas.

"No hace falta más dinero para solucionar la crisis del carbón"
"No hace falta más dinero para solucionar la crisis del carbón"

La cara visible de la patronal del carbón es, desde hace casi siete años, una mujer, joven e ingeniera de minas. Mercedes Martín critica a quienes quieren dar una imagen del sector "del Pleistoceno", lamenta la falta de diálogo y de cintura política del actual Gobierno para poner fin a la crisis del carbón y propone soluciones que no implican ni un euro más de lo ya presupuestado.

¿Qué supone para las empresas el recorte del 63% en las ayudas del carbón?

Que muchas empresas no puedan superar esto. Con un problema añadido: las eléctricas tendrán que reformar las centrales térmicas, con unos costes extra. Y una vez hecho eso, se importará más carbón, se desequilibrará más la balanza de pagos, se sacarán divisas y seremos cada vez más pobres.

Nosotros teníamos firmado un plan hasta 2012, con carácter de plan de Estado, en el que se garantizaban unas ayudas y las empresas hacían unas inversiones. Mecanizando y metiendo millones y millones de euros, las empresas hemos logrado ser competitivas: el carbón importado puesto en central está a 130-150 dólares por tonelada; nosotros lo vendemos desde 38 a 80 dólares. Y con ese plan de Estado firmado y con un plan de cierre remitido por este Gobierno a Bruselas, que preveía un recorte de ayudas del 10%, de repente llega un ajuste del 63%. Llevamos años con una industria del carbón subsidiada, sin esperanza de ser competitivos, y ahora que lo podemos conseguir, nos cambian las reglas.

El Gobierno no quiere modificar los Presupuestos. ¿Qué alternativas proponen?

Dos: mover partidas del carbón y que se nos reconozcan los 75 millones que quedaron pendientes de cobrar el año pasado. No hay que aportar más dinero, hay que redistribuirlo. De las partidas previstas para prejubilaciones, proyectos empresariales y de infraestructuras podrían salir en torno a 105-115 millones. Así que las ayudas a las empresas podrían pasar de 111 millones a unos 225 millones. Y se podría paliar el problema. Sería un recorte gravísimo, tendríamos que ceder, pero no paralizaría la industria. Esto se lo hemos propuesto al Ministerio de Industria pero nos han dicho que no. Y el problema es que va a llegar a agosto y las empresas seguimos sin cobrar las ayudas, sin poder vender por la huelga, sin planificación del sector y teniendo que hacer un mantenimiento básico de las minas. Solo gastamos. ¿Qué va a pasar si esto se alarga? Que las empresas terminarán solicitando concurso de acreedores. Y no una, sino muchas.

¿Cómo es la interlocución con Industria?

Muy mala, y eso que hemos hecho lo que nos han dicho, siempre y en todo momento. Que solo podían ir dos personas a las reuniones, pues dos. Que cuatro, cuatro. Que un cara a cara con el secretario de Estado y sin testigos, pues un cara a cara. ¿Eso es normal? Eso no es ni negociación ni diálogo. Y en las reuniones les hemos tenido que contar hasta el origen de los helechos. Porque han utilizado las reuniones para enterarse de cómo funciona el sector. ¿Interlocución? Ni cogen los teléfonos. He tenido que mandar un fax al gerente del Instituto del Carbón para recordarle que estamos a su disposición. Quieren transmitir la imagen de que somos unos cerriles y unos brutos, como si no fuéramos unos directivos profesionales.

¿Cómo puede explicarle al ciudadano que, en mitad de los recortes, hay que dar más dinero a un sector que tiene que cerrar en 2019?

Hay que desmontar falsos mitos. Por ejemplo, desde Industria se insiste en que somos el sector más ayudado. ¿Ah, sí? ¿Y cuánto se llevan las renovables? La fecha de cierre fijada desde Bruselas supone que no habrá más ayudas después de 2018. Solo se cerrará lo que ese año no sea competitivo. Así que hay que desmontar los falsos mitos, dejar claro que podemos ser competitivos y que vamos a dejar de ser un problema.

La gente tiene que entender que el carbón va a seguir siendo necesario cuando no haya viento para la eólica; que no es más caro que el importado; que no es más contaminante; y que lo demandan las eléctricas, que nos llaman para preguntar cuánto carbón podemos suministrarles en 2019. Es fácil decir medias verdades y que la gente se quede con que el carbón es la energía más cara.

Las ayudas

El uso de las distintas partidas del Carbón

Infraestructuras: "Las ayudas para infraestructuras en algunos casos se han gestionado bien y en otros no. Hacer polideportivos, algunos casi diseñados por Gehry, con las ayudas no vale para nada. Pero eso no tiene nada que ver con el carbón sino con decisiones de comunidades autónomas y ayuntamientos de todos los partidos".

Prejubilaciones: "Las empresas se han limitado a cumplir la ley. Y eso de que todo el mundo se va con más de 2.000 euros es mentira. Hay prejubilaciones de 900 euros al mes".

¿Ayudas ilegales?: "Se han puesto en duda las ayudas de 1998 a 2001. ¿Es que el Gobierno de Aznar las concedía mal?".

"Entiendo las protestas pero no la violencia"

¿Cómo valora las protestas de los mineros? Hay imágenes de violencia que no favorecen al sector...

Yo entiendo las protestas y la marcha a Madrid. Entiendo las reivindicaciones, que se busque el apoyo social y que los mineros busquen que se hable de ellos. El resto de actuaciones creo que han sido para llamar la atención. Pero una cosa es cortar una carretera y otra son las batallas campales. En todo caso, tampoco hay que olvidar cómo están actuando la policía y la Guardia Civil. Y lo digo como hija de policía. Pero se han visto imágenes de gente detenida y esposada a la que se golpeaba. Hay una batalla campal que se debería de evitar, pero el resto de actos de protesta los entendemos. Es una forma de llamar la atención y de que haya un debate en la sociedad. Si no, esto se habría cerrado y nadie se hubiera dado cuenta. Hay que evitar los actos violentos, pero también el Gobierno debería tener cintura y evitar esto, porque se le puede ir de las manos. Que se siente a negociar, que nos pongamos las horas que sean necesarias, que se hagan grupos de trabajo para solucionar esto.

A ustedes les han acusado de alentar estas protestas entre bastidores...

Sí. Lo ha hecho el propio ministro y son acusaciones muy graves. Nuestro presupuesto como patronal es de 350.000 euros al año, De ahí tienen que salir tres nóminas y pagar demandas y juicios, como el recurso contra la decisión de la UE sobre el cierre de la minería en 2019, que nos ha costado 200.000 euros. ¿Con esas cifras podemos apoyar la huelga? La huelga, como siga mucho, va a acabar con las empresas. Luego, ¿qué interés tenemos nosotros de que esta huelga sea infinita? Que moralmente se apoye y se entiendan sus reivindicaciones no quiere decir que la patronal esté detrás organizando esto. Porque no es verdad.