Análisis

El 15-M devuelve a la agenda las reformas olvidadas de la crisis

La ciudadanía reclama muchos de los cambios que abordaron los líderes mundiales al inicio de la crisis pero en los que no se ha profundizado

El 15-M devuelve a la agenda las reformas olvidadas de la crisis
El 15-M devuelve a la agenda las reformas olvidadas de la crisis

Hay que refundar el capitalismo", no es un lema nacido en las pancartas de los miles de indignados que se han manifestado en las últimas semanas en el movimiento 15M. Las palabras fueron pronunciadas por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y secundadas por buena parte de los líderes políticos y económicos del planeta a finales de 2008, cuando el estallido de la crisis amenazaba con dejar caer el sistema por el sumidero. Y el sistema prometió cambios. Reformas que blindaran al mundo ante un nuevo colapso financiero capaz de arrastrar a la economía real y de fulminar millones de empleos. Casi tres años después, muchas de esas medidas siguen pendientes, y cobran fuerza entre las reclamaciones de la ciudadanía.

Después del crack de 1929, el precedente más claro de la crisis actual, el presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt utilizó sus 100 primeros días de mandato para poner los cimientos del New Deal. Un paquete de medidas destinado a paliar los efectos de la Gran Depresión, y a evitar que ocurriera de nuevo mediante regulación y supervisión. El resultado, como relata el oscarizado documental Inside Job, fueron cuatro décadas de coto a la especulación y relativa calma en los mercados. La progresiva desregulación que se inició en la etapa Reagan -continuada por los políticos que le sucedieron a ambos lados del Atlántico- desembocó en la actual recesión. La diferencia es que, al contrario que en la Gran Depresión, ahora hay riesgo de salir de la crisis sin llegar a modificar las reglas del juego que la causaron.

"Sería perdonable que nos preguntemos si hemos aprendido algo en los últimos años. Sería menos perdonable que estemos, sin darnos cuenta, preparando el terreno para la próxima crisis, sin que nadie dé la señal de alarma", advertía esta semana el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.

Los expertos dicen que los avances regulatorios han sido tímidos y avisan del riesgo de caer en otra crisis

Los expertos consultados coinciden en que si bien ha habido avances tímidos, la mayoría de las grandes reformas se han quedado en "declaraciones de intenciones". Salvando ciertos avances de interés, especialmente en el control de los bancos, el mundo ha levantado el pie del acelerador a la hora de erradicar los paraísos fiscales, regular el mercado de derivados financieros, evaluar el sistema hipotecario, o vigilar a las agencias de rating... El movimiento del 15M solo ha vuelto a colocar en la agenda las asignaturas pendientes. Así, en los últimos días, uno puede toparse en las calles de Madrid -entre otras ciudades-, con asambleas populares debatiendo sobre el porcentaje de impuestos que se debe aplicar a las transferencias financieras. Solo un ejemplo de las decenas de reformas económicas que se han defendido o criticado en estos foros, donde se discuten con el mismo espíritu de un foro parlamentario. Aunque con resultados similares. Si un grupo de ciudadanos votando a mano alzada cómo reformar el sistema financiero resulta utópico, el debate de estas mismas medidas en los órganos realmente decisorios tampoco ha dado frutos. El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, planteaba el miércoles que hay "fuerzas oscuras" que impiden la regulación financiera.

En cualquier caso, en los 1.000 días que han seguido al inicio de esta crisis los líderes mundiales no se han acercado a lo que se logró en los llamados "100 días de Roosevelt". Y mientras un nuevo trato no alumbre el siglo XXI, la indignación amenaza con aumentar.

Los sueldos de la banca. Cobrar bonus... y ayudas públicas

Los elevados bonus que siguieron repartiéndose en el sector de la banca pese a su responsabilidad en la formación de la crisis, y al rescate posterior con fondos públicos, causó indignación entre la ciudadanía y los Gobiernos. La UE ha sido una de las potencias más activas en este campo, estableciendo criterios de proporcionalidad, ligando los sueldos de los banqueros al devenir de sus entidades y evitando prácticas de riesgo (como las primas asociadas a alzas bursátiles o a una rápida generación de beneficios propiciada por los propios directivos). La Comisión Europea advirtió la semana pasada a España que debía transponer inmediatamente esta directiva, que debía estar en vigor el 1 de enero. El Gobierno argumenta que este coto a la banca ya está recogido en la Ley de Economía Sostenible. En España, las ayudas públicas directas a la banca se materializarán en los próximos meses con la inyección de capital del FROB, que supondrá una nacionalización parcial.