Se aprieta más el cinturón griego

La troika acepta los nuevos ajustes anunciados por Atenas

Grecia abre un expediente temporal a 30.000 funcionarios, recorta las pensiones más altas y reduce incentivos fiscales.

Las negociaciones telefónicas entre la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) y el Gobierno griego despejaron la noche del martes los últimos obstáculos para seguir adelante con la operación de rescate financiero internacional. Tras el anuncio de nuevas medidas de ajuste por parte del ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, los representantes de la troika regresaran la próxima semana a Atenas para concluir su quinto informe de evaluación.

El previsible visto bueno permita liberar el sexto tramo de los préstamos comprometidos en mayo de 2010. La nueva entrega asciende a 8.000 millones de euros (5.800 de la zona euro y 2.200 del FMI), con lo que Grecia ya habrá recibido 73.000 millones de los 110.000 previstos.

Para obtener los nuevos préstamos, Venizelos se vio ayer obligado a anunciar un paquete de medidas ante el Parlamento griego entre las que destaca que 30.000 funcionarios pasarán este año a una "reserva" previa a la jubilación o el despido. Además, se recortará un 20% la cuantía de las pensiones de más de 1.200 euros, al tiempo que los jubilados con menos de 55 años, verán su pensión rebajada un 40%. También se aplicará una medida fiscal que obligará a pagar impuestos a las rentas superiores a 5.000 euros anuales, por los 8.000 euros que marcan el límite actual. El ministro griego de Finanzas había intentado a principios de septiembre renegociar con la troika el objetivo de déficit fiscal (7,5%) para este año, a la vista de que la recesión durante este ejercicio será mayor de lo previsto (una caída del PIB del 5,5% frente al 3,5% calculado por los organismos internacionales). Venizelos jugaba con la baza de no tener que hacer frente durante este trimestre a ningún vencimiento de deuda, por lo que podía permitirse un retraso en el cobro de los préstamos. Pero la troika se ha mostrado inflexible y ha exigido el cumplimiento de los objetivos tanto este año como en 2012 (6,5%). La presión de la opinión pública contra el rescate en países como Alemania o Holanda limitó el margen de benevolencia de los organismos internacionales.

La inflexibilidad de las condiciones, sin embrago, amenaza con encrespar también la opinión pública en Grecia, donde aumenta el número de partidarios de suspender pagos y renegociar la insoportable deuda (328.000 millones o 142% del PIB, según el cierre de 2010). La creciente tensión social podría complicar el rescate a media que se acerque el vencimiento de 14.000 millones de euros en deuda en marzo de 2012.