La eurozona, en la cuerda floja

Hacia el lugar del que nunca se vuelve

El acceso al mercado y el crecimiento del PIB quedan bloqueados tras un rescate

En año y medio, la crisis de deuda soberana se ha llevado por delante cinco Gobiernos (Reino Unido, Portugal, Irlanda, Grecia e Italia) -o seis, si se tiene en cuenta el final de la era Zapatero en España- y ha provocado que tres países de la eurozona estén intervenidos por la UE y el FMI. Italia, bajo el nuevo Ejecutivo de Mario Monti, trabaja a marchas forzadas para evitar la suspensión de pagos, mientras la tensión crece sobre España. Y es que los planes de rescate pueden garantizar que se cumplen los compromisos con los acreedores, pero están muy lejos de facilitar un alivio en la presión del mercado sobre los países intervenidos. Ninguno de los Gobiernos rescatados está en condiciones de financiarse de forma sostenible con subastas de deuda.

La rentabilidad exigida a Irlanda se mantiene cerca del 8% en el bono a 10 años, un nivel similar al de diciembre del año pasado, cuando tiró la toalla. Portugal, a pesar de aplicarse en hacer los deberes, ve cómo el rendimiento exigido es del 11,3%, más de tres puntos por encima del nivel de intervención, el pasado abril. Grecia ha pasado del 8% al 28%. Entrar bajo para el paraguas de la UE supone dejar el mercado para no volver en mucho tiempo. En el caso de Grecia, y si sobrevive en el euro, se piensa en 2020 como fecha de regreso. No es un asunto a corto plazo.

A expensas del mercado

"Estos países por sí mismos no van a poder corregir la situación. El principal escollo es que la coyuntura general de miedo en los mercados se lo impide. El otro elemento es que aún es demasiado pronto para que las medidas de austeridad hayan tenido un efecto de mejora. Eso es algo que debería empezar a percibirse el año que viene", explica el profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), Javier Niederleytner.

Una cuestión de tiempo, que es justo lo que le falta a la eurozona, como evidencia la situación de los países que están en el límite de la línea de fuego: España e Italia. La crisis de deuda soberana empezó para Italia con una rentabilidad del 4% en el bono a 10 años (mayo de 2010), un punto menos de lo que le piden hoy por las letras a tres meses, y ahora está en el 6,7%. En el caso español también el 4% fue el punto de partida para llegar al 6,1% actual. "Un 6% es un nivel psicológico, pero no es una frontera. Es malo, como también es malo un 5,98%. Lo ideal es que el rendimiento bajase hasta el 3,5% o el 4%", expone Alberto Matellán, de Inverseguros, que no ve salida a corto plazo. "Las dos únicas posibilidades para que se relaje la presión sobre la deuda soberana es una intervención del BCE o una unión fiscal de la eurozona. Ninguna de las dos cosas sucederá de hoy para mañana".

Lo que subyace de fondo es que los rescates solo garantizan la financiación de los países en apuros, pero no marcan el inicio de la resolución de los problemas ni la senda del crecimiento. Portugal, por ejemplo, no ha podido evitar que el PIB del tercer trimestre registrase una contracción del 1,7%. La Comisión Europea pronostica una caída del PIB real en 2012 para Portugal (-3%) y Grecia (-2,8%) y crecimiento plano para España (0,7%) e Italia (0,1%). Para Irlanda la previsión es del 1,1%.

Impacto de 1,5 puntos del PIB

Goldman Sachs anticipa que el esfuerzo de austeridad fiscal en la zona euro equivaldrá a 1,5 puntos porcentuales del PIB. El grueso del esfuerzo correrá a cargo de Francia, España e Italia. Goldman reconoce que en las circunstancias actuales "los beneficios de ajustar más agresivamente los déficit públicos en Italia, Francia y España serán probablemente muy limitados, debido a su impacto negativo en el crecimiento".

Una situación delicada en un entorno muy exigente. "Parece que la alegría o la tranquilidad en el mercado tienen una duración cada vez más escasa", explica Marián Fernández, de Inversis, que confía en que la elevadísima presión del mercado desemboque en "una intervención más decisiva del BCE", algo a lo que Alemania, que es quien manda en Europa, ya ha expresado su más firme oposición.

Las cifras

50% es lo que se ha encarecido la financiación de España desde que la crisis soberana empezó, en mayo de 2010.

1,78% es el rendimiento exigido al bono alemán a 10 años, uno de los niveles más bajos en la era del euro.

250% es lo que se habría encarecido la financiación de Grecia en año y medio si tuviera que acudir al mercado.

Descuentos de entre el 4,5% y el 65% en la deuda

De nada le ha servido a España defender durante años la solvencia de sus bancos y el bajo peso de su deuda pública como porcentaje del PIB (el 60% frente al 83% de Alemania o el 120% de Italia). Lo que ha salvado -por el momento- a España es que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, haya emprendido una senda de fuerte austeridad. Y eso tiene cierto reconocimiento en los mercados. Las pérdidas que se descuentan en los bonos españoles a 10 años no llegan al 4,5%, nivel marginal y notablemente inferior al del resto de países en el punto de mira.

Así, el descuento que los precios de mercado aplican a la deuda italiana asciende al 14% para el título a 10 años y llega hasta el 27% en los bonos a 30. Esto quiere decir que los inversores están vendiendo bonos italianos en el mercado secundario por un importe un 14% inferior al que recibirían si mantuvieran el título hasta su vencimiento. En el caso de Irlanda, las pérdidas implícitas se elevan al 20%, mientras que en Portugal, se asume ya una quita del 42% para dentro de 10 años y hasta del 50% en el papel que vence en tres décadas. Grecia es ya el caso perdido de los mercados. No hay otro emisor soberano en todo el mundo -incluidos los emergentes más desconocidos- que presente una curva peor de tipos. Como botón de muestra, la rentabilidad exigida a las letras griegas a un año es del 250% -sí, han leído bien- y los inversores están dispuestos a deshacerse de sus bonos asumiendo unas pérdidas de al menos el 65%.