El foco

¿Me he perdido algo?

Vamos a ver, ¿dónde están las luces? El ayuntamiento se ha empleado a fondo este año para retirarlas. ¿Que he dormido más de un mes? Demasiada comida en las Navidades. ¿Y la bebida? Aunque yo no bebo... mucho. La excusa de la bebida no me sirve, puesto que los refrescos solo engordan (y aparentemente no todos). Dejémoslo en la sana desconexión de las vacaciones. El gran dormilón me van a llamar.

Yo dejé los mercados el 30 diciembre en niveles diferentes a los actuales. Vale que durante las vacaciones se nos olvide hasta el password del ordenador. Pero el dinero, aunque sea el no realizado, es algo muy diferente que no se olvida. Todo parece ahora mucho mejor: Bolsas al alza y menor riesgo de crédito. Las Bolsas emergentes y el riesgo país en España e Italia destacan sobre el resto de los activos. Aunque el riesgo país portugués está mucho más elevado. También el precio del crudo está más alto, aunque no puedo decir lo mismo de otros precios de commodities. El precio del oro ha subido en este tiempo. Y la volatilidad cotizada, a la baja. Menor aversión al riesgo, pero no tengo muy claro si también menor percepción de riesgo. ¿Cómo se explica que los tipos de interés de la deuda alemana y la norteamericana también hayan bajado? Algo no me cuadra. Recuerdo además el dramatismo que muchos analistas mostraban en diciembre a la hora de valorar el año que iba a comenzar. ¡Y ahora me dicen que ha sido el mejor comienzo del año para las Bolsas desde hace décadas! Ha vuelto a funcionar la teoría del sentimiento contrario. Decididamente, me falta información. A todos, si debo creer a los que me perjuran que no hay mucho más de lo que me han contado.

¿Nos está diciendo algo el mercado? Sí, las Bolsas mundiales están algo más apreciadas de lo que recordaba. Aunque va por barrios... por sectores, por valores y también considerando la situación geográfica. Me dicen que el mercado ha leído mejor la decisión de diciembre del BCE de dar toda la liquidez posible a la banca europea a plazo medio y a tipo fijo (a la baja si finalmente hay más recortes en los tipos de interés oficiales... que los habrá probablemente). En aquel momento también flexibilizó las contrapartidas para acceder a la liquidez y bajó el coeficiente de caja para que las entidades financieras liberasen recursos. La combinación de una política monetaria tradicional expansiva y de tipo cuantitativo al alza, pese a que oficialmente se rechace esta última. Un shock positivo para un mercado limitado en liquidez y dominado por el riesgo de contrapartida. Al menos ha mejorado, y mucho según parece, el primero. ¿No está asumiendo el BCE mucho riesgo? Esto mismo parecen pensar las autoridades alemanas. Pero el objetivo prioritario es normalizar las condiciones de financiación en el mercado. ¿Normalizarlo? Mejor hablar de que la Autoridad Monetaria Europea ya es el mercado. Esto es lo que me cuentan. Además, me anticipan que en el próximo repo de febrero ya se habla de una cifra de adjudicación de liquidez que podría multiplicar por cuatro la de diciembre. O por cinco. Quizás por seis. Por especular que no quede. ¿Quién se puede quedar al margen? Y mientras soñamos con un mundo dominado por la liquidez nos olvidamos de los problemas que llevaron a la crisis. Me refiero al elevado endeudamiento mundial. Combinado en Europa con un debate político sobre el futuro del euro. Adicionalmente, con riesgos geopolíticos, ante tensiones sociales en algunos países y potenciales de tensiones militares en algunas zonas.

Un compañero me recomienda no pensarlo mucho. "Si lo hacemos, nos quedamos fuera del movimiento". Es un movimiento, una ola y hasta un autobús que se mueve. Estas son las denominaciones que he escuchado en la oficina para valorar el mejor tono del mercado. ¿Un cambio de tendencia frente a los descensos de la segunda mitad del año pasado? Nadie se atreve a afirmarlo. Con todo, más allá de la presión del dinero, lo único aparentemente real, están los datos económicos. Menos malos a lo esperado en la mayoría de los casos. Decididamente buenos, en una minoría.

¿Cómo explicar, por ejemplo, los últimos datos de empleo de enero en Estados Unidos? Totalmente desconcertantes, por elevados. El mejor número de puestos de trabajo creados desde principios del año pasado. Este parece ser el fundamento real del mejor tono del mercado: la existencia de sorpresas positivas en mayor medida que las negativas. ¿Contradice el riesgo de recesión en muchos países desarrollados? No, simplemente la matiza. Pero esto también vale algo.

La crisis de deuda europea sigue sin resolverse, pero ahora no parece que estemos en una situación límite. ¿Se ha avanzado algo más desde diciembre? Me dicen que no. En Grecia ya se habla de involucrar en la reestructuración de la deuda al resto de los poseedores, además de las entidades privadas. Y están pensando en el BCE. Pero los Gobiernos se muestran ahora esperanzados ante la reducción de las primas de riesgo: "Por fin el mercado reconoce el mérito de las medidas tomadas". Es peligrosa la complacencia. También malinterpretar los mensajes del mercado. Esto no quita para aceptar que algunos países avanzan por el camino adecuado. Las medidas aprobadas por el momento por el Gobierno español así lo demuestran. Aunque me hubiera gustado verlas en conjunto y de forma simultánea. Admitamos que el mercado ahora ofrece tiempo para adoptarlas. No lo desaprovechemos. Y esto se puede extrapolar al conjunto de los Gobiernos europeos. Mejor ir por delante del mercado a que este nos marquen los tiempos.

Visto todo lo anterior, me vuelvo a la cama. Gano dinero sin hacer nada. Despiértenme en un mes. Solo espero no tener pesadillas. Y que luego se hagan realidad.

José Luis Martínez Campuzano. Estratega de Citi en España