La crisis griega acerca a España e Italia al precipicio

¿Qué marca el nivel de intervención de un país?

La prima de riesgo española tocó el martes unos escalofriantes 376 puntos básicos, con la italiana pisándole los talones en la frontera de los 350. Pero, ¿es determinante el diferencial para marcar el nivel de intervención de una nación?

Semáforos
Semáforos

Decía Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, que lo que mata de la bala no es el plomo, sino la velocidad. En este caso, la velocidad es la prima de riesgo, el diferencial, el dinero extra que paga un país por su deuda comparado con otro (el alemán) considerado un valor seguro... Y que ha marcado un máximo en España esta semana en 376 puntos básicos en el caso del bono a 10 años y otro en Italia en casi 350 por el pánico desatado por la división europea a la hora de hacer frente a un nuevo salvamento de Grecia. Eso significa que si Alemania paga un 2,7% de intereses por su deuda, por ejemplo, a España le cuesta más de un 6%.

La pregunta que queda en el aire es si ha llegado el momento de asustarse. Si la intervención está más cerca y la prima de riesgo es la que marca un nivel mágico (o más bien de pesadilla) donde ya no hay retorno. En el caso griego, el diferencial estaba cerca de los 1.000 puntos cuando cayó el país; Irlanda y Portugal fueron más moderados, con cifras en el entorno de los 500 o 600 puntos básicos. ¿Hay un nivel para España?

"La prima de riesgo es como la fiebre", explica Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada. "Puede ser muy alta y aparatosa y no ser nada grave".

Punto de no retorno

Eso sí, hay un punto de no retorno, que en España puede estar en el entorno de los 400 puntos básicos mantenidos. Pero, mientras tanto, se trata de una referencia, que afecta al mercado secundario, es decir, a la deuda ya vendida a un tipo que no va a cambiar. España no paga más intereses por su pasivo porque suba la prima de riesgo mientras no tenga que emitir. En ese momento, es cierto, los inversores le exigirán una rentabilidad que estará ligada con el diferencial que se cotice en el mercado, pero que afectará a la colocación concreta, no a toda la deuda anterior.

La clave (el nivel de intervención) no la marca una prima a un punto básico más alta que otra, sino la capacidad de un Estado para salir al mercado y que le presten dinero. Es más, incluso con el mercado cerrado, algunos países con las alforjas llenas podrían resistir un tiempo.

Reservas para una temporada

æpermil;ste es el caso de España, que hizo los deberes durante la bonanza que se vivió en los mercados en la primera parte del año. "España ya ha cubierto más del 70% de las necesidades de financiación para todo el año, así que se puede permitir el lujo de retrasar algunas subastas o colocar el mínimo", reflexiona Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets.

Pero, ¿cuánto se puede resistir con los mercados cerrados o con tipos de financiación muy altos? Todo depende de lo que haya detrás. Si se trata de un momento de histeria como el que se vivió el martes por la mañana, basta con esperar. El Tesoro español tiene fondos para subsistir un tiempo alejado de los mercados, si fuera necesario. Una subida de la prima coyuntural puede solventarse "acudiendo solo a la financiación a corto plazo, emitiendo letras y evitando los plazos largos", señala Rafael Romero, director de inversiones de Unicorp Patrimonio.

Eso sí, la cuerda no puede estirarse indefinidamente. Primero, porque el mercado va a reaccionar y subir el precio de la financiación a corto, con lo que la curva de tipos se invierte. Segundo, porque si la situación de tensión en la prima se enquista "el coste sería inasumible", sentencia Romero.

¿Hasta donde aguantar?

Otra pregunta que hay que hacerse es si compensa aguantar. El bono español ha llegado a superar esta semana el 6%, cuando el fondo de rescate europeo está cobrando cerca de un 5% a los países intervenidos. ¿No sería más barato dejarse caer?

Aunque tampoco hay una cifra mágica (o de pesadilla) y no es una situación que pueda dar lugar a la frivolidad, unos bonos al 7% o por encima serían poco sostenibles.

Pero luego hay que tener en cuenta la realidad que rodea la crisis europea. Grecia, Portugal e Irlanda pudieron ser intervenidos porque eran pequeños y periféricos. España e Italia suman 2,5 billones de PIB y están entre las cuatro grandes economías del euro. Además, ahora parece que sus destinos están unidos. El pánico que vivieron los mercados españoles el martes lo desató Italia, fue un mero contagio, y, de hecho, varios expertos piensan que la economía del país transalpino es menos solvente y tiene más problemas (una deuda que asciende al 120% de su PIB, por ejemplo), que España.

Si cae una cae la otra y "no podrían caer las dos porque no hay dinero para rescatarlas", concluye Pingarrón. Mejor no planteárselo y confiar en que una resolución de la crisis griega serene los ánimos, entonces.