Adiós a la banda magnética

Las tarjetas europeas que se emitan desde 2012 sólo tendrán chip

Tras cuatro décadas de convivencia, Europa se prepara para decir adiós a la banda magnética en las tarjetas.

El Eurosistema ha decidido que todos los plásticos que se emitan a partir de 2012 deberán tener únicamente chip. Así lo anunció hace unos días en su Séptimo informe sobre el progreso de la zona única de pagos (SEPA, en inglés). Este documento señala que "a partir de 2012, todas las nuevas tarjetas deberán ser emitidas por defecto como tarjetas 'sólo chip'".

Con la llegada del euro a los bolsillos de los europeos en 2002, el Eurosistema decidió establecer un estándar regional que reemplazara los protocolos nacionales en los pagos electrónicos (transferencias, domiciliaciones...).

En el caso de las tarjetas, se adoptó el estándar EMV (Europay, Mastercard, Visa) que ofrecía mayores garantías de seguridad. Por una parte, al funcionar con un chip, el dispositivo no puede ser duplicado como ocurre con la banda magnética. Y en segundo lugar, permite exigir al titular del plástico verificar la compra tecleando un pin.

El chip es de uso generalizado en Europa, Canadá y buena parte de Asia y Latinoamérica. Pero EE UU y Australia siguen operando con banda magnética. Por este motivo, el Eurosistema contempla que "mientras existan regiones fuera de la SEPA que no hayan migrado por completo a EMV, la banca debe de estar preparada para ofrecer, a petición del cliente, tarjetas con la antigua banda magnética".

El chip será de uso obligatorio en toda Europa desde el año que viene. Al cierre del pasado junio, un 76% de las tarjetas regionales, el 85% de los TPV y el 95% de los cajeros habían sido adaptados. Además, el 57% de las operaciones en comercios ya se tramitan por EMV.