Guía para un fin de semana clave

Grecia, fondo de rescate y la banca, las claves de la cumbre

La cumbre de líderes europeos el domingo, y el Ecofin y el Eurogrupo los días anteriores, se enfrentan a una de las agendas más apretadas y decisivas de su historia. De estas reuniones deberán emanar acuerdos que sirvan para salvaguardar el euro y garantizar la viabilidad económica de los estados miembros. Estos son los principales puntos que deberán abordar los gobiernos de la UE.

Jean Claude Trichet, Jose Manuel Durao Barroso, Yorgos Papandréu, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, en la cumbre del 11 de febrero.
Jean Claude Trichet, Jose Manuel Durao Barroso, Yorgos Papandréu, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, en la cumbre del 11 de febrero.

La cumbre de líderes europeos el domingo, y el Ecofin y el Eurogrupo los días anteriores, se enfrentan a una de las agendas más apretadas y decisivas de su historia. De estas reuniones deberán emanar acuerdos que sirvan para salvaguardar el euro y garantizar la viabilidad económica de los estados miembros. Estos son los principales puntos que deberán abordar los gobiernos de la UE. Si Alemania no la echa a perder antes de empezar.

Grecia

El primer rescate griego, dotado con 110.000 millones de euros, fue claramente insuficiente para asegurar el pago de los compromisos del Gobierno a corto plazo; y su previsión de que el país pudiese regresar a corto plazo al mercado de deuda se ha mostrado nada realista. Se le podría haber prestado más dinero a los griegos, pero las condiciones políticas en los estados miembros y la cercanía de citas electorales, sobre todo en Alemania, hacían inviable esta posibilidad.

Así las cosas, se planteó la necesidad de que los tenedores de la deuda, fundamentalmente la banca francesa y alemana, aceptasen quitas de su deuda. Para que el BCE tragase esta píldora con más facilidad, se impuso que los inversores privados asumiesen estos recortes de forma voluntaria. En julio pasado, los estados miembros acordaron un roll over de la deuda griega por otros bonos con mejor calificación pagaderos dentro de otros 30 años, con lo que la quita ascendería al 21%. Sin embargo, la situación griega se ha deteriorado desde entonces.

Así las cosas, existen dos posibilidades de cara a este fin de semana: una reestructuración suave y una severa. En ambos casos, el objetivo es que sea una insolvencia ordenada. Si se llegase a la primera, se produciría un programa de recompra de bonos con el fondos de rescate a su precio actual, una posibilidad de la que Francia es más partidaria. Alemania, sin embargo, propone más bien un default a gran escala, en la que los bonistas sufrirían una quita del 50%. A esta quita se puede llegar a través de ampliación del plan de julio. Para ello se pondría en marcha otro roll over en el que con un nuevo ajuste de los tipos de interés y los plazos la quita ascendería a su vez al 50%.

Recapitalización de la banca

Con la insolvencia de Grecia, los bancos (sobre todo los franceses y los alemanes) se van a encontrar con una gran cantidad de deuda del país que será poco más que papel mojado. Habrá entonces, según los analistas, que recapitalizar sus maltrechos balances. Y aquí surgen otras dos preguntas: ¿De dónde deberá proceder el dinero para recapitalizar la banca? Y aun más, ¿de cuánto estamos hablando?

Empecemos por este segundo punto. La primera cuestión radica en cómo valorar los bonos griegos en la carteras de las entidades, y ver también la calidad del resto de activos. Todas las miradas están posadas para estas valoraciones sobre la Asociación Europea de la Banca (EBA, por sus siglas en inglés) la responsable de los dos tests de estrés que se han llevado a cabo en el continente y que, en ambas ocasiones, se han mostrado insuficientes para mostrar las debilidades de las entidades.

Algunos analistas, como los de Morgan Stanley, Reuters o Barclays amplían esta cifra por encima de los 300 000 millones. El diario Financial Times asegura que la EBA va a ser más comedida y apenas dará un déficit de capital de 80.000 millones.

Y llegamos hasta el espinoso asunto de la procedencia del dinero. Francia quiere salvaguardar su triple A, así que aboga por que sea el fondo de rescate (EFSF por sus siglas en inglés) directamente el que dé ese dinero. Alemania está en contra de esta posibilidad, dado que prefiere que el dinero del EFSF se dedique a otros menesteres y que sean los estados miembros los que lo aporten.

EFSF

Todo esto no serviría de nada, claro está, si empeora además la situación de Portugal o, digamos, España entra el default. Dicho esto, pongamos que ya se ha pactado el problema griego. Será el momento de lograr un perímetro de seguridad para el resto de países y un marco adecuado de trabajo para el futuro. Es decir, hay que definir el funcionamiento, la dotación y la procedencia del dinero del EFSF). Algo en lo que no hay acuerdo en absoluto entre los dos motores de la UE.

Está claro que el EFSF necesita más fondos más allá de los actuales 440.000 millones efectivos. Francia no se puede permitir poner más de su bolsillo, dado que cuenta con la seria advertencia de las agencias de calificación de que aportar más dinero (actualmente es la fuenta de la que mana el 20,37% del total, frente al 27,13% de Alemania, el 17,9% de Italia y el 11,9% de España) obligaría a retirarle la triple A. Además, hay que tener en cuenta que unos 230.000 millones del fondo provienen de Italia y España, con lo que puede darse el caso que estos dos países se estuviesen prestando a sí mismo.

Los franceses, a su vez, creen que hay que incrementar la potencia de tiro del EFSF. Por ello, abogan por que funcione como un banco que puede recurrir a la financiación del BCE, que puede imprimir dinero. Algo a lo que se niega Alemania... y el propio BCE.

Así las cosas, la opción más probable por el momento parece ser la de que el fondo actue como una suerte de aseguradora, garantizando parte de las emisiones de bonos soberanos. Esta es la opción preferida de analistas de bancos de inversión como Credit Suisse o Barclays, aunque no queda claro el porcentaje de la emisión que garantizarían (la opción más probable oscila entre el 20% y el 40%). En las últimas horas, Bloomberg y el Financial Times han filtrado un borrador de la Comisión Europea que prevé otorgar al EFSF más competencias. Una de ellas podría ser la potestad de dar "prestamos preventivos" a países como España o Italia.

La cuantía del préstamo podría alcanzar el 10% del PIB del Estado miembro que reciba la ayuda, con la intención de reforzar la capacidad crediticia de los países con más presión sobre su deuda.En el caso español, y según el porcentaje sobre el PIB (algo más de un billón de euros), la cifra podría alcanzar los 100.000 millones de euros. Esta iniciativa no gusta Alemania, que lo considera una nueva carga injustificada para el contribuyente germano.

Y claro, aun queda por saber qué papel representará el EFSF en la recapitalización de la banca. Porque cuanto más diner dedique a reflotar a las entidades, menos quedará para salvar países.