Ley de servicios profesionales

La ingeniería recuerda que en Europa hay especialidades

La profesión niega que las ramas de actividad sean "una anomalía".

Uno de los grandes argumentos, si no el principal, que maneja el Gobierno para acometer una profunda reforma de las ingenierías en el marco de la futura ley de servicios profesionales es el hecho de que las especialidades ingenieras españolas, con sus correspondientes reservas de actividad, son una "anomalía" en el contexto europeo. La tesis que contempla el borrador de la ley -y que ha puesto en pie de guerra a la profesión al completo- es que todos los ingenieros comparten un cuerpo de conocimientos común y, por tanto, todos deberían estar facultados para ejercer indistintamente en cualquier rama de actividad. Es decir, de salir adelante el texto, tal cual está, a un ingeniero de telecomunicaciones se le permitiría levantar un puente.

La ingeniería ha negado la condición de "anomalía" de las especialidades en Europa. Como explica Jesús Rodríguez, decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid, "en la mayoría de los países europeos existen asociaciones de ingeniería que controlan la cualificación de sus miembros y en varios de ellos hay, además, bastantes más especialidades de las que tenemos en España".

En general, la ingeniería europea se articula a través de dos grandes modelos. En el primero, que comparten países como España, Bélgica, Francia, Alemania o Países Bajos, el título académico reconoce una cualificación profesional inmediata y permite al profesional ejercer como tal de una vez para siempre. En el segundo, vigente en Reino Unido, el título académico no es la clave, sino la certificación que el ingeniero va adquiriendo después, con el correr del tiempo, y que las asociaciones profesionales se encargan de expedir: ingeniero júnior, sénior, técnico, etc. En ambos modelos, sin embargo, existen numerosas especialidades.

Según un informe elaborado por la Unión Profesional de Colegios de Ingeniería (UPCI), en Alemania existen diversas categorías de asociaciones científicas de ingenieros, cada una con una especialidad: mecánica de suelos, ingeniería sísmica, concreto o geología aplicada, entre otras. A ello hay que sumar sociedades profesionales para aspectos particulares, dentro de cada sector, como es el caso de los ingenieros de tráfico o de carreteras. También existen cuatro especialidades clásicas -mecánica, eléctrica, química y civil- junto a otras, como la ingeniería de la información o la de proceso.

Otro ejemplo es el caso de Italia, donde existen especialidades como la ingeniería medioambiental, aeroespacial, biomédica, aeronáutica, eléctrica, industrial, naval, etc.

En Portugal, la ingeniería se agrupa en un total de 12 especialidades: civil, electrotécnica, mecánica, geológica y de minas, química, naval, geográfica, agronómica, forestal, metalúrgica y de materiales, informática y de medio ambiente.

El número aumenta todavía más en el caso de Reino Unido, donde se pueden distinguir 36 ingenierías diferentes. Es el caso de la agrícola, la química, la naval, la del motor, la nuclear, la de autopistas y transportes, etcétera.

100.000 ingenieros en España

La Unión Profesional de Colegios de Ingeniería (UPCI), organización que agrupa a todos los consejos y colegios de ingenieros españoles, representa a alrededor de 110.000 profesionales.

En la UPCI están integradas las denominadas ingenierías de ciclo largo, es decir, las que tienen el grado de máster en el marco de la reforma de Bolonia. Es el caso de agrónomos, aeronáuticos, caminos, canales y puertos, ICAI, industriales, montes, minas, navales y oceánicos y telecomunicaciones.

El informe elaborado por UPCI sobre la regulación de las distintas profesiones en Europa se elaboró como un modo de expresar la opinión del colectivo de ingenieros sobre la Ley âmnibus.

El texto analiza la ingeniería en Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Finlandia, Polonia y Portugal.