Llegada de ambiciosos competidores asiáticos

Los hoteles de lujo de París se protegen de las firmas de Asia

Renuevan sus instalaciones ante la llegada de cadenas como Shangri-La, Mandarin Oriental y Peninsula.

Las firmas hoteleras con más renombre de París han iniciado el año 2011 con el objetivo de combatir, replantearse estrategias y tratar de protegerse de la llegada de los ambiciosos competidores asiáticos: las cadenas Shangri-La, Mandarin Oriental y Peninsula. Tres empresas que están realizando elevadas inversiones en los últimos meses para hacerse un hueco en la capital francesa, uno de los principales destinos turísticos del mundo. El pasado mes de diciembre, Shangri-La puso en marcha su nuevo establecimiento, en el que hace gala de sus vistas a la Torre Eiffel, mientras que la cadena Mandarin Oriental abrirá sus puertas en París el próximo verano y la firma de Hong Kong, Península, inaugurará un hotel de cinco estrellas próximo a los Campos Elíseos, previsiblemente, en 2013.

Junto a éstos, el pasado octubre reabrió sus puertas el hotel Royal Monceau, ahora gestionado por el grupo singapurense Raffles.

"Por supuesto que estamos preocupados", asegura François Delahaye, director del hotel Plaza Athénée, de cinco estrellas, propiedad del sultán de Brunei. "La llegada de los competidores asiáticos nos hace cuestionarnos nuestros negocios, porque no queremos perder cuota de mercado", reconoce, ya que la oferta de estas nuevas cadenas puede ser especialmente atractiva para los turistas de países del Lejano Oriente. Delahaye cree que las firmas asiáticas van a introducir nuevos servicios, que hasta ahora no eran habituales en los hoteles parisinos, como el servicio de spa en las habitaciones. Por ejemplo, el hotel Plaza Athénée, se ha visto obligado a acelerar la renovación de sus habitaciones, así como invertir en la formación de su personal y garantizar su continuidad durante los próximos años. La misma estrategia han seguido otros hoteles de alta gama como el Bristol o el Four Seasons George V que también están renovando sus instalaciones.

No todo son opiniones negativas. Didier Le Calvez, que dirige el hotel Bristol después de gestionar el tradicional George V cree que la competencia será beneficiosa, ya que atraerá turistas de origen asiático que hasta ahora no habían viajado a la capital francesa. "La nueva competencia ayudará a poner París en el mapa como destino turístico", asegura. En el caso del hotel Bristol -uno de los pocos nombres parisinos que aún son gestionados por una empresa familiar- su reconversión se ha traducido en tres nuevas suites de 250 metros cuadrados y en doblar la superficie de su spa.