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Buena imagen antes que medallas

España acude al Mundial de Daegu sin grandes opciones y con las ausencias de Domínguez y Bezabeh

España ha conseguido alguna medalla en los 12 campeonatos del mundo de atletismo celebrados hasta ahora, para un total de 35, e incluso cinco en tres ocasiones. Pero los aficionados deberán seguir el evento que da comienzo el sábado en la ciudad surcoreana de Daegu más por la posibilidad de asistir a alguna exhibición del jamaicano Usain Bolt que por las opciones, más bien improbables, de ver a uno de los 44 atletas nacionales en el podio.

El presidente de la Federación Española y seleccionador, José María Odriozola, ha abandonado para la ocasión sus hábitos de hacer predicciones medallísticas para conformarse con apostar por una decena de finalistas, además de asegurar que todos darán una buena imagen y no habrá sustos en forma de sanciones por sustancias ilegales.

Solo un atleta español ha estado este año entre los cinco mejores por marca de lo que va de temporada en su disciplina: el lanzador de disco Mario Pestano, que hasta ahora nunca ha respondido en alta competición. Ausentes Marta Domínguez -por maternidad, desechados los cargos relacionados con dopaje- y el campeón europeo Alemayehu Bezabeh -sancionado por autotransfusiones-, las mejores opciones parecen Natalia Rodríguez y Nuria Fernández en los 1.500. La primera ya acabó líder en el Mundial de hace dos años, pero fue descalificada. La segunda ganó el Europeo el año pasado, aunque llega con problemas físicos.

Sus compañeros en categoría masculina, hegemónicos en Europa, se enfrentan a su habitual problema en eventos planetarios: verse las caras con los fondistas africanos. Con todo, cabe esperar buenas actuaciones de Kevin López (800), Manuel Olmedo (1.500) o Jesús España (5.000). Y como siempre, los marchadores parten entre los aspirantes, con Jesús García Bragado haciendo historia a los 42 al ser el primer atleta que participa en diez mundiales -con tres metales en su currículo-, Paquillo Fernández buscando la redención tras su sanción por dopaje y Beatriz Pascual como opción femenina.

La sombra del dopaje sobrevolará la competición, y llevará a que por primera vez se realicen análisis de sangre a los 1.945 participantes, en busca de las trampas de moda -autotransfusiones y EPO, en particular-, además de análisis de orina aleatorios que se harán en una dependencia especial para vigilar que no se produzcan los cambiazos con orina limpia detectados en los últimos años.

Un dato que quizá puede estar originado por este endurecimiento normativo está en que en lo que va de década solo se han conseguido dos plusmarcas mundiales: la del superclase keniata David Rudisha, en 800, y la de la lanzadora de martillo alemana Betty Heidler.

Un hueco en la historia para Bolt, Bekele y Pistorius

El mítico Carl Lewis se ha permitido lanzar sospechas contra el jamaicano Usain Bolt. Con apenas 25 años, el historial de Bolt amenaza al de Lewis: hizo doblete de oros en 100 y 200 en los últimos Juegos Olímpicos y Mundiales, y aspira a repetir en lo que sería una hazaña descomunal. Sus 9.58 de hace dos años en Berlín permanecen como un récord inalcanzable. También corre contra la historia el etíope Kenenisa Bekele, campeón del mundo de 10.000 metros en 2003, 2005, 2007 y 2009, y olímpico en 2004 y 2008. Pero esta vez le ha salido un competidor de primera en el británico de origen somalí Mo Farah.

La galería de protagonistas se completa con la presencia en los 400 metros del atleta paralímpico sudafricano âscar Pistorius, que consiguió al fin permiso para competir con las prótesis de fibra de carbono que sustituyen sus piernas amputadas. Los argumentos a favor y en contra se acumulan: hay quien cree que le benefician un efecto muelle o que la falta de extremidades reduce su creación de ácido láctico; otros argumentan que ningún otro atleta paralímpico obtiene sus marcas, con lo que el beneficio no debe ser tanto.