Piden contrapartidas a cambio de la ayuda

Francia y Alemania vinculan el rescate luso a la aplicación de su plan de ajuste

El ministro de Economía alemán, Rainer Brüderle
El ministro de Economía alemán, Rainer Brüderle

Francia y Alemania están dispuestas a ayudar a Portugal pero piden contrapartidas a cambio. El ministro de Economía alemán, el liberal Rainer Brüderle, exigió ayer que el rescate financiero esté condicionado a la implementación de un estricto programa de reformas y a un agresivo plan de consolidación fiscal.

Se repite así la misma historia que con Grecia e Irlanda. Brüderle argumentó que a cambio de la ayuda financiera, Lisboa "debe presentar un exigente programa de ajuste" de común acuerdo con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

El plan de ajuste que reclama Alemania ya lo planteó el Gobierno luso el mes pasado y logró el beneplácito de Bruselas, sin embargo, fue rechazado por el Parlamento portugués y ello originó la caída del Gobierno de José Sócrates y la convocatoria de elecciones.

Ahora, el débil Ejecutivo portugués deberá elaborar un nuevo plan de ajuste que, probablemente será muy parecido al anterior. El problema es que el encargado de realizarlo será un Gobierno socialista que previsiblemente será derrotado en los comicios del 5 de junio por el conservador Pedro Passos Coelho. La Comisión, sin embargo, ha destacado que la petición de ayuda cuenta "con el apoyo del principal partido de la oposición".

Bruselas asegura que el programa de ajuste se negociará "empezando desde cero". Con todo, la presidencia húngara sostiene que el último proyecto presentado por Sócrates, que contaba con el aval de la UE, constituye "una buena base para cualquier futuro plan". El objetivo es reducir el déficit portugués al 4,6% del PIB este año, al 3% en 2012 y al 2% en 2013.

Exigir contrapartidas es una práctica habitual en los casos de rescate. De hecho, los ministros de Economía de la UE discutirán la posibilidad de rebajar el tipo de interés (5,8%) que paga Irlanda por su rescate. La Comisión lo considera "justo", sin embargo, Francia y Alemania piden a cambio que Dublín suba el impuesto sobre sociedades, uno de los más bajos de la UE.

Reproches a Barroso en Bruselas

La posición del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, resulta incómoda. Por un lado, aplaudió y defendió el plan de ajuste que presentó el Gobierno de José Sócrates y, por el otro, forma parte del partido conservador PSD que rechazó los nuevos recortes y propició la caída del Ejecutivo luso.

"El partido al que pertenece Barroso ha hecho caer al Gobierno que quería imponer las medidas que exigía Bruselas", criticaron eurodiputados socialistas. El presidente de la Comisión asegura que, por su cargo, no puede intervenir en la política interna de Portugal.