Entorno

Abu Dabi pelea por atraer el talento verde

El Masdar Institute of Technology, en pleno desierto del golfo Pérsico, es la cuna de la vanguardia en renovables

Abu Dabi pelea por atraer el talento verde
Abu Dabi pelea por atraer el talento verde

Los estudiantes que pisan el Masdar Institute of Technology, en pleno desierto del emirato petrolero de Abu Dabi, son los únicos del mundo que no solo piensan los proyectos más vanguardistas en energías renovables y eficiencia energética, sino que además los viven in situ. Sus 240 alumnos aceptan, antes de entrar en esta fortaleza pensada por el maestro Norman Foster, vivir en las primeras casas sostenibles de Masdar City, la ciudad que este emirato está levantando de la nada y que será la primera urbe totalmente ecológica del mundo.

Lograr el consumo cero de energía, reciclar el agua y aprovecharla para el riego o enfriar las viviendas y las calles a base de energía solar están siendo los primeros experimentos de estos talentos que llegan de todo el mundo. Uno de los últimos inventos que los estudiantes han puesto en marcha ha sido probar la eficacia de contadores inteligentes para reducir el consumo de electricidad en los momentos de alta demanda.

Ahora, este laboratorio a tamaño real ha lanzado una llamada mundial para atraer a más talentos. El instituto necesita más cabezas pensantes y bilingües en inglés para llegar a tiempo a 2013, cuando se prevé que ya vivan los casi 50.000 habitantes que están previstos en la minúscula Masdar, de seis kilómetros cuadrados. El director del megaproyecto en el que se integra el instituto, Alan Frost, reconoció este mes que necesitan nuevos alumnos para desarrollar los planes que ya están en marcha, desde la limpieza de aguas residuales hasta coches eléctricos que avanzan por raíles por la ciudad.

La formación es gratuita para los estudiantes en Masdar

En la estela de lo que fuera Silicon Valley por sus aportaciones en semiconductores, el Masdar Institute of Technology atrae todas las miradas de gigantes empresariales e institutos de investigación internacionales por las soluciones que está investigando en eficiencia energética y renovables, dos sectores en pleno boom.

Masdar acepta recién graduados en ingeniería química, informática, ingenieros eléctricos, de microsistemas, tratamiento de aguas, mecánica y sistemas de gestión para sumarse a posgrados en estas disciplinas, que hablen perfecto inglés, ya que todos los cursos se imparten en este idioma. A cambio, pueden llegar a poblar Masdar de forma completamente gratuita. El Gobierno de Abu Dabi beca a todos los alumnos del instituto con formación, alojamiento y dinero para su manutención. A ese paquete de ayudas se añade un ordenador personal, el mejor laboratorio para investigar y casi absoluta libertad para probar cualquier experimento sostenible.

Hasta 32 nacionalidades pueblan las aulas en esta urbe inspirada en las ciudades árabes clásicas, donde los alumnos dedican la mitad de su tiempo escolar a la investigación de unos 30 proyectos, con patentes sobre la mesa que esperan la aprobación de los organismos oficiales.

Abu Dabi lleva años llamando a la puerta del boom sostenible, al igual que otros países árabes productores de petróleo, sobre todo desde que las negociaciones internacionales del clima, a las que estos países asisten como negociadores, ocupan las portadas de los medios internacionales y desde las que se apunta a la quema de petróleo como principal causante del cambio climático.

El emirato no solo ha sabido colocar Masdar City en el centro del mapa de la investigación en energías renovables y eficiencia energética. También ha logrado ser la sede de la Agencia Mundial de las Energías Renovables, algo impensable hace una década en un país cuyos principales ingresos provienen de la quema de crudo. Por si fuera poco, desde 2007 alberga el World Future Energy Summit, una de las citas anuales más importantes de la industria, donde se intercambian ideas sobre las vanguardias del sector sostenible.

