EDITORIAL

Ante el riesgo, inversión defensiva

El año 2012 ha acaparado ya calificativos pesimistas suficientes como para ser catalogado el ejercicio con desempeño económico más negativo de cuantos lleva contabilizados la crisis, desde 2008. Al menos en España, donde la sombra de la recesión es cada vez más alargada, si al estancamiento actual añadimos el efecto disolvente y paralizante de los inevitables recortes fiscales. Ante tal panorama, y con varias incógnitas sin resolver en Europa pese al acuerdo del viernes para fortalecer las reglas de funcionamiento del euro, el dinero tiene que seguir buscando oportunidades, combinando adecuadamente refugio y riesgo.

La que hace diez días era considerada semana clave para el futuro de la moneda única, se ha resuelto con un desempeño plano tanto para deuda como para Bolsas y euro. Pero es un paso muy importante para consolidar un mayor nivel de compromiso de los integrantes de la moneda común europea, así como para fijar la responsabilidad de cada cual en la crisis de la deuda, y debe despejar el camino para los negocios en euros, aunque la ratificación de lo pactado, su diseño definitivo y su aplicación precisen de unos cuantos meses adicionales.

Pero cubierto ese flanco, tras el paso al frente que el Banco Central Europeo dio también la semana pasada para normalizar la circulación de liquidez entre los bancos, la confianza tiene que aflorar lentamente, aunque no se pueden descartar nuevos episodios de incertidumbre en las decisiones y volatilidad en los índices.

Mientras tanto, los expertos siguen considerando la renta variable como la gran oportunidad, por los precios realmente de saldo que han alcanzado algunas compañías, aunque bien agarrados a la barandilla de la seguridad: empresas con dividendo elevado y recurrente; sociedades con flujo de caja regular; corporaciones con endeudamiento controlado, y diversificación geográfica, buscando las primas del crecimiento de los emergentes y la solidez de las economías maduras. æscaron;nicamente las entidades financieras mantienen el cartel rojo de prohibido por la tendencia no revertida de desapalancamiento de la economía, de reducción de los balances, que lleva aparejado un descenso del crédito vivo.

Está por ver si 2012 será el fondo verdadero de la crisis tanto para la economía real como para la financiera, cuando los planteamientos en Europa y en EE UU (en América con menos vehemencia) siguen siendo de exigencia de mayor rigor fiscal. Pero si lo fuere y las economías occidentales lograsen conjurar la crisis de la deuda con una consolidación fiscal en el medio plazo que el mercado agradeciese, la gran cantidad de liquidez existente, junto con los atractivos precios de la financiación y de los activos cotizados, auguran una temporada más apropiada para el riesgo que para el refugio.