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Las consecuencias del terremoto

El sector nuclear europeo acepta someterse a un test de estrés

El sector nuclear europeo aceptó ayer en Bruselas la realización de test de estrés en las centrales que operan en el Viejo Continente. Las pruebas podrían realizarse durante el segundo semestre de este año, en base a una metodología que deberá negociarse en las próximas semanas.

Más de un centenar de representantes de los reguladores nacionales y de la industria nuclear acudieron ayer a la convocatoria del comisario europeo de Energía, Günther Oettinger. El objetivo inicial del encuentro en Bruselas era evaluar el desastre ocurrido en Japón, calificado por el comisario como "apocalíptico", y extraer las oportunas consecuencias para los estándares de seguridad de las centrales del Viejo Continente.

Pero el creciente pavor ante la posibilidad de una catástrofe nuclear en el archipiélago japonés y la decisión unilateral de Alemania de suspender la operación de sus reactores más antiguos obligó al sector a aceptar las propuestas más exigentes planteadas durante la reunión.

"Hay un acuerdo para realizar las pruebas de estrés en cada central de forma voluntaria", anunció Oettinger, visiblemente satisfecho, en una rueda de prensa tras el encuentro. El carácter voluntario, precisó, solo responde al hecho de que la legislación comunitaria actual no permite imponer esas pruebas. Pero dejó claro que el sector se someterá al examen y que incluso se quiere involucrar a las empresas de los países vecinos de la UE, como Suiza, Turquía y Rusia.

Bruselas calificó de "apocalipsis" el accidente en la central japonesa de Fukushima y aseguró que estaba "fuera de control"

Las pruebas, según la CE, las realizarán expertos independientes de acuerdo a una metodología que deberá negociarse con el sector durante los próximos meses. Oettinger aseguró que su rigor y credibilidad garantizará que las centrales que no las superen estén abocadas a modernizarse o dejar de operar.

"No podemos seguir confiando en los estándares actuales", reconoció en la misma rueda de prensa el consejero delegado de Eon, Johannes Teyseen. Fuentes del sector que asistieron al encuentro interpretaron, no obstante, que Oettinger hizo una lectura pública maximalista de lo ocurrido. Y aunque aceptan la necesidad de realizar los test, aseguraron que no serán muy diferentes de los que ya se realizan periódicamente.

Donde el desacuerdo parece mucho más evidente es en el futuro desarrollo de la industria nuclear. Los gobiernos hasta ahora más proclives, como el alemán, han sido los primeros en anunciar medidas preventivas para evitar casos como el de Japón. Si el lunes, la canciller alemana, Angela Merkel, decidió suspender durante tres meses la prórroga de la vida útil de las centrales nucleares a la espera de nuevos informes técnicos sobre seguridad, ayer anunció el cierre temporal de las siete plantas atómicas más antiguas del país mientras dure la moratoria.

"La desconexión afecta a aquellas plantas levantadas antes de 1980, mientras que las de construcción posterior podrán continuar funcionando con normalidad mientras dure la moratoria de tres meses", apuntó Merkel. De este modo, quedará suspendida la actividad de siete de los 17 reactores en funcionamiento en Alemania, el noveno país del mundo con mayor número de plantas nucleares.

La desconfianza de Alemania contrasta con el empeño de Italia en volver a la energía atómica, abandonada tras un referéndum en 1987, un año después del desastre de Chernóbil. La ministra italiana de Medio Ambiente, Stefania Prestigiacomo, confirmó ayer que el Ejecutivo de Silvio Berlusconi mantiene su planteamiento. "La decisión de salir de lo nuclear ha penalizado al país durante años y se ha creado una agencia de seguridad sobre la energía nuclear, con criterios muy precisos sobre la actividad sísmica en el territorio para establecer la ubicación de las centrales", señaló ayer en una entrevista a Radio Anchio.

Las aseveraciones de Prestigiacomo fueron ayer ratificadas por el consejero delegado de Enel, Fulvio Conti, quién aseguró desde Londres que, pese a la catástrofe, su compañía mantiene el programa para construir junto a la francesa EDF cuatro reactores en Italia, según informa Carmen Monforte. "Continuaremos con nuestro programa, pues es a largo plazo y contará con la tecnología de nueva generación más avanzada", dijo. Enel prevé construir ocho reactores a partir de 2013, con un coste de entre 4.000 y 5.000 millones cada uno.

Francia, la segunda mayor potencia nuclear del mundo tras EE UU (obtiene el 76,2% de su electricidad de 58 reactores repartidos en 19 centrales) no variará su política energética, pero sí procederá a una revisión de todas sus centrales.

La catástrofe de Japón también ha sacudido el debate de la energía nuclear en España. El Ejecutivo se vio obligado a insistir en que no ha cambiado su visión respecto a las nucleares. "La posición del PSOE sigue siendo la misma: la de respetar la vida útil de las centrales y la de una apuesta clara por las renovables", subrayó ayer por la mañana el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso. Acto seguido, el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió con la presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Carmen Martínez Ten, y ésta le explicó los detalles de la catástrofe. Este organismo asesorará a un grupo de siete expertos que se encargará de hacer un seguimiento diario de la situación en Japón y que se reunirá por primera vez hoy miércoles en La Moncloa.

La seguridad de las plantas españolas también fue avalada por el presidente de Endesa, Borja Prado, quién rechazó la comparación con Japón. "Son muy seguras, no solo por su construcción, sino porque se asientan sobre un suelo con una actividad sísmica inferior", dijo.

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