"Es la primera vez que un país fuera de Europa y de Estados Unidos quiere convertirse en uno de los líderes que sean parte de la solución para la protección del medio ambiente", explica el presidente del Masdar Institute of Technology, Fred Moavenzadeh, en la página web del centro. El cálculo de esta institución no es solo ponerse al frente del tren de la investigación y dejarla en Masdar, sino crear tecnología en colaboración con otras empresas, la mayor parte europeas y estadounidenses, donde hasta ahora se han alumbrado los principales inventos en eficiencia energética. "Sinceramente, no creo que exista esta perspectiva global en ningún otro lugar del mundo", añade Moavenzadeh.

Masdar ha cerrado un acuerdo de colaboración con el gigante Siemens para investigar el desarrollo de ciudades inteligentes, un apodo que acuñó IBM y que quiere hacer más sabias las atestadas urbes a golpe de tecnología en movilidad, en los sistemas de salud o en la comunicación de la Administración con sus ciudadanos. La alianza con Siemens también abarca la eficiencia energética, la gestión del agua y el secuestro y captura de dióxido de carbono, una apuesta que está decayendo en España por falta de inversión. A cambio, Masdar City comprará a Siemens su sistema de red eléctrica y de distribución.

El fabricante de aviones Boeing también se ha sumado a la lluvia de ideas de la ciudad en miniatura. La compañía estadounidense, siempre en competencia con su rival europeo Airbus, está investigando en Masdar la utilización de agua salada para uso agrícola en el desarrollo de biocombustibles para propulsar los aviones. Abu Dabi también busca posibles soluciones para combustibles menos contaminantes a base de plantas originarias de esta región.

En plena diversificación de su negocio, el sector petrolero también se ha sumado al ímpetu investigador en renovables. La Abu Dhabi Company for Onshore Oil Operations, el Instituto del Petróleo, el prestigioso Massachusetts Institute of Technology y el Masdar Institute se han unido para intentar despertar la captura y secuestro de carbono, un giro muy bien visto por el Gobierno petrolero del emirato, que así podría incluir esta tecnología en los mecanismos de desarrollo limpio que prevé el Protocolo de Kioto.

Lejos de estos acuerdos con gigantes empresariales, los investigadores siguen adelante con sus pequeños y potentes descubrimientos, como el que Masdar presentó la semana pasada y que logra refrigerar los edificios con energía solar sin necesidad de consumir electricidad. El sistema consiste en usar luz solar para calentar agua. Una vez llevada a ebullición, el valor se traslada a un depósito en el que se somete a procesos químicos que bajan su temperatura hasta los siete grados, y de ahí pasa a los tubos del sistema de refrigeración de los edificios.

El propio campus es una muestra de cómo el uso de los avances en tecnología, y en ocasiones solo el sentido común, pueden dar la vuelta al despilfarro de energía en las grandes ciudades de todo el mundo. Las calles de Masdar están creadas para intercambiar la sombra entre sus 102 apartamentos, un tejado de paneles solares fotovoltaicos colocado entre los edificios aporta el 30% de la energía eléctrica que se consume en el centro de estudios y las especies de plantas autóctonas sembradas en la ciudad protegen del calor en pleno desierto del golfo Pérsico.

Cero residuos

Hasta el último envase se recicla en el campus del Masdar Institute of Technology y en la ciudad para la que esta universidad prepara sus inventos.

El agua también tiene varias vidas en la urbe ecológica. Las aguas negras se transforman hasta poder utilizarse para el riego de las plantas autóctonas que cubren las plazas y jardines de Masdar, las cuales, a su vez, sirven para bajar la temperatura de sus calles, levantadas en pleno desierto.

Tampoco existen residuos por el consumo de energía eléctrica. Masdar se levantará sin energía nuclear, o sea, sin desechos radiactivos.

Como lo suyo es autoabastecerse de electricidad, su energía eléctrica se queda dentro, ya que consume menos de la que produce gracias a las casi infinitas horas de sol que inciden sobre paneles solares en pleno desierto.

En cifras

Crisol de nacionalidades: los estudiantes que acuden a las aulas del Masdar Institute proceden de 32 países. La institución exige que hablen perfecto inglés, ya que todos los cursos se imparten en este idioma.

Consumo energético: el 30% de la energía eléctrica que se consume en el campus procede de paneles fotovoltaicos situados sobre los tejados de sus edificios.

Inauguración: el Masdar Institute abrió sus puertas en 2009.