Crimen político

EE UU, en 'shock' tras el atentado contra una congresista demócrata

La congresista demócrata Gabrielle Giffords tenía previsto celebrar ayer en Tucson (Arizona) un acto público. Era el primero desde que tomara posesión de su cargo hace unos días en la cámara de Representantes como legisladora por ese estado.

El acto político se convirtió en una tragedia cuando Jared Lee Loughner, de 22 años, disparó a bocajarro a la cabeza de la legisladora y posteriormente arremetió contra el resto del público. Seis personas perecieron bajo sus balas y 19 fueron heridas. Giffords está en situación crítica y el país, donde el tono político se ha radicalizado y es cada vez más violento, está en estado de shock.

La congresista, de 40 años, fue trasladada a un hospital donde fue operada de urgencia. Los médicos son optimistas y el sábado por la noche el doctor Peter Rhee afirmaba que aunque su estado es crítico confiaba en que pudiera recuperarse. "No puedo decir qué tipo de recuperación será esta pero soy tan optimista como es posible en una situación como este". Las siguientes 24 horas son cruciales para la congresista.

Pese a que la política demócrata parece ser el principal objetivo de la matanza de Loughner, sus disparos acabaron con la vida de seis personas, entre ellas un juez federal, John Roll, y una niña de nueve años. Hasta 19 personas más fueron alcanzadas por las balas de un arma comprado legalmente en este estado.

En Estado de shock, políticos de ambos partidos expresaron su horror y condena por el atentado contra esta demócrata moderada, miembro del club de los Blue Dogs (los más conservadores del partido), que ya había recibido amenazas por su oposición a la dura ley de inmigración de Arizona y el apoyo a la ley de reforma de la sanidad. Su oficina fue atacada por vándalos por ello con anterioridad.

El presidente, Barack Obama, hizo público un comunicado condenando el ataque "que no tiene lugar en una sociedad libre" y más tarde compareció ante los medios para volver a condenarlo y recordar la figura de una congresista que en las últimas elecciones revalidó su escaño por apenas 4.000 votos en una circunscripción difícil para su partido.

Loughner fue reducido por dos de las personas que seguían el acto político y fue trasladado a dependencias oficiales donde permaneció en silencio tras decir que actuó solo. Su perfil se está construyendo a través de los mensajes que ha dejado en la red y que presentan la imagen de un joven profundamente confundido y perturbado que el Ejército, confirmó ayer, que fue rechazado cuando pidió sumarse a sus filas. En su cuenta de Youtube expresa sus opiniones contra el Gobierno, su rechazo a las leyes federales, defiende el estándar oro, habla de revolución y denuncia el control del Gobierno. Entre sus libros favoritos, Mein Kampf y El Manifiesto Comunista. El FBI descartaba ayer que Loughner haya actuado solo.

Inmediatamente después del atentado, los blogs y Twitter se llenó de referencias a un anuncio electoral de Sarah Palin, la musa del Tea Party y ex candidata a la vicepresidencia del país, en el que se singularizaba a 20 legisladores demócratas por su apoyo a la reforma sanitaria. Palin argumentaba en septiembre que estos congresistas pertenecían a distritos ganados por los republicanos antes y se les señalaba en el mapa de EE UU con objetivos como los de un arma de fuego. Giffords estaba entre ellos y, de hecho, en una entrevista concedida a la MSNBC denunciaba este anuncio. "Estamos en la lista de objetivos de Sarah Palin. Pero lo importante es la forma en la que ha presenta estos objetivos como la mirilla de una pistola sobre nuestro distrito. La gente tiene que darse cuenta de las consecuencias de estas acciones". Giffords, no obstante, es partidaria del derecho a tener armas y posee una.

Palin, que también expresó su horror por el tiroteo de Arizona, retiró este mapa de su página web, según varios medios. No obstante, la ex candidata a la vicepresidencia no es la única que ha hecho uso de imágenes y metáforas violentas en su actividad política y es frecuente oír comentarios muy subidos de tono en la radio y la televisión por parte de políticos y comunicadores sociales.

Ayer, el sheriff del condado de Pima, Clarence Dupnik, encargado del caso no se mordió la lengua y habló de los mensajes violentos en la política y de la necesidad de hacer examen de conciencia. Dupnik lamentó las amenazas que recibieron los políticos "¿Cómo vamos a encontrar a gente decente que nos represente si se sigue así?". E insistió en que Arizona se ha convertido "en la meca para los prejuicios y el racismo". Dupnik no cesó en su crítica y volvió contra la violencia verbal en la política en su última rueda de prensa del sábado: "puede ser libertad de expresión, pero tiene consecuencias".

Jessy Kelly, el candidato republicano favorito del Tea Party que Giffords derrotó en las últimas elecciones publicó una nota en la campaña en la que invitaba a sus seguidores a disparar. "Enfóquense en el objetivo para la victoria", decía el anuncio. "Ayuden a que Gabrielle Gifford pierda su escaño. Disparen una automática M16 con Jesse Kelly".

El padre de la congresista, Spencer Giffords, de 75 años, lloraba ayer y cuando fue preguntado sobre si su hija tenía enemigos, replicó que si, "todo el Tea Party". Algunos de los líderes de este movimiento ultraconservador expresaron su rechazo a este atentado en términos contundentes, no obstante, el también congresista demócrata por Arizona, Raúl Grijalva, denunciaba ayer en la revista Mother Jones, el "envenenado clima político, enfado, odio y división". Grijalva ha sido también objeto de amenazas y criticó el polarizado clima político por crear un ambiente que genera violencia. Preguntado por el papel del Tea Party en este clima, Grijalva, que admitió estar asustado, repuso que la gente "está alimentando a un monstruo... hay quien en la extrema derecha ha convertido en prioridad demonizar a las personas democráticamente elegidas".