Mercados

El Eurogrupo pone en marcha el segundo rescate de Grecia

El canje de la deuda griega deja a la UE y al FMI como los acreedores más expuestos a un nuevo impago.

Las instituciones europeas y el Fondo Monetario Internacional acogieron el viernes con satisfacción la respuesta masiva de los acreedores privados de Grecia a la oferta del Gobierno heleno para canjear voluntariamente sus bonos por otros nuevos con un 53,5% menos de valor nominal. Y aunque todavía no se ha logrado la participación de inversores necesaria para reducir en 107.000 millones de euros la deuda griega (como exigían la CE, el BCE y el FMI), el Eurogrupo anunció que da por cumplidas las condiciones para poner en marcha el segundo rescate de Grecia.

El nuevo plan (valorado en 130.000 millones de euros, que se añaden a los 110.000 millones del primer rescate) elevará substancialmente la exposición de los acreedores públicos a la deuda helena, lo que deja a los Estados de la zona euro, a su fondo de rescate o al BCE en primera línea en caso de una segunda reestructuración.

El secretario general de la Federación Bancaria Europea, Guido Ravoet, advertía esta misma semana en una entrevista con CincoDías que la quita del 53% para el sector privado "es un acuerdo definitivo". Y añadía que "tal vez haya que volver a negociar en cinco años, pero no afectará a los acreedores privados. Serán el FMI o el MEDE el fondo de rescate de la zona euro los que tengan que negociar una quita mayor".

El pronóstico de Ravoet coincide con la evolución de la personalidad jurídica de los acreedores de Grecia. Según los cálculos de OpenEuropeo un lobby euroescéptico con sede en Londres, a principios de este año el 64% de la deuda griega estaba en manos de acreedores privados.

Pero tras la puesta en marcha del segundo rescate, según esos cálculos, la proporción se invertirá y el 66% pasará a estar en manos del BCE, la zona euro o el FMI. A finales de 2015, cuando el segundo rescate se haya completado, los acreedores públicos atesorarán, si se puede utilizar esa palabra con unos títulos tan volátiles, el 85% de la deuda helena.

Ganar tiempo

A pesar del riesgo que correrán a partir de ahora los Estados (España se juega 5.898 millones de euros en préstamos bilaterales) y los organismos supranacionales, Bruselas celebró el viernes la reestructuración de la deuda griega como "una contribución decisiva a la estabilidad financiera del conjunto de la zona euro", en palabras del comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn.

La UE no parece preocupada ni siquiera por el hecho de que el 15% de los tenedores de bonos emitidos bajo legislación griega no hayan aceptado el canje y a los que se impondrá la pérdida mediante un cambio legislativo (vía cláusulas de acción colectiva restrictiva). Los afectados, entre los que parecen figurar las familias griegas que confiaron en la seguridad de la deuda de su Estado, disponen en total de 25.000 millones.

Activados los seguros de impago

La Asociación Internacional de Swaps y Derivados dictaminó el viernes que esa quita obligatoria equivale a un "evento crediticio" y, por tanto, desencadena la activación de los CDS o seguros de impago. La mayoría de los analistas creen que el impacto de esos seguros será limitado y no provocará un efecto en cadena tan desastroso como el ocurrido en 2008 con el desplome de Lehman Brothers.

La reestructuración tiene, además, otras dos incógnitas. Atenas necesita lograr que aumente la participación de los inversores con bonos emitidos bajo legislación foránea, para elevar la quita en 2.600 millones de euros hasta la cifra exigida por la UE y el FMI). Y falta por saber la aportación del FMI al segundo rescate. El Eurogrupo espera que sea "significativa", pero el organismo se muestra reacio (ya aportó 30.000 millones de euros al primer rescate) mientras no tenga garantías de que Grecia volverá a ser solvente y podrá pagar. Parece que al menos el FMI sí que quiere cobrar.

El Ibex cierra la semana con una caída del 3,28%

Las Bolsas apenas reaccionaron el viernes al resultado del canje griego. El fuerte respaldo de los acreedores privados, esperado en cierta medida, apenas sirvió para atraer compradores y los buenos datos de empleo que llegaron de EE UU tampoco animaron en exceso. El Ibex cayó el 0,3% en un día de subidas medias del 0,3% en Europa y cierra la semana en los 8.282,7 puntos con un retroceso acumulado del 3,28%. La prima de riesgo cerró en 320 puntos.

"El riesgo de que Grecia se adentre en un default incontrolado ha disminuido, pero las tensiones sobre esta cuestión no han desaparecido", explica Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets. "Resulta revelador que los nuevos bonos griegos con vencimiento hasta 2042 coticen en el mercado gris a niveles propios de default, con rentabilidades superiores al 17%". En este contexto, el mercado reaccionó poco al hecho de que EE UU creara 227.000 puestos de trabajo en febrero, más de los 210.000 esperados.

Las Bolsas europeas han optado por tomarse un respiro. El Euro Stoxx cayó el 1,19% en la semana pero aún gana el 8,61% en el año. El Ibex, el único en negativo de la región en 2012, pierde el 3,31%.

Respaldo masivo a la quita helena

1. El 85,8% de los tenedores de deuda griega que se rigen bajo la legislación helena aceptaron de forma voluntaria el canje. Estos inversores poseen 177.000 millones de euros en deuda griega, lo que implica que quienes dieron el sí participan con 152.000 millones. Al haber logrado la aprobación de más de dos tercios, Grecia activará las cláusulas de acción colectiva para obligar al resto de inversores a adherirse.

2. De la deuda en manos de inversores bajo soberanía extranjera, un 69% de estos, en concreto acreedores con 20.000 millones de euros en bonos, aceptaron el canje. El Gobierno griego ha dado al resto hasta el 23 de marzo para aceptar el canje.

3. En total, inversores con de 197.000 millones en bonos, o lo que es lo mismo el 95,7% del total de deuda sujeta al canje, se someterán a la quita.